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Archive for 17/10/2011

Palabras de apoyo : carta de Ricardo

Septiembre de 2011

Chere Florence,

Hola Florence, mi nombre es Ricardo ******, fíjate que había escuchado hablar de ti a través de los medios de comunicación. Normalmente vivo una vida demasiado ocupada, y trabajando de sol a sol, de tal suerte que no le di mayor seguimiento a los acontecimientos alrededor de ti. No vi el “operativo” en vivo del día 09 de Diciembre del 2005, solamente escuche la noticia de que habían capturado a unos secuestradores, y que habían liberado a unos rehenes. Si me llamo la atención que una chica de Francia como tu, estuviera involucrada en ese  tipo de actividades delictivas, pero la verdad, no le di mayor importancia, era una noticia mas, como las que escucha uno todos los días. Por ningún momento, paso por mi mente la posibilidad de que ese arresto fuera un montaje y mucho menos, que se estuviera deteniendo a una persona inocente.  Así que, si, sabía tu nombre, había visto tu foto, sabía de qué te acusaban, y sabía que te habían sentenciado, pero en medio de mi vida siempre ocupada, no le presté mayor atención a la noticia.

 

Sin embargo, en fecha reciente, estando de compras en Soriana, casualmente vi tu libro, me llamó la atención conocer tu versión de la historia, especialmente cuando en el prologo pedías que se te diera el beneficio de la duda. Ahí en la solapa, decías que eras inocente, y esa era una idea que nunca se me había ocurrido antes. Para no hacer el cuento largo, compré ese día tu libro, y en la primera oportunidad que tuve, comencé a leerlo.  Una vez que empecé a leerlo, ya no pude parar, leí todo tu libro en tan solo dos días. Al terminar de leerlo, estuve firmemente convencido de tu inocencia y de la gran injusticia que se te había hecho.   Al terminar de leer el libro, quedé profundamente  impactado y no pude sencillamente decir, “bueno, estuvo bueno el libro, el que sigue”. No, desde que termine de leer el libro, la semana pasada, no dejo de pensar que estas ahí, no dejo de pensar en tu situación, y siento la necesidad de hacer algo al respecto. Yo sé que desde el punto de vista jurídico, es poco o nulo lo que puedo hacer por lograr tu libertad, pero tan solo quise escribirte unas palabras de aliento, para que sepas que no todos los mexicanos somos iguales, que nos sentimos avergonzados de ser mexicanos, cuando vemos la corrupción y la inmoralidad de estos funcionarios.  Quiero que sepas, que hay gente aquí afuera, que creemos en ti, que sabemos que eres inocente y que nos duele mucho lo que estás pasando. Anhelamos sinceramente y de todo corazón, verte nuevamente libre, y que finalmente se haga justicia aquí en la tierra. La semana pasada estuve en  la ciudad de México, por cuestión de trabajo.  Fui a Tepepan dos veces, con la intención de conocerte y de darte algunas palabras de aliento. Lamentablemente no me fue posible conocerte, ya que no estaba registrado como visita. El motivo de visitarte, no era de ninguna manera la curiosidad, sino el deseo de darte un poco de aliento con una simple visita.  No se cuando pueda regresar a Mexico, D.F., pero créeme que estaremos pensando y orando por ti, pidiendo a Dios que haga justicia.

 

En estos días, he estado investigando más y más tu caso, y conforme más sé, más me indigna esta injusticia y mayor es mi convicción inicial de que tu eres inocente. Solo te pido, que nunca te rindas, y aunque a veces pierdas el ánimo, ten la seguridad de que tarde o temprano se hará justicia. Ten asimismo la seguridad, de que todos estaremos siempre al pendiente de ti, pensando en ti, y ayudándote de la manera en que mejor podamos.  No se si tengas acceso al correo electrónico, pero mi correo es:  *****************.   En caso contrario, mi dirección es:   ******************

Me encantaría escuchar de ti, saber cómo te va, que novedades hay desde el punto de vista jurídico, y sobretodo, como te podemos ayudar. No sé si sea ayuda, pero te envío un poco de dinero para lo que necesites. Coméntame si te llega con bien. En esta carta escribo poco, y te envío poco, porque no sé si va a llegar la carta, no se si haya alguna especie de filtro o algo así. Así que, por el momento  no me resta más que enviarte un abrazo y palabras de aliento,  esperando tu pronta respuesta.  Ánimo, Cheré Florence.

 

Ricardo.

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