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Archive for 18/03/2012

TODOS SOMOS FLORENCE

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México: Intimidan a periodistas durante la cobertura del caso Florence Cassez

Articulo 19

Ciudad de México, 16 de marzo, 2012. El próximo 21 de marzo, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, discutirá un proyecto de resolución del ministro Arturo Zaldívar, quien propone la libertad inmediata de la ciudadana francesa Florence Cassez, sentenciada a 60 años por el delito de secuestro, en un proceso en el que se habrían violado sus derechos fundamentales.

Los argumentos y la decisión que los ministros asuman tienen innegable interés público, en tanto que se debatirán criterios relativos al debido proceso y la validez de la exposición mediática de detenidos frente a los derechos de las víctimas de delito y la adecuada impartición de justicia.

Además de jugar un papel fundamental durante el proceso contra Cassez, son los medios y los espacios periodísticos donde han tenido cabida los distintos puntos de vista sobre el tema. Será también en los medios donde los ciudadanos conozcan los razonamientos en los que la Corte basará su decisión sobre futuro de Florence Cassez y donde tengan la explicación de lo que se encuentra en juego.

En ese sentido, ARTICLE 19 desea manifestar su preocupación por la intimidación de que han sido objeto periodistas de medios nacionales e internacionales que han dado cobertura al tema en los últimos días. Hasta el momento se tiene conocimiento de tres casos de periodistas que han sido víctimas de acoso, seguimientos,  intervención  de comunicaciones y posible daño a su propiedad que pudo haber afectado su integridad física.

El derecho a la información en la resolución de la Suprema Corte resulta vital para los ciudadanos y cualquier intento de intervenir en el flujo de información representa una violación de los compromisos internacionales contraídos por el Estado mexicano de proteger el derecho a la libertad de expresión bajo su jurisdicción.

Sea cual sea el resultado de la deliberación de los ministros, las autoridades deben ser las primeras en dar la mayor importancia a que los ciudadanos cuenten con la mayor información posible del caso y conozcan las posturas que incluso chocan con la posición oficial. De ahí la importancia de que los involucrados se manejen con un criterio de absoluta transparencia y se abstengan de intervenir en la libre difusión de información. Por el contrario, las autoridades deben asegurar la protección de quienes ejercen el periodismo para garantizar el libre flujo de información.

ARTICLE 19 es una organización independiente de Derechos Humanos que trabaja alrededor del mundo para proteger y promover el derecho a la libertad de expresión. Toma su nombre del Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual garantiza la libertad de expresión.

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La definición del debido proceso según Wallace

Al ser cuestionada sobre que ella (Wallace) está contra el debido proceso, respondió que “(Cassez) tan ha tenido debido proceso que ya llegó a la Suprema Corte, tan ha tenido debido proceso que ha tenido montón de abogados.” (extracto de La Afición, periódico de deportes, 18 de marzo de 2012)

Suele declarar Wallace que no es jurista. Se le nota. Isabel Miranda, te damos un pequeño consejo : checa el wikipedia para revisar tu definición del debido proceso.

A continuación el  AMICUS CURIAE presentado por Isabel Miranda.

Florence Cassez desde el lado humano

Adrede – periodismo a propósito

Más de seis años en la cárcel, ilustrados en 60 cuadros: Florence Cassez encuentra una  forma de escapar a otra realidad a través de la pintura

En el Centro de Readaptación Social Tepepan, sólo las reclusas que esperan invitados pueden ingresar al área de visitas. Al llegar, veo alrededor de 50 personas en una especie de cafetería que a pesar de ser amplia, causa una sensación de encierro. Cuatro paredes blancas nos enmarcan y a través de las ventanas de vidrio, se permea un poco de la luz exterior. Cada reclusa ocupa una mesa y están sentadas en sillas de plástico, de esas que tienen el logotipo de marcas de refresco.  Florence me invita a tomar asiento.

Cada detalle en su forma de arreglarse está impecablemente cuidado. Tiene el cabello entre rubio y pelirrojo, muy largo, hecho trenza sin un pelo fuera de su lugar. No está maquillada, porque no lo necesita, apenas se puso un toque de lipstick rosa y se ve perfectamente alineada. Trae puesta una chamarra espesa ya que hoy hace frío en el DF, sobre todo en esta cárcel, donde la ciudadana francesa purga una sentencia de 60 años, de los cuales ya cumplió seis.

Por regla, las internas están vestidas de azul marino, los guardias van de negro con arma en mano, los doctores de blanco, las visitas conyugales de beige y los demás podemos ponernos el resto de colores que sobran en la paleta.  No estaríamos sentadas aquí, en esta sala ruidosa, mal pintada, llena de tintes y olor a fritangas, si no fuera por lo que pasó aquel 9 de diciembre de 2005.
Pugna: una vida en la cárcel

Carlos Loret de Mola mostró en Primero Noticias cómo una francesa era detenida por la Agencia Federal de Investigación (AFI) en un rancho sobre la carretera México-Cuernavaca. “[…] Un duro golpe a la industria del secuestro se está dando en estos momentos, y es que la AFI trabajó durante semanas, y esta madrugada lo que está haciendo es liberar a tres personas secuestradas…” decía del otro lado de la pantalla el reportero Pablo Reinah.

Lo que miles de espectadores no sabían, es que el maravilloso rescate era en realidad un montaje. La pesadilla había empezado 24 horas antes para la extranjera Florence Cassez, cuando había sido detenida junto con su ex novio Israel Vallarta, quien le ayudaba con la mudanza.  La francesa fue inmediatamente juzgada por la opinión pública y sentenciada por instancias jurídicas, condenada en una primer sentencia a 96 años de cárcel por secuestro, posesión ilegal de armas de uso exclusivo del ejército y delincuencia organizada.

El caso se envuelve en manipulación mediática, incógnitas, violaciones a los derechos humanos, y se desencadenó en una pelea política, en la cual dos protagonistas se subieron al ring: una mujer extranjera, sentenciada finalmente a 60 años de formal prisión: Florence Cassez; y un caballero robusto, mano derecha del presidente Felipe Calderón y secretario de seguridad pública: Genaro García Luna.

Hoy, más de 6 años después, durante el foro “Violaciones a los derechos del debido proceso en la investigación ministerial. Casos, causas y consecuencias”, académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Centro de Investigación y Docencia Económicas, Luis de la Barreda, Humberto Guerrero, Miguel Carbonell, Eduardo Gallo y  Ana Laura Magaloni, coincidieron en que el caso Cassez representa una oportunidad para corregir los vicios del sistema penal del país así como la calidad de las investigaciones, la tortura y las detenciones arbitrarias.

Florence está ante un último recurso, puesto que su expediente se encuentra en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. ¿Será que se le abre una brecha de luz? La francesa no pierde la esperanza. Han pasado años de encierro, con algunas altas y otras muy bajas, sometiéndola a una vida que la ha llevado a buscar una forma de catarsis:  la pintura.
Redención: pintar y desahogarse

El 2 y 3 de marzo, se exponen en Lyon 60 obras que Florence Cassez pintó desde la cárcel de Tepepan. La muestra, abierta al público, lejos de tener un objetivo político, busca dar a conocer el caso y sus abusos.

“El sentimiento que predomina en mi pintura es la injusticia y mi inocencia. Me gusta decir con ironía que inocencia no rima con paciencia, porque está la i de injusticia. Este es un caso que nos afecta a todos: a los mexicanos, a la justicia, a la presunción de inocencia, a la transparencia…debería de motivar a más gente. No es el de una pobre francesa. No entendía por qué no creen en mí.  Yo en mi cuerpo sé que no  hice nada, es evidente para mí. Me pegaba la cabeza contra la pared. Me costó mucho trabajo, odio, coraje, y me parecía inverosímil que no creyeran en mí… Me desahogué pintando”.

Con un español fluido, la artista me cuenta que la primera vez que se animó a pintar, se sintió sola y le dio pena preguntar qué hacer.  Hoy, encuentra refugio en el arte. “Hay que pintar sin miedo. Te descubres a ti misma, qué te gusta, cuáles son los colores que más agarras. Mis favoritos son el amarillo, el naranja, el azul y el verde-limón. ¡Me encantan! Los que me escriben, me preguntan: cómo una mujer encerrada puede pintar con tantos colores. Tengo ganas de vivir. Siempre me han gustado los colores; hasta para vestirme afuera. Aquí, nos tenemos que vestir de azul marino…y yo extraño los colores”.

“Cada cabeza es un mundo”

El cuadro, Chaque tête es un monde – ‘Cada cabeza es un mundo’ , “Lo pinté durante una época difícil, hace más de un año, antes de que me negaran el amparo. Quería expresar que cada quien es una persona en sus problemas y no quiere ver ni saber de los asuntos del otro, qué lo hace ser así. No entendía por qué no había más gente interesada en mi caso. De verdad, no entendía”.

En el cuadro aparecen tres cabezas. Dentro de ellas se pueden apreciar diferentes paisajes.

“El primero es triste, los árboles están muertos: son los pesimistas, la gente que todo lo ve negro. Dentro de la segunda cabeza vemos un paisaje bonito: el optimista, la persona que ve el vaso lleno, eso me ha salvado. Por último, está el neutro: el que representa a la mayoría, la apatía. Tiene una máscara: es la gente que no quiere ni ver ni saber qué piensa el vecino. Es la persona  que  se niega a escuchar y descubrir, ésa es la que más me topé en mi situación. Gente que con imágenes fuertes dijo ‘no quiero saber más: es culpable’. Pasamos seis años explicando que no fue así… Pero la máscara hizo que nunca quisieran abrirse a escuchar otra cosa. Me daba coraje: si yo quiero aprender y estoy abierta a que me expliquen que estoy equivocada, espero lo mismo de regreso. Hoy entendí que así somos los individuos. Necesitamos tener diferentes puntos de vista. Hoy sé que la gente que necesito está conmigo. Los que estudian el caso están conmigo. Y así, cada día tengo más apoyo y puedo tener más exposiciones. Más personas entienden cuál es mi sufrir”.
Exoneración: salto a la fama artística

En la exposición estarán presentes sus papás y como invitado de honor al vernissage, irá Alain Delon, uno de los actores más reconocidos de Francia.

“El 18 de noviembre, un día después de mi cumpleaños, vinieron visitas de la embajada y me trajeron un pastel. Uno de los que venía se tuvo que ir antes porque iba a Acapulco y supe que vería a Alain Delon, quien estaba ahí con Sofía Loren por el concurso de Miss France. Le dije que se esperara, agarré una hoja y escribí unas palabras para Delon: un ser, entonces para mi, intocable, inalcanzable. Le pedí que entrara al sitio de apoyo en Internet para que escribiera unas palabras. A partir de ahí, él se comunicó con la embajada y pidió el teléfono de mi papá. Yo le había dicho a mis padres que quizás recibirían un mensaje del actor, pero ellos se morían de risa, no me creían, ¡cómo si Alain Delon les fuera a hablar! Era inconcebible. Un día, ¡le habló a mi papá! Le dejó su número telefónico para que yo me comunicara y le hablé. Ese día duramos más de 40 minutos al teléfono. Hicimos click. La conversación fue fuerte, honesta. No teníamos nada que perder. Estaba yo temblando. Aún así fue natural. Desde ahí, somos amigos y hablamos seguido.”
¿Cómo es Florence Cassez?

“Soy determinada. Tengo un carácter fuerte. Siempre he sido trabajadora, leal, buena amiga. Soy exigente conmigo y con los demás. Muy exigente. Honesta. A pesar de todo, con seis años en la cárcel, podría haberme maleado: hoy entiendo la maldad ajena pero prefiero ser la ‘tontita’ que le ven la cara, porque si paso para el otro lado, ya no seré yo. Todos los días me ven la cara. Lo sé y aún así prefiero quedarme de mi lado. Este lugar no me ha comido. Amo la vida. Aún con lo que me han hecho, quiero seguir confiando. Busco gente optimista, alguien pesimista o fatalista me repulsa: para deprimirme ya me tengo a mí y no necesito que una persona me ponga mal. Sigo siendo la misma esencia: voy a salir y mis papás me van a reconocer. Claro, me he vuelto más cuidadosa. Ahora ningún detalle se me escapa”.

Se acaban las preguntas. Florence me ofrece un café y nos comemos un trozo de pan y queso que le trajo una amiga en una visita. Me confiesa que para ella, así como cuando termina de pintar un cuadro, siente una gran satisfacción, también a veces tiene acceso a otros escaparates: “Una baguette fresca y crujiente, con mantequilla salada y un buen camembert, j’adore: c’est la France (adoro: es Francia)”.

Finamente, antes de despedirnos, la artista explica que la temática en su arte son todos estos más de seis años de cárcel. “Van a ver una evolución; hoy estoy en paz. No hay rastro de mis sentimientos pasados. Pinto lo que siento. Pintar es como desahogarme. Es mejor que llorar. Es sacar los sentimientos que ni en lágrimas se pueden desvanecer, es mejor que ir a sesión psicológica. En la pintura no se miente. Me pierdo, y estoy completamente concentrada, absorta”.

 

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