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Posts Tagged ‘Eduardo Margolis’

Cassez: “Mi historia no terminó con mi liberación” + Margolis habla de Isabel Wallace

Ya no es secreto. Para preparar su libro, Florence Cassez se entrevistó con Eduardo Margolis por teléfono. En un pésimo intento para lavarse de las acusaciones que pesan sobre él desde la detención de Cassez en diciembre del 2005, Margolis le dijo que siempre la había apoyado. Que siempre había creído en su inocencia y hablado a su favor.
Sin embargo, no olvidaremos el artículo que salió en el medio Enlace Judío dos días apenas después de la liberación de Florence.

MX 23-01-2013 Articulo Enlace Judio 2 - 2

El internet tiene memoria, Eduardo.

Ojala que Florence no haya caído en la trampa.

Por lo tanto, lo interesante en lo que narra Florence de su entrevista con el mafioso Margolis, es la opinión que éste hombre tiene de la activista quién se considera como su mejor amiga: Isabel (Miranda Torres) Wallace: una desesperada, que forma parte de la misma banda de secuestradores que los policías que detuvieron a Florence.18-01-2014 Proceso Articulo Florence-page-006 2

 

Margolis, Wallace: el divorcio.

 

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Isabel Miranda o La confusión de los intereses

Por MXporFCassez

El 13 de mayo, 2013

A través de un comunicado al margen de la inauguración del V Foro Nacional sobre Seguridad y Justicia, la “incorruptible” Isabel Miranda de Wallace, presidente de la muy útil organización Alto al secuestro, urgió a reformar el sistema penal mexicano y abogó por una justicia “más transparente y mucho más expedita”.

Ahora bien. No hay nada nuevo, nada extraordinario en esa declaración. Y hasta cierto punto compartimos el punto de vista de nuestra amiga Isabel, aunque no es por los mismos motivos que la animan. ¿Cuáles son las razones de la postura de la santísima Sra. Wallace? ¿El privilegio del bienestar común? Con su carácter de representante autoproclamada de victimas (aunque el secuestro de su hijo delincuente no ha sido probado) casi nos lo haría creer. Por lo tanto, leamos bien las últimas palabras de la declaración de la activista que hemos señalado ya por su complicidad con Eduardo Margolis.

En su comunicado, destacó que lo importante “es sensibilizar a la sociedad sobre la importancia que tiene el que se haga la reforma en esta materia, lo conoce como juicios orales, aunque realmente es mucho más que eso porque se refiere a una justicia transparente, mucho más expedita y sobre todo, que se lleven a juicio los verdaderos casos importantes.”
Lo repito: “…que se lleven a juicio los verdaderos casos importantes.”

¿A poco existe una distinción entre casos importantes y casos menos importantes? ¿En este caso, cuáles son los verdaderos casos importantes? Y, a cambio, ¿cuáles son los casos que no son verdaderamente importantes?

Es bastante simple: los verdaderos casos importantes no son más que… su propio caso, armado con la ayuda de Eduardo Margolis, Vasconcelos y otros policías corruptos. Isabel Miranda de Wallace quiere, requiere, hasta exige la condena rápida de las personas que ella misma acusó y declaró como los responsables sine ullo dubio del secuestro nunca comprobado de su hijo.

Isabel Miranda quiere tener la certeza y la seguridad de que todos los acusados habrán sido condenados por lo menos en primera instancia para que se les haga más difícil o hasta imposible comprobar su inocencia y lograr su liberación en instancias superiores.

El argumento que repitió hasta el cansancio con su aire prepotente (hasta cansar a los Magistrados de la Suprema Corte de Justicia) cuando la Suprema Corte volvió a tocar el tema de la liberación de Florence Cassez en enero de este año, de que Florence había sido ya sentenciada tres veces por tres jueces diferentes, no era más de un ensayo para Isabel. Este argumento lo va a volver a usar, sabiéndose amenazada por la jurisprudencia que generó la liberación de Florence Cassez. La activista cree que con una condena se habrá comprobado que los que ella misma mandó a torturar eran efectivamente culpables de secuestro.

Isabel tiene el comportamiento problemático de una psicópata padeciendo de un egocentrismo paranoico. Cree que sus intereses se confunden con el bienestar social, que su sadismo y su locura se confunden con la justicia. ¿Sera mero error de juicio o delirio?

En psicologíaegocentrismo es la característica que define a una persona que cree que sus propias opiniones e intereses son más importantes que las de los demás. Parte de la hegemonía de sus pensamientos por sobre los otros, lo que él piensa, opina, decide, cree y razona es primero y más importante que el resto, el mundo gira alrededor de su individualidad y lo que no se ajusta a él es rechazado desvalorado por su opinión. El término deriva del latín ego, que significa “yo”. Una persona egocéntrica no puede “ponerse en los zapatos de los demás (quitándose primero los de él mismo)”, y cree que todos buscan o deben buscar lo que él busca (o lo que él ve, en alguna forma, excede en lo que otros ven) (fuente: Wikipedia)

Paradójicamente, apoyamos su propuesta. Que se haga justica de manera pronta y transparente. Precisamente a eso trabajamos. Tomamos la defensa de Brenda Quevedo Cruz y de Jael Antonio Malagon Uscanga contra la perversidad de una loca mitómana, para que ellos tengan derecho a un juicio justo y para que tengan la posibilidad de defenderse, sin que hayan sido condenados antes de haber sido juzgados. Y que cada pequeño detalle del caso Wallace, cada pequeño elemento oculto que forma parte de la historia real de esta señora, como la tortura de los acusados, las violaciones a los derechos humanos y a la presunción de inocencia, las víctimas colaterales como Julieta Freyre Morales, las complicidades de Wallace con la mafia judía y la policía federal, el tráfico de influencias, los sobornos, los actos delictuosos de Hugo Wallace, el control de la familia Wallace infiltrada en la CNDH, … que todo salga a la luz del día. Finalmente, que las personas como Brenda Cruz y Jael Uscanga, encarcelados desde hace 7 años, reciban la sentencia que merecen, o sea la libertad.

No te soltaremos Isabel.

Mentiras de Wallace – capitulo II – Isabel Miranda de Wallace: “Eduardo Margolis, mi mejor amigo de la comunidad judía”

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Respuesta a Martin Moreno, autor del libro “el Caso Wallace”

Wallace Moreno

 

Dentro de nuestro équipo, me toco estudiar el libro de Martin Moreno titulado “El Caso Wallace”.

libro martin

Estudiar, analizar con ojo crítico, casi científico, y no solamente leer pasivamente como si se tratara de algún texto sagrado. Para ver si encontraba en el algo que acreditara la historia tan mediatizada del secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace. El libro se presenta como el relato periodístico de la epopeya de Isabel Miranda de Wallace, una mujer dolida en busca de justicia, persiguiendo sin cansancio a los secuestradores de su hijo Hugo Alberto. En apariencia lo es. En apariencia solamente.

En realidad, el estilo tiene muy poco que ver con un trabajo de investigación periodística. La “obra” de Moreno parece, de hecho, un homenaje a la leyenda viva que sería Isabel Miranda. Un personaje que el autor, con su manera romanesca de contar los “hechos”, al estilo de una telenovela, la describe como una superhéroe dotada de súper poderes, como el don de ubicuidad, una capacidad súper humana de recuperación… es más, el libro de Moreno va más allá del simple homenaje al personaje de la Santa Madre con su destino divino (es destacable que Isabel, en sus entrevistas o en numerosas páginas del libro, se alaba de tener una relación bastante estrecha con Dios, privilegio de los místicos y de los esquizofrénicos…) y su increíble capacidad para sufrir y transcender a su dolor: el libro construye el mito, que existe a raíz de él. Tal como si, sin Biblia ni nuevo testamento, no hubiera religión cristiana; sin el Corán, no hubiera islam, podemos afirmar que sin la pluma de Martin Moreno, el caso Wallace no sería más que un chiste. La conversión al escrito de ese cuento que es el caso Wallace, lo convirtió de anécdota a mito, a relato sagrado del peregrinaje de una “humilde” persona, de profesión maestra y directora de escuela primaria, a quien Dios eligió para que cumpliera con su misión, para que a través de ella se realizara la obra divina en la tierra.

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p. 123: “Desde las primeras horas de su calvario…”

p. 53 “La suerte estuvo de su lado.”

p. 58 “La buena fortuna continuaba del lado de Isabel

p. 91: “La ruleta de la vida le ha dado vuelta a su (Freyre) destino y sin importar que caiga en rojos o negros, la pelotita de la suerte, movida por la mano del Diablo, siempre apuntara al número de la desgracia ajena. Así ha vivido. Corazón malvado, alma sin color”

p. 107: “Empujada por la mano del destino, bajo del taxi (…).”

p. 130: “Para fortuna de Isabel, al arranque del sexenio de Calderon, ya estaba José Luis Santiago Vasconcelos como subprocurador jurídico de la PGR. “Dios me lo puso ahí”, suele decir (…).”

p. 144: ““Estoy viva de milagro”, me comento esa noche, aun asustada por el atentado contra su vida.”

No solamente representante (autoproclamada) de la sociedad civil, sino también verdadera “madre universal”, el libro de Moreno fabrica el mito de Wallace, a través de quien Dios habla y se concretiza el bien. Aunque, sin mal no hay bien, por lo que el libro de Moreno tiene que pintar a la vez, a los enemigos naturales del bien o de quien lo representa, a los verdugos del hijo Hugo Cristo, enemigos gracias a los que se realiza la naturaleza súper humana de Isabel Miranda de Wallace, superhéroe de la lucha contra la impunidad y la injusticia, al menos durante el sexenio de Felipe Calderón.

El rol mínimo que desempeñó Martin Moreno en este asunto, seria él de fiel transcriptor de la versión de los hechos tal como los cuenta Wallace. Inspirado por el Espíritu Santo, Martin cuenta la historia como si el lector la viviera a través de los ojos de Isabel, como si la viviéramos en el mismo cuerpo[1].  La otra opción sería que, más allá de haberle dado forma escrita a la historia de Isabel, la hubiera fabricado junto con ella. Martin Moreno se convertiría en el coautor del caso Wallace. Para nada improbable.

Por lo que me da risa y a la vez me escandaliza la proclamación del derecho a la libre expresión y a la difusión transparente de información que invoca Martin en su artículo más reciente, publicado en la muy objetiva revista Excélsior.

“(…) hay un embate contra periodistas que revelamos detalles de secuestros —en este caso el de Hugo Alberto Wallace— con el propósito de no transparentar los hechos, atentando no sólo contra la libertad de expresión, sino lo más grave: el intento de censura contra el derecho de la sociedad a conocer lo que ocurre.”

Bajo el pretexto de la libertad de expresión y el derecho de la sociedad a la verdad, Martin Moreno falseó a sabiendas los hechos, con vistas a que las personas que Isabel Miranda de Wallace acusó del secuestro y asesinato de su hijo estén pintadas, descritas, como culpables.

Martin Moreno además generaliza (al decir “contra periodistas”) lo que existe en contra de un solo periodista: el mismo. Existe una demanda en contra de Martin Moreno y no contra los periodistas en general, aunque si es cierto que muchos presuntos “periodistas” se dedicaron a corroborar sin ninguna prueba, ni verificación, la versión que Wallace dio de los hechos. Sin embargo, la demanda de la que se trata, se interpuso en contra de Martin Moreno específicamente.

Efectivamente, uno de los personajes de la novela “El Caso Wallace”, protagonista contra su voluntad, es Brenda Quevedo Cruz, a la que Martin llama la “Conejita dealer”, acusándola de vender tachas y perico vestida de coneja sexy en los antros del DF. Nosotros empezamos a defender a Brenda poco antes de que ocurriera la liberación de Florence Cassez, aunque estamos enterados sobre el caso Wallace y sobre quién es Isabel Miranda de Wallace desde mucho antes. Pues bien, Brenda desde el reclusorio de Tepic y por medio de su madre, interpuso una demanda contra el autor del libro por difamación en su contra y violación al principio de presunción de inocencia. Martin Moreno – visiblemente incómodo – acaba de subir a la barricada para defenderse contra las acusaciones de la persona a la que él mismo acuso de formar parte de la banda de delincuentes sin nombre, la que supuestamente secuestró, mató y descuartizó al corpulento jugador de futbol Hugo Wallace en una tasa de baño tan pequeña que no entra ni una persona de tamaño digamos… regular.

Empecemos con el apodo de “Conejita dealer” que usa Martin en su libro para dirigirse a Brenda. ¿En qué elementos se basa Martin para comprobar (o hacernos creer) que realmente Brenda se dedicaba a la venta de droga? Pues se basa en una foto de Halloween tomada mientras Brenda, perseguida por Isabel Miranda y su equipo, había encontrado refugio en Estados Unidos. En esa foto, Brenda aparece vestida de conejita, en medio de un grupo de amigos y colegas todos disfrazados. Ahí está la primera prueba. Brenda vendía droga vestida de conejita.

Foto Brenda Conejita Dealer

La otra prueba que invoca el escritor es una declaración de otra acusada en el caso: Juana Hilda Lomeli. El problema es que esa declaración fue obtenida bajo tortura. (Declaracion Preparatoria de J. Hilda 8 abril 2006 Declaracion Preparatoria de J. Hilda 8 abril 2006)

Finalmente, a pesar de reconocer haber usado el apodo de “conejita dealer” para calificar a Brenda, Martin Moreno se quita a si mismo toda responsabilidad de ello. No tendría la culpa simplemente por el hecho de que no le incumbe la paternidad del apodo.

Escribe:

“Vale aclarar que el mote de La conejita dealer no fue acuñado por este periodista. Lo retomé de un periódico capitalino que presentó una nota del reportero Carlos Jiménez, bajo la cabeza de “Brenda distribuía droga”, y como subtítulo de una fotografía en la que se aprecia a Quevedo Cruz disfrazada de “conejita” (incluida en el libro)”

En pocas palabras: Yo, Martin Moreno, no soy quién inventó el insulto, por lo que no soy culpable de usarlo (así como un asesino podría decir: no soy culpable de haber matado a fulano, porque no soy quién fabricó el arma que usé para dispararle. Y la comparación tiene sentido: las palabras son armas a veces más terribles y pueden hacer más daño que armas de fuego). Yo, Martin, no soy culpable de describir a Brenda Quevedo Cruz como una prostituta, una mujer de mala vida que se dedica a seducir hombres, a vender droga y a secuestrar, a pesar de no tener otro elemento para sustentar mis acusaciones que una foto de Halloween y una declaración ya preparada por Isabel Miranda de Wallace y firmada bajo tortura.

Voluntariamente, dejamos a un lado la protesta que formuló Martin, que la demanda en su contra no es legítima porque hay prescripción.

Opuse ante la demanda la “excepción de prescripción en virtud de haber transcurrido más de (2) años contados a partir de la conducta que la parte actora tilda de ilícita, esto es, la publicación de El caso Wallace”.

Me imagino que si el juez tomo el tiempo de convocarlo y la parte acusadora en audiencia, es porque dicha “excepción de prescripción” invocada por nuestro escritor, no tiene tanta validez.

El punto importante es éste: Martin Moreno niega rotundamente haber cometido algún acto reprensible. Afirma que no violó la presunción de inocencia de nadie (en este caso de Brenda). El argumento que invoca no consiste en que nunca se haya pronunciado sobre la culpabilidad o la inocencia de Brenda. Lo ha hecho y lo vuelve a hacer en su artículo. No… el argumento es básico: no violo la presunción de inocencia porqué uno tiene que ser la autoridad competente (jurídica) para respetar o violar dicho derecho. Entonces, la obligación de respetar la presunción de inocencia incumbe a personas que trabajan de leyes y a los demás no… el derecho de reserva de cualquier periodista objetivo cae en el olvido. Escribe:

“En la demanda se me acusa de violar “el principio de inocencia” de Brenda. Mi respuesta legal: “Es falso… toda vez que el mismo es un derecho procesal de carácter penal y no soy autoridad ni tengo facultades rectoras del proceso.”

¿A poco el hecho de no ser juez, o magistrado, o alguna profesión de ese tipo, nos da el derecho de decir todo lo que se nos antoja? Nos da el derecho de manchar la reputación de quién sea.

A ver que dice la constitución:

El artículo 6 de la Constitución política de los Estados Mexicanos dice:

LA MANIFESTACION DE LAS IDEAS NO SERA OBJETO DE NINGUNA INQUISICION JUDICIAL O ADMINISTRATIVA, SINO EN EL CASO DE QUE ATAQUE A LA MORAL, LOS DERECHOS DE TERCERO, PROVOQUE ALGUN DELITO…

Lo que quiere decir que nuestra constitución garantiza la libertad de expresión (la sagrada libertad de expresión bajo la que busca protección Martin) con tal de que no se perjudique a nadie. En el caso concreto del libro de Martin Moreno, dedicado a darle credibilidad a la historia creada por Isabel Miranda de Wallace, la publicación de fotos (hasta la foto de un menor de edad, el hijo de Jael Uscanga) adjunta a la mención repetitiva de que los acusados por esta señora son precisamente los verdugos del desaparecido Hugo Wallace, sin ninguna duda posible (ya que Isabel Miranda de Wallace no duda, más bien la verdad divina le habla a través de su intuición) viola la imagen y la reputación de los que aparecen en estas fotos, así como va en contra de la presunción de inocencia al presentarlos como secuestradores.
En esto reside el daño. La presentación ante los medios de comunicación, por medio de los famosos espectaculares propiedad de Hugo Wallace y de su madre, de los rostros de unos “delincuentes” sin que ellos hayan sido juzgados o sea declarados culpables. Lo mas significativo es que entre el caso Cassez (montaje de una detención que nunca sucedió en realidad en las circunstancias en las que vimos en la televisión) y el caso Wallace (acusaciones directas en contra de personas que fueron declaradas culpables sin que nunca se haya comprobado el secuestro de Hugo Wallace y mucho menos su muerte), hay una similitud, el mismo modus operandi: una violación sistemática a la presunción de inocencia, un efecto corruptor sobre el proceso judicial, un daño irreparable a la imagen, a la integridad moral de la persona a la que se acusa, cuando no hay ninguna prueba pericial que permita hacer pensar que estas personas hayan cometido algún ilícito. En el caso de Florence, el 9 de diciembre, tenía en su contra el testimonio de Ezequiel, un tipo torturado por la Policía Federal de quien se supo después que era hijo de secuestrador. Un tipo mentiroso y aleccionado. Nada más. En el caso de Brenda, se trata de una declaración incriminatoria de Juana Hilda, declaración ilegal, ya que fue tomada bajo tortura y amenazas. Misma declaración que Juana Hilda, una vez a salvo, invalidó y se negó a firmar.
Aquí ponemos los extractos de la declaración bajo tortura de Juana Hilda en la que acusa a Brenda, así como de la declaración siguiente en la que se retracta y explica los motivos para hacerlo.

Un daño irreparable, un daño que el libro de Moreno agravió, un daño, una ofensa repetida que la Asamblea legislativa del DF considera como un delito.

ASAMBLEA LEGISLATIVA DEL DISTRITO FEDERAL, IV LEGISLATURA

(Publicada en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 19 de mayo de 2006)

Artículo 4.- Se reconoce el derecho a la información y las libertades de expresión e información

como base de la democracia instaurada en el sistema de vida fundado en el constante

mejoramiento económico, social y cultural del pueblo que tiene como presupuesto fundamental la

defensa de los derechos de personalidad de los mexicanos.

Artículo 5.- El derecho a la vida privada, al honor y la propia imagen serán protegidos civilmente

frente a todo daño que se les pudiere causar derivado de acto ilícito, de acuerdo con lo establecido

en la presente ley.

 

Artículo 6.- Los derechos de la personalidad corresponden a las personas físicas y son

inalienables, imprescriptibles, irrenunciables e inembargables.

La persona moral también goza de estos derechos, en lo que sea compatible con la naturaleza

jurídica de ésta.

Martin Moreno no parece tener consciencia de que cualquier derecho viene con un deber. En este caso, la libertad de expresión conlleva la obligación de decir la verdad y de no dañar a nadie.

Vilipendia la “estrategia desesperada y hasta tramposa (llevada por) la defensa de Brenda Quevedo Cruz” que consiste en “recurr(ir) a demandas legales contra periodistas y a versiones que al parecer buscan presentar a Brenda como la “Florece Cassez mexicana”, ante su futuro inevitable: la sentencia penal.”

Siempre me fascina la mala fe con la que lobos como Wallace, Moreno y Maria Elena Morera se apoderaron del estatus de víctimas y se vuelven a reivindicar victimas cuando más les convenga. Esos retoños de la administración calderonista, esos activistas infiltrados al mando del poder, han sido los lobos, los atacantes buscando legitimidad en sus acciones (acciones ilegales como la publicación de espectaculares en violación a la presunción de inocencia en el caso de Wallace)  presentándose como víctimas. En su artículo, Moreno se afilia a la estrategia de su comadre y mentora Isabel, y trata a su vez de presentarse como víctima: ¡víctima de una estrategia de defensa!

Los intocables de ayer se están dando cuenta que su tiempo se va acabando. Y temen. La “estrategia desesperada y tramposa” de la que habla Moreno no es tanto la demanda legitima de la familia Cruz por daño moral (y, podríamos agregar, enriquecimiento amoral) a Moreno y su editor, sino la suya: Moreno intenta usar nuevamente la vieja estrategia de la incitación al odio y a la locura contra individuos, manipulando nuestro deseo legítimo de seguridad y nuestra aversión natural al secuestro y al sufrimiento. En realidad, una realidad totalmente ajena a la versión de los hechos que narra en su libro, no hay ninguna prueba en contra de Brenda Quevedo Cruz – tampoco contra los otros acusados -,no hay ninguna prueba de que Hugo Wallace esté muerto (al contrario…). En su contra, Brenda tiene la voluntad tenaz de una mujer que persigue hasta el cansancio a quien se atreve a demostrarle que la teoría del secuestro de su hijo no es verosímil y que probablemente su hijo sigue vivo. Una mujer que no duda en considerarse más allá de las leyes y de la máxima autoridad judicial. Una mujer que violó la constitución al “hacerse justicia por su propia mano” cuando lo prohíbe el artículo 15 de la constitución. Una mujer sin embargo cada vez más sola y que ya no respalda la administración corrupta de Calderón con la que ella pactó.
Tuvimos que esperar 8 años (y en nuestro caso, trabajar más de 5) para lograr la liberación de Florence Cassez, acusada y condenada con base a testimonios falsos de parte de personas que probablemente nunca fueron secuestradas. Un caso fabricado por Eduardo Margolis, amigo de Isabel, Genaro García Luna (amigo de Eduardo), Luis Cárdenas Palomino (brazo derecho de Genaro), y aprobado por Calderón (un loco borrachón). Brenda ya lleva 7 años encarcelada. Su expediente esta vacío. No tiene el perfil de una secuestradora. Le pesa la mala suerte de haber sido novia de Jacobo Tagle a quien Isabel Miranda odia profundamente por una razón que todavía no podemos explicar, y la necesidad que tenia Miranda de fabricar una banda de secuestradores para acreditar la tesis del secuestro de su hijo.

 

“Recordemos que algunos de sus coacusados pertenecientes a la banda de secuestradores capitaneada por César Freyr eya fueron sentenciados: Freyre, a 131 años de prisión; los hermanosTonyy Alberto Castillo Cruz, a 93 años, y Juana Hilda González Lomelí, a 78 años. En proceso: Brenda Quevedo Cruz, detenida en 2007 en el restaurante Tapas Mojito, de Louisville, Kentucky, donde trabajaba bajo el seudónimo de “Nadia Vázquez, venezolana”; y Jacobo Tagle Dobin, aprehendido en diciembre de 2010.”

…Nos dice Moreno. Y olvida a Jael Uscanga, también acusado por Isabel, aunque no lo menciona Moreno como plagiario de Hugo. Foto espectacular Jael

 

Todos torturados. Y con mucha perseverancia, estamos ganando nuestro enfrentamiento a la lentitud complice de la CNDH de Raúl Plascencia para lograr que se compruebe la tortura a la que fueron sometidos. Lo mejor que puedehacer la CNDH para recuperar un poco de la credibilidad que 7 años de complicidad con Miranda le hizo perder, sería que haga su trabajo y deje de guardar en sus cajones las pruebas de tortura física y sicológica de todos los acusados por esa Señora.

En su ira y su odio a Florence Cassez que le inoculó Miranda, Moreno nos hace un regalo precioso. Nunca tuvimos la pretensión de considerar a Brenda como la Florence (Moreno escribe Florece) Cassez mexicana. El caso de Florence y él de Brenda no son los mismos. Tienen sus particularidades, sus especificaciones. Sin embargo, así como lo mencionamos en nuestra nota adjunta al artículo de Luis Miguel, existen similitudes: el mismo modus operandi, la misma violación sistemática a los derechos fundamentales y a la presunción de inocencia, la complicidad de los medios de comunicación y de los noticieros, el linchamiento mediático, la incitación al odio… A lo que se agrega, en el caso de Brenda: la tortura, de la que ahora tenemos una prueba contundente.

Y la Suprema Corte de Justicia tuvo el valor de afirmar la prioridad absoluta de las garantías individuales contra las arbitrariedades del Estado (Calderón), de las autoridades (Policía Federal), y de los poderosos (los “representantes” autoproclamados de la sociedad civil). También la denuncia importantísima del efecto corruptor enraizado en la violación a la presunción de inocencia. Wallace sabía que la liberación de Florence (inocente) significaba la posible libertad de los inocentes que ella acuso en su propio caso. Por eso estaba lista (loca) para organizar manifestaciones exigiendo la destitución de Olga Sánchez Cordero. Lo bueno es que nadie le hizo caso a esta pobre mujer dañada del coco. Ella y Moreno pudieron engañar el pueblo por el efecto de sorpresa cuando salió a la luz la historia fabricada del secuestro de su hijo, tan increíble que todos acabamos identificándonos con ella y con su supuesto dolor.

¿Qué decir del falso dilema con que Moreno termina su artículo?

“Ya veremos si la justicia capitalina actúa en favor de una sociedad agraviada por la criminalidad o respalda y se dobla ante una presunta secuestradora, como la SCJN lo hizo con Florence Cassez.”

Le podría contestar que la justicia no se dobla. Puede a lo mejor errar, como lo hizo durante 8 años con Florence Cassez, por el poder que ejercía un gobierno panista corrupto, por las amenazas (que hasta recibieron los Magistrados de la Suprema Corte), pero siempre gana. Siempre triunfa la verdad. Por esa razón, Martin, vas a caer. Y luego caerá Wallace. Es inevitable.


[1] Lo que explica las numerosas menciones de las sensaciones vividas por Isabel en su propio cuerpo.

p. 76: “Isabel sintió una descarga eléctrica en todo el cuerpo.”

p. 31 “Perdió el sentido y se desmayó. Parecía un infarto (…) Al cabo de unos minutos pudo recuperarse. Devastada por dentro, regresó al edificio y entró

 

Isabel Miranda de Wallace en peligro por Ley General de Víctimas

En respuesta al articulo de la revista SIPSE (publicado el 26 de marzo, 2013)
Quisiera contestar de manera más detallada las últimas declaraciones de Isabel Miranda de Wallace sobre la publicación de la Ley General de Víctimas.
Por el momento, lo que puedo decir es que si, efectivamente la Ley General de Víctimas servirá para proteger los derechos de Todos. A este precio podemos pretender vivir en una sociedad democrática.

Pero lo que le quiero contestar a Isabel es lo siguiente: la Ley general de Víctimas servirá también para proteger o restablecer los derechos de quienes fueron acusados injustamente y presentados ante los medios como delincuentes cuando no lo eran. Mas precisamente servirá para restablecer los derechos fundamentales de las personas que acusaste Isabel, que mandaste a torturar, que intimidaste directamente o indirectamente, que mandaste a golpear,… para que se declararan culpables

Brenda Quevedo Cruz, los hermanos Castillo, Juana Hilda, Jacobo Tagle y su hermano Salomon (¡un menor de edad! ver la foto), Jael Malagon Uscanga (¡que la Sra. dejó ciego!), entre muchos otros…

Isabel - Cartel 2a

Ya cambió la dirección del viento, ¿no lo sientes, Isabel?

El caso Cassez inició una nueva era en nuestro país, la era del respeto incondicional a los derechos humanos. Ese respeto sin excepción es nuestra única protección contra la fábrica de culpables, actividad ilícita, ilegal, inmoral a la que te dedicaste desde que inventaste el secuestro de tu hijo, desde que, por amistad con Margolis, te involucraste en el caso de Florence Cassez, desde que te metiste en el caso Martí para presionar a unas cuantas personas para que se declaren culpables del homicidio del joven Fernando que cometieron unos policías federales (ie cómplices de Garcia Luna) y no las personas que se presentaron como los miembros de la Flor.

Ya cambió el viento, y ya viene tu turno.

Atrás de la máscara de activista y defensora de las víctimas, está el verdadero rostro de la infiltrada de la administración calderonista. Se está cayendo tu teatro.

En fin.

Nolverto

@MXporFCassez

Wallace, Garcia Luna, Plascencia, Palomino, Calderon, Morera, Marti, Margolis…

Red de corrupcion en el gobierno de Calderón

Misterioso señor Margolis: Cercano a Isabel Miranda, la comunidad judía, la AFI y… secuestradores

…su posición frente a la comunidad Judía le permitía saber quiénes eran secuestrables y que en una ocasión tuvo un problema con una persona que la había hecho un negocio y le quedó mal de nombre Simón Name y que se había cobrado con su sobrino apoyado con gente que había sido policía y servidores públicos, que uno de ellos el que hacía el trabajo fuerte que yo ya había conocido en una ocasión y que le di un aventón, para verse conmigo y que fue entre Eje 10 e Insurgentes, de nombre Jorge Cruz Ramírez. de sesenta años de estatura mas o menos, complexión robusta, pelo cano y de lentes, junto con otras personas habían atravesado un camión de basura para detener el vehículo de esta persona en plena luz del día en Tlalpan(extracto de la 2a declaración ministerial de Israel Vallarta)

 

Fuente : Sin Embargo

El 18 de marzo 2012

Es un presunto exagente del Mossad y en México participa como accionista en una impresionante cantidad de empresas que se dedican a cosas tan dispares como la belleza, la educación, la ferretería o la seguridad. Se codea con Isabel Miranda de Wallace y con la comunidad judía de Polanco… y tiene relación con casi todos los implicados del caso Cassez: con la propia francesa y su hermano, con Israel Vallarta, con agentes de la AFI y hasta con una de las presuntas víctimas de la banda Los Zodiaco… Se llama Eduardo Cuauhtémoc Margolis y varios testimonios apuntan a posibles actividades ilícitas de este hombre al que tachan de poderoso, prepotente y vengativo…   Isabel Miranda de Wallace saluda a Genaro García Luna, secretario de Seguridad federal, previo al inicio del Diálogo por la Paz con el Ejecutivo en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, el 14 de octubre de 2011. FOTO: ISAAC ESQUIVEL/CUARTOSCURO.COM Por Homero Campa y Jorge Carrasco MÉXICO, D.F. (proceso).

En la maraña en que se ha convertido el caso Florence Cassez destaca un personaje: Eduardo Cuauhtémoc Margolis Sobol, empresario judío de 57 años y presunto exmiembro de los servicios de inteligencia de Israel (el Mossad). Margolis habría tenido vínculos –directos o indirectos– con las partes implicadas en este caso: con Florence Cassez, de cuyo hermano, Sebastien, fue socio; con Israel Vallarta, exnovio de Florence y presunto jefe de la banda de secuestradores Los Zodiaco; con Cristina Valladares, una de las víctimas de secuestro y con funcionarios de la Agencia Federal de Investigación (AFI), cuyo titular en 2005 era Genaro García Luna, actual secretario federal de Seguridad Pública. Sebastien Cassez, hermano de Florence, fue socio de Margolis en las empresas Radiancy de México y Sauna Italia de México, dedicadas a la venta de productos y equipos de belleza. Sebastien contó a Anne Marie Mergier, corresponsal de Proceso en Francia, que Radiancy era parte de un grupo empresarial que se dedicaba a otras actividades: venta de ropa, restaurantes, blindaje de autos, servicios educativos, guardias de seguridad y negociaciones para la liberación de secuestrados. Sus servicios los ofrecía fundamentalmente a la comunidad judía de Polanco. Explicó: “Margolis contaba con un equipo súper profesional que se desempeñaba como intermediario para resolver secuestros. Una fuente fidedigna que sería peligroso identificar descubrió que Margolis era en realidad una especie de jefe de seguridad de la comunidad judía de México. Según informaciones que recabó mi fuente, fue miembro del Mossad, órgano de inteligencia israelí. Eso no es raro. En todas partes del mundo hay exagentes de servicios secretos que montan empresas de seguridad. “Lo que me preocupó mucho más fue saber que Margolis tenía excelentes contactos con la AFI. Su equipo de rescate de secuestrados trabajaba con agentes de este organismo. La misma fuente me explicó también que Margolis importaba armas y municiones para la Armada de México.” De hecho cuando Florence llegó a México en marzo de 2003 trabajó en Radiancy y ahí conoció a Margolis. En su libro, A la sombra de mi vida, ella cuenta: “Entre más conocía a Margolis más le temía (…) Tenía relaciones ambiguas con la policía y no lo callaba, un tufo de corrupción flotaba en todo esto y en sus actividades, de las que hablaba abiertamente cada vez más: guardaespaldas para ciertas personalidades, blindaje de autos y un despacho privado que se dedicaba, justamente, ¡a la resolución de secuestros!” Más aún, dice que se ufanaba de sus relaciones con la policía, por lo que ella y su hermano “ni siquiera nos sorprendimos cuando oímos que podían secuestrar gente para que su negocio funcionara… Margolis reía sin que Sebastien ni yo supiéramos si era por lo increíble de lo que contaba o porque se sentía intocable. Mucha gente malencarada lo rondaba y eso le daba un aire de suficiencia que él alimentaba jactándose, dado el caso, de gozar de los favores de los hombres del poder”. De acuerdo con documentos del Registro Público de la Propiedad, Margolis es accionista de Epel SA de CV, constituida en abril 2003, cuyo objeto social es “la prestación de servicios y compra-venta de equipos de seguridad y el blindaje de automotores así como la asesoría en todo lo relacionado con la seguridad”. En marzo de 2010 constituyó otra empresa con el mismo giro: Blindajes Epel Monterrey SA de CV, que ofrece sus servicios en México y Monterrey, ciudad de la que es originaria su familia materna (aunque su abuela nació en Ucrania). El nombre de Epel proviene de las primeras letras del primer apellido de sus socios en estas empresas: los hermanos Luis y Dan Epelstein Rapaport. De hecho, éstos y Margolis son accionistas de CV Directo de México, dedicada a la venta de productos por televisión. CV Directo es uno de los principales clientes de Televisa en este rubro. Los periodistas franceses Alain Devalpo y Anne Vigna escriben en su libro Penas mexicanas (Ediciones First, 2009) que Margolis es “un gran cliente de Televisa debido a su empresa de telecompras. Tiene garantizado su ingreso a la televisora y se beneficia de sus contactos de alto nivel en la esfera política y en las corporaciones policiacas (…) Es conocido por los directivos de la AFI y se mueve en la SIEDO (Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada) como en su casa”. Agregan que Margolis y sus socios, “mejor equipados que la policía, sirven de intermediarios en las negociaciones con los secuestradores y no dudan en intervenir cuando la liberación es posible”. Y señalan que estos empresarios contactaron a Alejandro Martí para obtener la liberación de su hijo Fernando, y participaron en las negociaciones para liberar a una familia de españoles secuestrada en 2004. Al parecer el negocio de la seguridad es tan redituable para Margolis que en abril de 2009 amplió la razón social de otra de sus empresas: Industrias Margoli de México SA. Originalmente estaba enfocada al ramo de la pintura, ferretería y materiales para la construcción. A partir de esa fecha también se dedica a “la impartición de cursos, talleres, exposiciones, pláticas y todo tipo de asesoría que se relacione con todas las áreas administrativas, técnicas y de seguridad en general tanto a empresas como a personas físicas ya sean nacionales o extranjeras”. Margolis es además accionista en compañías dedicadas a diferentes rubros: Nuevo Colegio de Ciencias y Humanidades y Formación y Desarrollo Integral (educación), Industrias Hidrómetro Mexicana (Ferretería y elementos hidráulicos), Suave y Fácil (productos y equipo de belleza), Sistemas Vioi (equipos electrónicos de audio, video y computación), Representaciones y Servicios al Mayoreo (refacciones y accesorios para automóviles, ferretería y maquinaria), Inmobiliaria Margoli y Linsal (bienes raíces), Exacto Punto y Coma y Comercializadora Restaurantera Neuchatel (gastronomía). De sus relaciones con personajes políticos llama la atención una de ellas: su amistad con Isabel Miranda de Wallace, virtual candidata del PAN a la jefatura del Gobierno de la Ciudad de México, quien la semana pasada acudió a la Suprema Corte de Justicia de la Nación junto con las víctimas de los secuestros presuntamente cometidos por Cassez para pedir que los magistrados no fallen a favor del amparo que solicitó la francesa. EL ROMPIMIENTO En la entrevista con Proceso Sebastien Cassez dijo que a principios de 2004 empezó a tener problemas con Margolis en la empresa Radiancy. Sostuvo que aquél le debía 155 mil dólares. Le anunció que se iba y pidió que le pagara ese adeudo. Margolis se rehusó y comenzó a presionarlo para que cediera la cantidad que tenía invertida en la empresa sin recibir ningún pago. Como Sebastien se negó, arreciaron los problemas. La esposa de éste recibió amenazas de muerte contra ella y sus hijos. Luego llovieron demandas contra la empresa Systemes de Sante et de Beaute SA de CV, que Sebastien acababa de crear. Durante dos años estuvo metido en batallas judiciales. Ante el hostigamiento del que fue víctima por parte de Margolis y de “sus protectores de altísimo nivel”, Sebastien acudió a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Pero dijo que no pudieron ayudarlo porque su problema se debía a un litigio entre particulares. Como las agresiones seguían solicitó el apoyo de “gente muy importante” que le ayudó a defenderse y evitó que Margolis lo siguiera atacando de manera directa. “Éste buscó otra forma de golpearme. Se enteró de que mi hermana frecuentaba a un delincuente –ella no sabía a qué se dedicaba– y no desaprovechó esa oportunidad para hacerme daño”, afirmó. Florence describe en su libro la manera en que los agentes de la AFI la detuvieron el 8 de diciembre de 2005 y cómo al día siguiente se realizó “el montaje” para presentarla en televisión como integrante de Los Zodiaco. Recuerda que una vez que los agentes la llevaron al rancho Las Chinitas –donde supuestamente se encontraban los secuestrados– “un sujeto de traje y abrigo negros, que luego me entero que se llama Luis Cárdenas Palomino, me muestra una tarjeta con mi nombre y el logo SSB (las siglas de la empresa de material médico que tenían mi hermano Sebastien y Eduardo Margolis) que seguramente sacaron de mi departamento y me dice: ‘¡Con esto Margolis te va a chingar!’” Cárdenas Palomino es uno de los principales colaboradores de García Luna, primero en la AFI como director de Investigación Policial y actualmente como jefe de la División Regional de la Policía Federal. Por su parte, Israel Vallarta relató en su declaración preparatoria ante la SIEDO su supuesta relación con Margolis (Proceso 1692). Dijo que a mediados de 2002 llamó por teléfono a su “amigo” Sebastien. Éste le comentó que “estaba iniciando un negocio” y que quería platicárselo. Añadió que justamente se encontraba con uno de sus socios y lo invitó a unirse con ellos en el lugar en que se encontraban: el restaurante Kleins de Polanco. El socio era Margolis. Vallarta no aclaró qué clase de negocio le propuso Sebastien. Sólo refirió que después de comer y platicar se despidió de Margolis e intercambiaron sus números telefónicos. Agregó que a partir de ahí siguió viendo a Margolis, al margen de Sebastien. Lo invitó varias veces al rancho Las Chinitas y que, incluso, en una ocasión “tuvimos relaciones íntimas él y yo”. Aseguró que el judío le tenía “tanta confianza” que le regaló un auto Passat que estaba a nombre de su empresa y un radio nextel para que ambos estuvieran en comunicación. Vallarta sostuvo que Margolis le platicaba de sus negocios, sobre todo los de su empresa de seguridad y mediación para liberar secuestrados, pero que empezó a contarle que “tenía información de personas secuestrables”. Israel afirmó: “Me di cuenta que era una persona muy peligrosa”. Comentó luego que éste le advirtió: “No intentes pasarte de listo. Cuidado con tu boca”. Según su versión se alejó de él y después se enteró de que había tenido problemas con Sebastien y que incluso había amenazado con hacerles daño a su esposa e hijos. Después empezó el noviazgo con Florence. En su declaración Israel afirmó que Margolis es el único que tiene el poder y el dinero para involucrarlo en las acusaciones de secuestro que actualmente enfrenta. Insistió en su inocencia y pidió protección para él y su familia. En la misma declaración describió que en la mañana del 10 de diciembre de 2005, un día después de realizado el montaje de rescate para la televisión, “una persona vestida de civil de color beige, ingresó en la galera en la que me encontraba (en las instalaciones de la SIEDO), me levantó, me golpeó con puños y pies y me dijo: ‘Te manda los buenos días tu judío favorito. Que ya sabes: que si hablas te mueres tú y toda tu familia’, quedándome claro a quién se refería”. En reacción a la difusión de esas declaraciones Margolis envío una carta a este semanario, publicada el 10 de mayo de 2009 en el número 1697. Manifestó que “dichas imputaciones son falsas, toda vez que no conozco al Sr. Israel Vallarta, y en consecuencia, no he tenido ninguna relación de amistad o de negocio con dicha persona”. Y añadió: “No soy jefe de seguridad de ninguna comunidad, ya que me dedico a ejercer el comercio de manera lícita”. En un documental titulado Florence Cassez, el último recurso –difundido el pasado 15 de noviembre por el Canal 5 de Francia–, un ciudadano francés que “lleva varias décadas viviendo en México” y “considerado el mejor especialista del caso Cassez”, ofreció su testimonio de manera anónima. Ahí soltó un dato que vuelve más intrigante la historia: que Cristina Valladares, quien junto con su hijo Christian fue secuestrada por la banda Los Zodiaco, fue “ama de llaves, es decir, empleada de servicio del señor Margolis”. DECLARACIONES JUDICIALES  Cuando Alain Devalpo y Anne Vigna escriben en su libro Penas mexicanas que Margolis se mueve en la SIEDO “como en su casa”, anotan a continuación éste se presentó en el edificio de esa institución en dos fechas clave: el 13 de septiembre de 2005, día de la primera declaración de la estudiante Valeria Cheja, cuyo secuestro y posterior liberación derivó en la detención de Vallarta; y el 9 de diciembre de 2005, día en que éste y Cassez fueron conducidos a dicho inmueble tras el montaje televisivo y cuando los secuestrados –Ezequiel Elizalde, Cristina Valladares y su hijo Christian– rindieron sus primeras declaraciones. De acuerdo con el registro de entradas a las instalaciones de la SIEDO –incorporado al expediente–, Margolis se presentó ese 9 de diciembre a las 14:30 horas y salió de ahí a las 15:11 horas. Recibió el gafete de entrada 012 y dijo que visitaba al licenciado Jorge Rosas, coordinador de la Unidad Antisecuestros, en el segundo piso del inmueble. El 11 de julio de 2006 Margolis fue citado a declarar como testigo ante Olga Sánchez Contreras, juez quinto de Distrito de Procesos Penales en el Distrito Federal. En la rejilla de prácticas del juzgado estaban también Israel Vallarta y Florence Cassez. Ante las preguntas Héctor Trujillo Martínez, abogado defensor de Vallarta, Margolis dijo no conocer a Israel pero sí a Florence, debido a que es hermana de su exsocio Sebastien. Aseguró que la había visto dos veces en su vida. Cuando Trujillo le preguntó por qué había ingresado al inmueble de la SIEDO el 13 de septiembre de 2005 y luego el 9 de diciembre de ese mismo año, Margolis dijo primero que no se acordaba. Cuando se le mostraron las hojas de registro de ingresos, señaló: “Normalmente voy a la oficina que está frente al Monumento a la Revolución (sede de la SIEDO), que no sé si es esa subprocuraduría, a ofrecer mis carros blindados a los empleados o funcionarios”. En su libro Florence recuerda esa audiencia en la rejilla de prácticas del juzgado: “Él (Margolis) está ahí, sentado tranquilamente en una silla del tribunal y un secretario de la juez le pregunta cortésmente sin intentar ir más allá de lo que él quiera decir. Tiene el tono y el porte distante, la expresión despectiva de quien no tiene nada que temer y que aparentemente está perdiendo su tiempo”. Y añade: “Tiene una apariencia infinitamente respetable pero también arrastra un tufo infame de crimen y corrupción. Al igual que los afis, Margolis impone un respeto temeroso (…); sé que tiene mil razones para estar resentido con mi hermano porque las cosas entre ellos terminaron muy mal”.

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/18-03-2012/183838. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. SINEMBARGO.MX

Regalo para Isabel Mirandaaaaaaaaa

Gracias a carceldemujeres2.wordpress.com

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Leer el artículo de Ricardo Alemán (01-04-2012), titulado “Las mentiras de la Sra. Wallace”” : Itinerario político

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Justicia enlodada – la amistad entre Wallace y Margolis genera sospechas

Laregiontam.com.mx

Por: Moisés Edwin Barreda

2012-03-27 


Resulta muy sospechoso que Isabel Miranda, que desató el avispero contra el proyecto de Zaldívar, reconoce a Margolís como muy amigo suyo y compañero de aventuras, y este hombre es tan cercano a García Luna. Además, Cristina Valladares, secuestrada por la pandilla de Israel Valladares, era del servicio doméstico de Margolis.

El lamentable rechazo al proyecto del ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea para resolver la revisión de la negativa de amparo a Florence Cassez, y la lectura atenta del reportaje publicado en Proceso 1846, evidencian que sobre el asunto hay más lodo del que se orea. Lo denuncian varios hechos que constan en autos pero fueron ignorados por el agente del Ministerio Público Federal al integrar la averiguación previa, el juez de la causa y el Primer Tribunal Unitario en Materia Penal del Primer Circuito. Es obligado esclarecer por qué lo turbio del asunto.

Es deseable, y creemos que hasta justo, que el nuevo proyecto, encargado a la ministra Olga Sánchez Cordero, cuyo criterio jurídico fue coincidente con él de Zaldívar, subraye el desaseo con que en procuración y administración de justicia se manejaron los autos, manipuleo grotesco magnificado por la basta y fuera de lugar presión de Felipe Calderón al Poder Judicial de la Federación para que naufragara el proyecto que excarcelaría a la súbdita francesa.

Es reprobable que el Ministerio Público Federal, el juez de la causa y el de alzada todavía no aclaren por qué durante el proceso y los análisis de la causa no se tomaron en cuenta elementos de juicio que son los vínculos entre la francesa, su hermano Sebastien, Cuauhtémoc Margolis, Israel Vallarta, Isabel Miranda de Wallace, Cristina Valladares, Genaro García Luna y Eduardo Martí, previos a la captura de Florence Cassez y el linchamiento televisivo de García Luna a la señora Florence, que quién sabe por qué no acreditan como punible por el daño moral que le causó.

Vamos por partes: Sebastien Cassez y Cuauhtémoc Margolís eran dueños de una empresa a la que Florence entró a trabajar. Margolís tiene negocios con García Luna, pues se dedica a la venta de automóviles blindados o a blindarlos, y una empresa de seguridad que también actúa como intermediaria entre parientes de secuestrados y los captores de éstos. Alejandro Martí la contrató para el rescate de su hijo Fernando, quien terminó asesinado.

Resulta muy sospechoso que Isabel Miranda, que desató el avispero contra el proyecto de Zaldívar, reconoce a Margolís como muy amigo suyo y compañero de aventuras, y este hombre es tan cercano a García Luna. Además, Cristina valladares, secuestrada por la pandilla de Israel Valladares, era del servicio doméstico de Margolís.

Aún más sospechoso todavía es que Margolís tuvo relaciones incluso sexuales con el supuesto líder de Los Zodiaco, Israel Vallarta, antes de que García Luna lo apresara y acusara de secuestro junto con Florence.

Parece que lo primero a hacer para eliminar la suciedad en este caso es determinar por qué que Felipe Calderón se obstina en defender a ultranza a Genaro García Luna a pesar del grave delito que cometió en agravio de Florence Cassez.

Misterioso señor Margolis: Cercano a Isabel Miranda, la comunidad judía, la AFI y… secuestradores

SIN EMBARGO

De revista, TIEMPO REAL, Último minuto

Por Homero Campa y Jorge Carrasco

Es un presunto exagente del Mossad y en México participa como accionista en una impresionante cantidad de empresas que se dedican a cosas tan dispares como la belleza, la educación, la ferretería o la seguridad. Se codea con Isabel Miranda de Wallace y con la comunidad judía de Polanco… y tiene relación con casi todos los implicados del caso Cassez: con la propia francesa y su hermano, con Israel Vallarta, con agentes de la AFI y hasta con una de las presuntas víctimas de la banda Los Zodiaco… Se llama Eduardo Cuauhtémoc Margolis y varios testimonios apuntan a posibles actividades ilícitas de este hombre al que tachan de poderoso, prepotente y vengativo…

Isabel Miranda de Wallace saluda a Genaro García Luna, secretario de Seguridad federal, previo al inicio del Diálogo por la Paz con el Ejecutivo en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, el 14 de octubre de 2011. FOTO: ISAAC ESQUIVEL/CUARTOSCURO.COM

Por Homero Campa y Jorge Carrasco

MÉXICO, D.F. (proceso).- En la maraña en que se ha convertido el caso Florence Cassez destaca un personaje: Eduardo Cuauhtémoc Margolis Sobol, empresario judío de 57 años y presunto exmiembro de los servicios de inteligencia de Israel (el Mossad).

Margolis habría tenido vínculos –directos o indirectos– con las partes implicadas en este caso: con Florence Cassez, de cuyo hermano, Sebastien, fue socio; con Israel Vallarta, exnovio de Florence y presunto jefe de la banda de secuestradores Los Zodiaco; con Cristina Valladares, una de las víctimas de secuestro y con funcionarios de la Agencia Federal de Investigación (AFI), cuyo titular en 2005 era Genaro García Luna, actual secretario federal de Seguridad Pública.

Sebastien Cassez, hermano de Florence, fue socio de Margolis en las empresas Radiancy de México y Sauna Italia de México, dedicadas a la venta de productos y equipos de belleza.

Sebastien contó a Anne Marie Mergier, corresponsal de Proceso en Francia, que Radiancy era parte de un grupo empresarial que se dedicaba a otras actividades: venta de ropa, restaurantes, blindaje de autos, servicios educativos, guardias de seguridad y negociaciones para la liberación de secuestrados. Sus servicios los ofrecía fundamentalmente a la comunidad judía de Polanco.

Explicó: “Margolis contaba con un equipo súper profesional que se desempeñaba como intermediario para resolver secuestros. Una fuente fidedigna que sería peligroso identificar descubrió que Margolis era en realidad una especie de jefe de seguridad de la comunidad judía de México. Según informaciones que recabó mi fuente, fue miembro del Mossad, órgano de inteligencia israelí. Eso no es raro. En todas partes del mundo hay exagentes de servicios secretos que montan empresas de seguridad.

“Lo que me preocupó mucho más fue saber que Margolis tenía excelentes contactos con la AFI. Su equipo de rescate de secuestrados trabajaba con agentes de este organismo. La misma fuente me explicó también que Margolis importaba armas y municiones para la Armada de México.”

De hecho cuando Florence llegó a México en marzo de 2003 trabajó en Radiancy y ahí conoció a Margolis. En su libro, A la sombra de mi vida, ella cuenta: “Entre más conocía a Margolis más le temía (…) Tenía relaciones ambiguas con la policía y no lo callaba, un tufo de corrupción flotaba en todo esto y en sus actividades, de las que hablaba abiertamente cada vez más: guardaespaldas para ciertas personalidades, blindaje de autos y un despacho privado que se dedicaba, justamente, ¡a la resolución de secuestros!”

Más aún, dice que se ufanaba de sus relaciones con la policía, por lo que ella y su hermano “ni siquiera nos sorprendimos cuando oímos que podían secuestrar gente para que su negocio funcionara… Margolis reía sin que Sebastien ni yo supiéramos si era por lo increíble de lo que contaba o porque se sentía intocable. Mucha gente malencarada lo rondaba y eso le daba un aire de suficiencia que él alimentaba jactándose, dado el caso, de gozar de los favores de los hombres del poder”.

De acuerdo con documentos del Registro Público de la Propiedad, Margolis es accionista de Epel SA de CV, constituida en abril 2003, cuyo objeto social es “la prestación de servicios y compra-venta de equipos de seguridad y el blindaje de automotores así como la asesoría en todo lo relacionado con la seguridad”. En marzo de 2010 constituyó otra empresa con el mismo giro: Blindajes Epel Monterrey SA de CV, que ofrece sus servicios en México y Monterrey, ciudad de la que es originaria su familia materna (aunque su abuela nació en Ucrania).

El nombre de Epel proviene de las primeras letras del primer apellido de sus socios en estas empresas: los hermanos Luis y Dan Epelstein Rapaport. De hecho, éstos y Margolis son accionistas de CV Directo de México, dedicada a la venta de productos por televisión. CV Directo es uno de los principales clientes de Televisa en este rubro.

Los periodistas franceses Alain Devalpo y Anne Vigna escriben en su libro Penas mexicanas (Ediciones First, 2009) que Margolis es “un gran cliente de Televisa debido a su empresa de telecompras. Tiene garantizado su ingreso a la televisora y se beneficia de sus contactos de alto nivel en la esfera política y en las corporaciones policiacas (…) Es conocido por los directivos de la AFI y se mueve en la SIEDO (Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada) como en su casa”.
Agregan que Margolis y sus socios, “mejor equipados que la policía, sirven de intermediarios en las negociaciones con los secuestradores y no dudan en intervenir cuando la liberación es posible”. Y señalan que estos empresarios contactaron a Alejandro Martí para obtener la liberación de su hijo Fernando, y participaron en las negociaciones para liberar a una familia de españoles secuestrada en 2004.

Al parecer el negocio de la seguridad es tan redituable para Margolis que en abril de 2009 amplió la razón social de otra de sus empresas: Industrias Margoli de México SA. Originalmente estaba enfocada al ramo de la pintura, ferretería y materiales para la construcción. A partir de esa fecha también se dedica a “la impartición de cursos, talleres, exposiciones, pláticas y todo tipo de asesoría que se relacione con todas las áreas administrativas, técnicas y de seguridad en general tanto a empresas como a personas físicas ya sean nacionales o extranjeras”.

Margolis es además accionista en compañías dedicadas a diferentes rubros: Nuevo Colegio de Ciencias y Humanidades y Formación y Desarrollo Integral (educación), Industrias Hidrómetro Mexicana (Ferretería y elementos hidráulicos), Suave y Fácil (productos y equipo de belleza), Sistemas Vioi (equipos electrónicos de audio, video y computación), Representaciones y Servicios al Mayoreo (refacciones y accesorios para automóviles, ferretería y maquinaria), Inmobiliaria Margoli y Linsal (bienes raíces), Exacto Punto y Coma y Comercializadora Restaurantera Neuchatel (gastronomía).

De sus relaciones con personajes políticos llama la atención una de ellas: su amistad con Isabel Miranda de Wallace, virtual candidata del PAN a la jefatura del Gobierno de la Ciudad de México, quien la semana pasada acudió a la Suprema Corte de Justicia de la Nación junto con las víctimas de los secuestros presuntamente cometidos por Cassez para pedir que los magistrados no fallen a favor del amparo que solicitó la francesa.

EL ROMPIMIENTO

En la entrevista con Proceso Sebastien Cassez dijo que a principios de 2004 empezó a tener problemas con Margolis en la empresa Radiancy. Sostuvo que aquél le debía 155 mil dólares. Le anunció que se iba y pidió que le pagara ese adeudo. Margolis se rehusó y comenzó a presionarlo para que cediera la cantidad que tenía invertida en la empresa sin recibir ningún pago. Como Sebastien se negó, arreciaron los problemas. La esposa de éste recibió amenazas de muerte contra ella y sus hijos. Luego llovieron demandas contra la empresa Systemes de Sante et de Beaute SA de CV, que Sebastien acababa de crear. Durante dos años estuvo metido en batallas judiciales.

Ante el hostigamiento del que fue víctima por parte de Margolis y de “sus protectores de altísimo nivel”, Sebastien acudió a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Pero dijo que no pudieron ayudarlo porque su problema se debía a un litigio entre particulares.

Como las agresiones seguían solicitó el apoyo de “gente muy importante” que le ayudó a defenderse y evitó que Margolis lo siguiera atacando de manera directa. “Éste buscó otra forma de golpearme. Se enteró de que mi hermana frecuentaba a un delincuente –ella no sabía a qué se dedicaba– y no desaprovechó esa oportunidad para hacerme daño”, afirmó.

Florence describe en su libro la manera en que los agentes de la AFI la detuvieron el 8 de diciembre de 2005 y cómo al día siguiente se realizó “el montaje” para presentarla en televisión como integrante de Los Zodiaco.

Recuerda que una vez que los agentes la llevaron al rancho Las Chinitas –donde supuestamente se encontraban los secuestrados– “un sujeto de traje y abrigo negros, que luego me entero que se llama Luis Cárdenas Palomino, me muestra una tarjeta con mi nombre y el logo SSB (las siglas de la empresa de material médico que tenían mi hermano Sebastien y Eduardo Margolis) que seguramente sacaron de mi departamento y me dice: ‘¡Con esto Margolis te va a chingar!’”

Cárdenas Palomino es uno de los principales colaboradores de García Luna, primero en la AFI como director de Investigación Policial y actualmente como jefe de la División Regional de la Policía Federal.
Por su parte, Israel Vallarta relató en su declaración preparatoria ante la SIEDO su supuesta relación con Margolis (Proceso 1692).

Dijo que a mediados de 2002 llamó por teléfono a su “amigo” Sebastien. Éste le comentó que “estaba iniciando un negocio” y que quería platicárselo. Añadió que justamente se encontraba con uno de sus socios y lo invitó a unirse con ellos en el lugar en que se encontraban: el restaurante Kleins de Polanco. El socio era Margolis. Vallarta no aclaró qué clase de negocio le propuso Sebastien. Sólo refirió que después de comer y platicar se despidió de Margolis e intercambiaron sus números telefónicos.

Agregó que a partir de ahí siguió viendo a Margolis, al margen de Sebastien. Lo invitó varias veces al rancho Las Chinitas y que, incluso, en una ocasión “tuvimos relaciones íntimas él y yo”. Aseguró que el judío le tenía “tanta confianza” que le regaló un auto Passat que estaba a nombre de su empresa y un radio nextel para que ambos estuvieran en comunicación.

Vallarta sostuvo que Margolis le platicaba de sus negocios, sobre todo los de su empresa de seguridad y mediación para liberar secuestrados, pero que empezó a contarle que “tenía información de personas secuestrables”.

Israel afirmó: “Me di cuenta que era una persona muy peligrosa”. Comentó luego que éste le advirtió: “No intentes pasarte de listo. Cuidado con tu boca”. Según su versión se alejó de él y después se enteró de que había tenido problemas con Sebastien y que incluso había amenazado con hacerles daño a su esposa e hijos. Después empezó el noviazgo con Florence.

En su declaración Israel afirmó que Margolis es el único que tiene el poder y el dinero para involucrarlo en las acusaciones de secuestro que actualmente enfrenta. Insistió en su inocencia y pidió protección para él y su familia.

En la misma declaración describió que en la mañana del 10 de diciembre de 2005, un día después de realizado el montaje de rescate para la televisión, “una persona vestida de civil de color beige, ingresó en la galera en la que me encontraba (en las instalaciones de la SIEDO), me levantó, me golpeó con puños y pies y me dijo: ‘Te manda los buenos días tu judío favorito. Que ya sabes: que si hablas te mueres tú y toda tu familia’, quedándome claro a quién se refería”.

En reacción a la difusión de esas declaraciones Margolis envío una carta a este semanario, publicada el 10 de mayo de 2009 en el número 1697. Manifestó que “dichas imputaciones son falsas, toda vez que no conozco al Sr. Israel Vallarta, y en consecuencia, no he tenido ninguna relación de amistad o de negocio con dicha persona”. Y añadió: “No soy jefe de seguridad de ninguna comunidad, ya que me dedico a ejercer el comercio de manera lícita”.

En un documental titulado Florence Cassez, el último recurso –difundido el pasado 15 de noviembre por el Canal 5 de Francia–, un ciudadano francés que “lleva varias décadas viviendo en México” y “considerado el mejor especialista del caso Cassez”, ofreció su testimonio de manera anónima. Ahí soltó un dato que vuelve más intrigante la historia: que Cristina Valladares, quien junto con su hijo Christian fue secuestrada por la banda Los Zodiaco, fue “ama de llaves, es decir, empleada de servicio del señor Margolis”.

DECLARACIONES JUDICIALES 

Cuando Alain Devalpo y Anne Vigna escriben en su libro Penas mexicanas que Margolis se mueve en la SIEDO “como en su casa”, anotan a continuación éste se presentó en el edificio de esa institución en dos fechas clave: el 13 de septiembre de 2005, día de la primera declaración de la estudiante Valeria Cheja, cuyo secuestro y posterior liberación derivó en la detención de Vallarta; y el 9 de diciembre de 2005, día en que éste y Cassez fueron conducidos a dicho inmueble tras el montaje televisivo y cuando los secuestrados –Ezequiel Elizalde, Cristina Valladares y su hijo Christian– rindieron sus primeras declaraciones.

De acuerdo con el registro de entradas a las instalaciones de la SIEDO –incorporado al expediente–, Margolis se presentó ese 9 de diciembre a las 14:30 horas y salió de ahí a las 15:11 horas. Recibió el gafete de entrada 012 y dijo que visitaba al licenciado Jorge Rosas, coordinador de la Unidad Antisecuestros, en el segundo piso del inmueble.

El 11 de julio de 2006 Margolis fue citado a declarar como testigo ante Olga Sánchez Contreras, juez quinto de Distrito de Procesos Penales en el Distrito Federal. En la rejilla de prácticas del juzgado estaban también Israel Vallarta y Florence Cassez.
Ante las preguntas Héctor Trujillo Martínez, abogado defensor de Vallarta, Margolis dijo no conocer a Israel pero sí a Florence, debido a que es hermana de su exsocio Sebastien. Aseguró que la había visto dos veces en su vida.

Cuando Trujillo le preguntó por qué había ingresado al inmueble de la SIEDO el 13 de septiembre de 2005 y luego el 9 de diciembre de ese mismo año, Margolis dijo primero que no se acordaba. Cuando se le mostraron las hojas de registro de ingresos, señaló: “Normalmente voy a la oficina que está frente al Monumento a la Revolución (sede de la SIEDO), que no sé si es esa subprocuraduría, a ofrecer mis carros blindados a los empleados o funcionarios”.

En su libro Florence recuerda esa audiencia en la rejilla de prácticas del juzgado: “Él (Margolis) está ahí, sentado tranquilamente en una silla del tribunal y un secretario de la juez le pregunta cortésmente sin intentar ir más allá de lo que él quiera decir. Tiene el tono y el porte distante, la expresión despectiva de quien no tiene nada que temer y que aparentemente está perdiendo su tiempo”.

Y añade: “Tiene una apariencia infinitamente respetable pero también arrastra un tufo infame de crimen y corrupción. Al igual que los afis, Margolis impone un respeto temeroso (…); sé que tiene mil razones para estar resentido con mi hermano porque las cosas entre ellos terminaron muy mal”.

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