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Caso Vallarta: Entrevista de las periodistas Emmanuelle Steels y Delphine Rigaud con Blanche Petrich

Israel Vallarta

 

Para ver la Primera parte de la entrevista.

Para ver la Segunda parte de la entrevista.

Los Vallarta y los montajes calderonistas

Fuente: Noticias Prodigy Msn

El 19 de marzo, 2014

Israel Vallarta (caso Zodiaco)

Israel Vallarta (caso Zodiaco)

“Todos mis familiares presos han sido torturados y todos dieron positivo en el Protocolo de Estambul”, afirma Guadalupe Vallarta, cuya familia, sostiene, es víctima de un gran montaje político y mediático.

Una a una han ido saliendo de la cárcel personas que fueron víctimas de montajes jurídicos, políticos y mediáticos en el sexenio del presidente Felipe Calderón y de su Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.

A los encarcelados no se les siguió un debido proceso, ni se respetó el principio fundamental jurídico de presunción de inocencia. Entre los injustamente encarcelados hay periodistas, militares, jefes policiacos, decenas de alcaldes de oposición y personas comunes y corrientes.

Tal vez el caso más publicitado es de la francesa Florence Cassez y su entonces novio, el mexicano, Israel Vallarta.

Autoridades y Televisa fabricando culpables

A Israel Vallarta y a Florance Cassez los arrestaron el 8 de diciembre de 2005 acusados de ser secuestradores. El 9 de diciembre de ese año, un día después de su detención, la policía preparó en el rancho Las Chinitas, propiedad de Vallarta, la escenografía de un gran show.

Durante la noche del 8 al 9 de diciembre, Israel fue torturado. Llevaron a Vallarta y a Cassez a Las Chinitas donde la Policía Federal de Investigaciones (AFI) tenía todo preparado para simular ante las cámaras de televisión que estaban rescatando a tres víctimas de secuestro, en vivo y en directo.

Cuando quedó claro que la  transmisión en vivo no era una captura in fraganti de la banda de Los Zodiaco, García Luna tuvo que admitir que los arrestos se habían hecho un día antes y que “a petición de la prensa” habían escenificado todo otra vez. Pero escenificaron algo que no ocurrió así.

Lo que nunca dijo García Luna es que jamás existió la banda de Los Zodiacos, que Vallarta y Cassez no son secuestradores y las supuestas víctimas fueron “sembradas” por la misma policía. Y las cadenas de televisión hicieron un papelón.

Censura y represión

A Vallarta se le prohibió hablar con la prensa. Una vez logró comunicarse telefónicamente durante diez minutos con dos periodistas francesas y, como represalia, lo incomunicaron durante meses. Por esta razón, la familia teme reunirse con la prensa.

Guadalupe Vallarta, hermana de Israel, aceptó hablar con RNW y explicó que a pesar de que los videos de Televisa y TV Azteca fueron editados, en algunas tomas se alcanza a ver a Cárdenas Palomino, amigo y subordinado de García Luna, tomando por el cuello con toda fuerza a Vallarta y enterrándole un dedo en la yugular, lastimándolo para obligarlo a confesarse culpable. Tres ex empleados de Televisa que fueron testigos del montaje han tenido el valor civil de denunciarlo.

El expediente que nadie quiere leer

En el expediente y en las audiencias empezaron a aflorar las contradicciones, en especial las declaraciones de las  presuntas víctimas que cambiaron muchas veces su versión de los hechos. Las versiones no coinciden en nada, ni los tiempos, ni los lugares; nada cuadra ni tiene lógica.

Al tiempo que los corresponsales galos en México Anne Vigna, Leonore Mahieux, Delphine Rigaud y Emmanuelle Steels encontraban las inconsistencias del proceso y que el gobierno de Francia se interesó con el caso, la embestida mediática contra Cassez y Vallarta empeoró; la policía repartió boletines de prensa con declaraciones y pruebas falsas.

Cassez decidió llevar su caso por cuenta propia. La estrategia de sus abogados fue que se le dictara sentencia lo más rápido posible, apelar, hasta agotar todas las instancias para que su caso llegara a la Suprema Corte de la Nación. En primera instancia la condenaron a 96 años de cárcel, con la apelación, la pena bajó a 60 años y la Suprema Corte declaró que no se le había seguido un debido proceso y la liberaron. No la declararon ni culpable ni inocente.

Dos hermanos y tres sobrinos de Israel Vallarta están presos y son víctimas de supuestas falsas declaraciones, de falsos testigos, con falsas evidencias y comunicados de prensa llenos de mentiras.

Guadalupe Vallarta en entrevista con RNW afirmó que el proceso de su hermano va muy lento porque durante varios años la jueza Olga Sánchez Contreras no aceptó las pruebas de la defensa. Los testigos aparecían sólo para incriminar a Vallarta y a Cassez pero cuando la defensa solicitaba interrogarlos, desaparecían. Además, dice, se trata de contaminar el proceso inventando nuevos delitos que sus familiares no cometieron.

“Mi hermano Mario quedó sordo tras una paliza; le reventaron un oído”, dice Guadalupe.

La señora Vallarta se ha dedicado desde el 2009 a defender a sus familiares. Ha estado en todas las audiencias y señala algo muy peculiar: “Cárdenas Palomino siempre estuvo presente en todos los arrestos, en todas las audiencias, en todos los careos; él es quien siempre da las noticias a los medios. Siempre usa al mismo equipo compacto de jueces, ministerios públicos y demás funcionarios. A veces cambian de cargos pero sus firmas siempre están en los documentos. Cada vez que capturan a secuestradores, dicen que son una célula de Los Zodiaco. Los torturan para que acusen a los Vallarta. Israel aporta pruebas de su inocencia y no sólo busca que se le libere sino que se le exculpe, que se haga justicia”, remarca nuestra entrevistada.

La prensa y el rigor periodístico

Emmanuelle Steels, corresponsal en México del periódico Libération, ha estudiado el expediente del caso Vallarta-Cassez desde 2009 y afirmó a RNW que se trata de un montaje, político, jurídico y mediático y cada vez que estaba a punto de salir a la luz una inconsistencia, una contradicción, una resolución, la visita del entonces presidente francés Nicolás Sarkozy, se arrestaba a algún miembro de la familia Vallarta. Entonces, para tapar el primer montaje, se montó un segundo, un tercero, un cuarto, un quinto.

El periodista José Reveles afirmó que no existe la banda de Los Zodiaco, que todo es un invento, un montaje y en su más reciente libro El Affaire Cassez, documenta paso a paso, detalle a detalle no sólo el montaje, sino que deslinda responsabilidades y los motivos.

Reveles también hace una lista de diversos personajes de la vida política que fueron encarcelados injustamente. Todos ya están libres porque se demostró su inocencia. Reveles afirma que México es una gran fábrica de culpables y que en el sistema de impartición de justicia reina la corrupción.

La familia Vallarta exige que los jueces y los abogados estudien el expediente, que se apeguen a los procedimientos, y que hagan justicia.

El otro montaje: los Vallarta

Fuente: Gatopardo

Publicado el 7 de febrero, 2014

Por Emmanuelle Steels

Guadalupe Vallarta Cisneros lleva ocho años trabajando por la libertad de los suyos. Su hermano Israel —el ex novio de Florence Cassez— y otros cinco miembros de su familia han sido acusados de secuestro, torturados y condenados por la opinión pública.  Detrás de esta “familia de secuestradores” se esconde una historia silenciada por la agitación del caso Cassez.

"Israel se arrastraba. No podía caminar. Estaba muy golpeado y totalmente confundido"

“Israel se arrastraba. No podía caminar. Estaba muy golpeado y totalmente confundido”

Guadalupe Vallarta iba comprando nuevos libreros a medida que las autoridades detenían a sus hermanos y sobrinos; los usaba para almacenar sus expedientes judiciales. Su casa de la colonia Doctores, una vivienda húmeda y de una sola planta, está llena de papeles. Casi no hay otra cosa: expedientes que desbordan los estantes, invaden el sofá, la mesa y las sillas de plástico; cuando no queda espacio, se apilan en el suelo. Montones de documentos con las causas penales contra su hermano Israel, detenido en 2005 y acusado de liderar la banda de secuestradores de Los Zodiaco junto con Florence Cassez, y contra varios hermanos y sobrinos: René, Juan Carlos y Alejandro, capturados en 2009, y Mario y Sergio, en 2012. Hasta ahora, todos siguen encarcelados, con excepción de Cassez, que salió libre en enero 2013.

La noticia de la detención de Israel sorprendió a Guadalupe en la cama, enferma de dengue. Era la mañana del 9 de diciembre de 2005 y ella estaba dormida. “Mi hermana Yolanda irrumpió en mi cuarto y me dijo que habían detenido a Israel y a Florence”, dice. En la televisión estaban las imágenes de su hermano y su novia esposados en el Rancho Las Chinitas, el domicilio de Israel, una pequeña propiedad en Topilejo, en la carretera libre México-Cuernavaca. Los reporteros decían que la pareja había sido sorprendida en flagrancia por la Agencia Federal de Investigación (AFI) mientras retenía a tres personas, entre ellas un niño de once años, contra su voluntad en una cabaña del jardín.

Guadalupe vivía en Iztapalapa con su hermana Yolanda y sus padres, Jorge Vallarta y Gloria Cisneros, de 79 y 72 años, respectivamente. “Se veía a Israel, agachado, con el rostro golpeado. Me impactaron tanto estas imágenes que no pude pensar. Creí que se trataba de un error, porque sé que mi hermano no es así. No sabíamos cómo hablar de eso con mi mamá porque pensamos que no iba a soportar la noticia —a media mañana, la familia se fue juntando, los hermanos llegaban a cuentagotas a la casa de Iztapalapa—. Todos repetíamos: ‘No es cierto, no es cierto’, y luego: ‘¿Será cierto?’, porque era muy fuerte. En la televisión todo el mundo decía que eran secuestradores. Por un lado, sabíamos que era falso, pero, por otro, no teníamos información. Mi mamá insistía en que había algo extraño en estas imágenes”.

Llamaron a Héctor Trujillo, un amigo abogado con quien Guadalupe había trabajado varios años antes. La prioridad era encontrar a Israel y Florence. La familia los buscó en agencias de la Procuraduría General de la República (PGR). René y Mario, dos de los hermanos, pasaron un par de días sentados debajo del monumento a la Revolución, frente a la entrada de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO). Después de dos días, les dijeron que estaban detenidos ahí pero no pudieron hablar con ellos.

Se les acercaron unos policías que decían ser de la AFI y les pidieron doscientos mil pesos a cambio de la libertad de Israel, pero la familia se negó a pagar. “Pensábamos que de todas formas sería liberado rápidamente”.

Las autoridades ordenaron el arraigo de la pareja el 10 de diciembre, pero se negaron a informar a la familia. Un día después los padres de Israel acudieron a la Comisión Nacional de Derechos Humanos para presentar una denuncia por la detención y el maltrato de su hijo.

Las preguntas los asediaban. “Hasta que no habláramos con ellos, no sabíamos qué creer —dice Guadalupe. El 12 de diciembre, los Vallarta pudieron visitar a Israel y Florence en la casa de arraigo—. Israel se arrastraba. No podía caminar, lo llevaban entre dos compañeros. Estaba muy golpeado y totalmente confundido. Tenía la vista extraviada. Florence estaba muy asustada”.

Cassez se veía muy sola. “Su hermano Sébastien, que vivía en México en esa época, nunca apareció, nunca la visitó. El cónsul de Francia llegó, pero apenas se quedó. Al inicio era diferente, las autoridades francesas no le prestaban atención”, dice Guadalupe. Su madre tuvo que comprarle ropa a Cassez.

Cuando los familiares de Israel pudieron oír en persona el relato de los tumultuosos días vividos por la pareja, la complejidad del caso les apabulló. Descubrieron que, en realidad, habían sido detenidos el 8 de diciembre en la carretera, un día antes de la grabación en el rancho. El abogado les explicó que el asunto podía tardar mucho. El 13 de diciembre, regresando a la casa familiar de Iztapalapa, Guadalupe y su madre se encontraron con una nota escrita a mano en la puerta: “Esta casa está asegurada por secuestro”. La vivienda había sido saqueada, todo estaba patas arriba. Desaparecieron objetos, ropa y documentos. “Estos mismos documentos aparecieron en los informes de cateo del rancho, como si los hubieran encontrado ahí. Por eso, desde muy pronto nos dimos cuenta de que todo estaba montado —afirma Guadalupe—. En la cabaña del Rancho Las Chinitas había cosas de Israel que provenían de otro lugar, objetos y fotografías de Florence que estaban en su departamento… Se veía a los policías guiando a los reporteros. Luego, cuando analicé los videos completos que están en el expediente, vi imágenes del niño riéndose”.

 

Entre finales de 2005 y mediados del 2006 fueron René y Mario los que más se movilizaron para defender a Israel. Luego, Guadalupe tomó el relevo para que ellos pudieran trabajar y asegurar el soporte económico de la defensa.

Los Vallarta son una familia de clase media que se avecindó en Iztapalapa a principios de los años sesenta, cuando la zona apenas comenzaba a poblarse. Jorge Vallarta, el padre, trabajaba para un concesionario de autos en la colonia Narvarte; Gloria, la madre, era el pilar de la familia y enseñó a todos sus hijos a coser y cocinar. Tuvieron nueve hijos: Guadalupe es la de en medio; Israel, el más chico. Cuando el mayor de los hermanos, Jorge, se graduó como arquitecto se convirtió en el ejemplo a seguir. “Mis papás nos animaron a completar una educación universitaria”, dice Guadalupe. Pero varios de los hermanos, incluida ella, no concluyeron sus estudios. Se casaron todos muy jóvenes. René, el sexto hermano, abrió un taller mecánico en Iztapalapa, donde su hermano David, el cuarto, también trabajaba. Guadalupe, Mario —el octavo— e Israel se dedicaron un tiempo a la compraventa de coches usados. Iban a las aseguradoras a comprar vehículos chocados y luego buscaban las piezas, los arreglaban y los vendían.

Guadalupe nació en 1957 en el Distrito Federal. Vivió unos años en la colonia Portales antes de que la familia se mudara a Iztapalapa. De ahí nunca se fue, hasta poco después de la detención de Israel, cuando tuvo que vender su casa. Empezó a estudiar química en la Universidad Nacional Autónoma de México y se casó a los veintiún años con su vecino, un contador. Tuvieron dos hijos pero se separaron después de quince años. Antes de dedicarse a la compraventa de coches, montó su propio negocio de fletes: tuvo un camión de 3.5 toneladas, que ella misma manejaba por toda la ciudad. “Siempre me metía en trabajos que eran poco comunes para mujeres. Eran retos que yo me ponía”. Su madre, Gloria, sufría de la enfermedad de Addison, una deficiencia hormonal, y cuando su salud se deterioró, Guadalupe se dedicó a cuidarla.

Israel es el protegido, el más joven. Nacido en 1970, vivió con su familia en Iztapalapa y en Pedregal de Carrasco, cerca de Perisur, donde cursó la secundaria. Empezó a trabajar apenas cumplió catorce años. Tuvo una trayectoria profesional algo caótica. Trabajó como vendedor para Bardahl, una empresa de lubricantes de autos; en Casa Domecq, una multinacional de bebidas alcohólicas; en Pepsi-Cola como supervisor y luego gerente de ventas, y para una cadena de restaurantes. En 1994 vivió su primer fracaso matrimonial. Luego conoció a Claudia, se casó con ella y la siguió a Guadalajara. En 1998 tuvo unos gemelos: Israel y Brenda. Siempre se entusiasmaba por nuevos negocios: se inició en los bienes raíces y montó una clínica de estética, especializada en depilación láser y tratamientos corporales. Cuando se separó de Claudia, regresó al Distrito Federal, viajando frecuentemente a Guadalajara. Retomó una vieja tradición familiar: la compraventa de autos usados. Los últimos dos años antes de su detención vivió en el rancho Las Chinitas, pagando una renta mensual de cuatro mil pesos. “No era un sitio ostentoso. Le gustaba porque tenía ese jardín donde se podían organizar reuniones con la familia. A Israel le atraían los negocios pero no el dinero”, dice Guadalupe. En el verano de 2004 un amigo francés, Sébastien Cassez, que le había vendido algunos aparatos para la clínica estética, le presentó a su hermana, Florence, de veintinueve años. En su libro, En la sombra de mi vida, publicado en 2011, ella describe a Israel como “atento” y “encantador”. La familia veía con buen ojo esta relación, seducidos por el desparpajo de la joven francesa que había elegido vivir en México para evadir la atmósfera gris del norte de Francia.

“Ella siempre me decía: ‘¡Me voy a llevar a su hijo a Francia! —recuerda Jorge, el padre de Israel—. Yo me reía. La verdad es que a Israel le habría gustado irse para allá con ella”. Estaba feliz y enamorado. “Eran los familiares ideales: siempre de buen humor, siempre bromistas”, se acuerda Jorge, el hermano de Israel. Cuando los padres de Florence visitaron a su hija en México se quedaron en el Rancho Las Chinitas, donde Israel les ofreció una calurosa acogida. Sin embargo, la relación estuvo marcada por rupturas y reencuentros. Florence se cansó de la actitud celosa, posesiva y, a veces, brusca de Israel, según relata en su libro. Él la quería a su lado, pero ella se le escapó. En el verano de 2005 regresó a Francia. Pero no encontró su lugar; extrañaba México. Finalmente, aceptó la propuesta de Israel, en el otoño de 2005, de instalarse en el rancho mientras encontraba un empleo y un sitio propio para vivir.

Poco antes de su arresto, la pareja se fue de viaje a Veracruz con los padres de Israel. Luego, la familia Vallarta se juntó para celebrar el cumpleaños de Florence. En los días previos a su detención, Jorge, el hermano mayor, pasó tiempo con la pareja. Se fue de compras con Florence. “Israel me pidió que me ocupara de ella cuando visitaba a su familia en Guadalajara”. Jorge estuvo en el rancho el día 7, cuando supuestamente tenían personas secuestradas. Israel pensaba que había recuperado a Florence. Sin embargo, ella dice que se habían alejado. Cuando los detuvieron, ella estaba a punto de mudarse a un departamento de la Zona Rosa, en el centro de la ciudad de México. El carácter tormentoso de Israel habría sido la causa de esta separación. “Florence es una persona de carácter y nunca habría permitido que Israel fuera violento con ella. Habría dejado de verlo —dice Guadalupe—. De la misma forma, si ella hubiera visto a Israel cometer algún delito, lo habría denunciado. De eso estoy totalmente segura. Son inocentes”.

Después de su detención, Israel Vallarta se enzarzó en una rocambolesca confesión. Declaró que había conocido a alguien llamado Salustio tres años atrás y que éste le “invitó a participar en un secuestro”, como si se tratará de una cosa cualquiera. Vallarta describe a continuación una serie de personajes con los que colaboró en distintos plagios entre 2002 y 2005. Cuando concluyó su periodo de arraigo, a principios de marzo de 2006, Israel se negó a reconocer esta declaración, alegando que fue obligado a firmar hojas en blanco mientras lo torturaban. El doctor Gerardo Montfort Ramírez, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, examinó a Israel el 12 de diciembre y acreditó las torturas que éste padeció en un sótano de la SIEDO. Describe diferentes tipos de lesiones en el cuerpo del agraviado y múltiples quemaduras “compatibles con lesiones producidas con un objeto transmisor de corriente eléctrica”.

Los maltratos ya habían quedado demostrados frente a las cámaras de televisión el 9 de diciembre. Los agentes de la AFI lo golpeaban para que confesara ser un secuestrador. Como se resistía a cooperar, tuvieron que repetir tres veces las tomas y el reportero de Televisa, Pablo Reinah, se enfureció y lo golpeó para obligarlo a actuar según el guión previsto, como lo relató Israel a su familia.

Un estudio detallado del expediente de Israel lleva a pensar que, en el momento de su detención, cuando manejaba en dirección a la ciudad de México al mediodía del 8 de diciembre, no había personas secuestradas en su rancho. La AFI no detuvo a ningún secuestrador encargado de vigilar a los plagiados en ausencia de Israel y Florence, ni tampoco ofreció un relato coherente del rescate. Durante la grabación televisiva, Cristina Ríos, la mujer secuestrada con su hijo Christian, les gritaba a los policías: “¡No les peguen a ellos! ¡No hicieron nada!”, cada vez que levantaban la mano sobre la pareja. En cuanto a Ezequiel Elizalde, el tercer secuestrado, Israel identifica su voz como la de una persona a la que estaban torturando junto a él en la SIEDO el día anterior. Vallarta relata, en su declaración de marzo de 2006, que escuchó a Ezequiel decir que “se había autosecuestrado porque necesitaba dinero”.

 

Desde los primeros días, Israel entendió que un conocido suyo había organizado su detención. “Te pasaste de verga con un cabrón muy pesado”, le decían los agentes a Israel mientras lo estaban golpeando. A este personaje, Vallarta lo identifica como Eduardo Margolis Sobol, un empresario de Polanco, especializado en el ramo de la seguridad, que hizo negocios con Sébastien Cassez. Todo terminó en un pleito por dinero. Margolis habría amenazado a Sébastien con secuestrar a su esposa y sus hijos. Israel quiso intervenir para defender a su amigo. Fue a ver a Margolis a su oficina, la discusión se calentó y acabó en jaloneos y golpes. Algunos meses después, Vallarta estaba detenido. Israel afirma en sus declaraciones que vio a Margolis en la SIEDO los días 8 y 9 de diciembre, urdiendo el montaje televisivo con Luis Cárdenas Palomino, director general de Investigación Policial de la AFI, y el ministerio público federal Alejandro Fernández Medrano. El 10 de diciembre por la mañana, en el centro de arraigo, un hombre se acercó a Israel, lo golpeó con los puños y los pies y le dijo: “Te manda los buenos días tu judío favorito. Ya sabes que si hablas se mueren tú y toda tu familia”.

La banda del Zodiaco sería una grupo ideado para hacer verosímil la acusación contra Israel y Florence como líderes de una banda de secuestradores, motivada por la venganza de Eduardo Margolis, muy cercano a Genaro García Luna, director de la AFI en esta época y posteriormente secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón. Para esclarecer esta versión, cuatro corresponsales de la prensa francesa nos entrevistamos con Eduardo Margolis en mayo de 2009. Nos explicó que estaba involucrado en la resolución de secuestros al servicio de la comunidad judía de Polanco. Negó su implicación en el montaje pero trató de convencernos de la existencia de la banda de los Zodiaco. Afirma que Israel llevaba las negociaciones telefónicas con los familiares de las víctimas. Pero el peritaje de foniatría realizado en junio de 2006 determina que no se trata de la voz de Israel. El nombre de Margolis figura en los registros de entrada de la SIEDO el 9 de diciembre de 2005. Lo justificó diciendo que iba a vender un coche blindado a un funcionario.

Israel no se atrevió a denunciar el montaje y la tortura en su contra mientras estaba arraigado, a merced de quienes amenazaban con matar a su familia. Florence Cassez adoptó una línea de defensa más directa.

El 5 de febrero de 2006 la francesa llamó al programa de Televisa Punto de Partida, en el que la periodista Denise Maerker tenía como invitado a Genaro García Luna, para denunciar el montaje de su detención. A raíz de esta intervención, las autoridades maniobraron para reforzar las acusaciones contra los dos supuestos líderes de la banda de los Zodiaco: Cristina Ríos, la víctima que se había negado a identificarlos como sus secuestradores, empezó a incriminarlos.

Convencida de que las acusaciones en su contra eran un malentendido y que iba a ser liberada, Florence pidió ser sentenciada a la mayor brevedad. A principios de 2007, bajo la recomendación de su abogado, Horacio García Vallejo, la francesa separó su causa penal de la de Israel. Florence había empezado a sospechar de Israel y de Guadalupe porque unas guardias de la cárcel de Santa Martha le habían dicho que la hermana de su ex novio formaba parte de una banda de secuestradores de Iztapalapa. La hermana y la madre de su ex novio la visitaban con cierta regularidad en la cárcel para tratar de compensar el hecho de que no tenía a su familia cerca. De un día para otro, la francesa selló su ruptura con la familia Vallarta al negarse a recibirlas.

En abril de 2008, Florence fue condenada a noventa y seis años de prisión. Bajo la batuta de Frank Berton, un conocido abogado francés que tomó su caso, se puso en marcha una estrategia en los medios para denunciar la “farsa judicial”. Se le asoció otro prestigioso abogado mexicano, Agustín Acosta. Florence contó a partir de ahí con un apoyo clave en Nicolas Sarkozy, el presidente francés en turno. Este apoyo desembocaría en un conflicto diplomático descomunal cuando la condena de Florence fue confirmada en segunda instancia en marzo de 2009 y cuando se le negó el amparo en febrero de 2011. Acosta decidió llevar su caso ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, alegando violaciones de sus derechos.

En una carta que nos envió en mayo de 2009 a tres corresponsales de la prensa francesa, Israel se muestra crítico hacia la actitud de Florence: “(Fue un) error grandísimo de Flo poner al descubierto el montaje en un tiempo que no era el adecuado, mientras estábamos arraigados, y luego, por recomendación, separar su causa de la mía, no presentar pruebas y pedir que la sentenciaran sin escucharme en una de las cientos de veces que intenté convencerla de buscar otras opiniones, de preferencia en su embajada. ¡Hoy los errores duelen! Y mi carga se volvió más pesada por buscar demostrar la inocencia de ambos”.

A lo largo de los ocho años que ha pasado detrás de las rejas sin sentencia, Israel presentó centenares de pruebas a su favor. De 2008 a 2009 confió su defensa al abogado Alejandro Cortés Gaona. Cuando su proceso se estancó, decidió defenderse a sí mismo y luego aceptar un abogado de oficio que lo acompaña desde entonces.

 

En enero de 2009 se ordenó su traslado al penal de alta seguridad del Altiplano, en el Estado de México, alegando que se trataba de un individuo de alta peligrosidad, a pesar de sus constantes informes de buena conducta. En 2010, a medida que la prensa investigaba el caso y que la versión oficial sobre la banda de secuestradores se debilitaba, se le añadió otra víctima a Israel: un tal Shlomo Segal, secuestrado siete años antes.

En marzo de 2011 se le concedió un cambio de juzgado para que no tuviera que enfrentarse a la juez Olga Sánchez, que había sentenciado a Cassez y que negaba todas sus solicitudes de pruebas “por frívolas e improcedentes”. Su expediente recayó en manos de un juez de Toluca. Se le abrió entonces la oportunidad de defenderse.

Guadalupe Vallarta se dio a la tarea de buscar a todos los testigos posibles que pudieran aportar pruebas de la inocencia de Israel. “Algunos se presentaron, pero otros no porque fueron amenazados por los federales”, dice. Ángel Olmos Morán y Alma Delia Morales siempre tuvieron la llave del rancho, cercano a su pequeño restaurante de comida corrida en Topilejo. Ángel cortaba el pasto en casa de Israel y éste les dejaba usar el jardín para sus “pachangas”. “Cualquier día entrábamos ahí”, cuenta la pareja, sentada en su restaurante al borde de la carretera. Unos días antes del montaje, Ángel guardó sus herramientas en la cabaña. “Ahí no había nada”. En tres ocasiones fueron a repetir su testimonio en el juzgado. Otra vecina, Mónica, observó la noche del 8 de diciembre cómo los agentes de la AFI entraban al rancho y acomodaban muebles, antes de que llegarán los reporteros. En el juzgado, en 2006, estos testimonios irritaron a Luis Cárdenas Palomino, el mando de la AFI que se ve guiando a los reporteros en las imágenes. Se acercó a Ángel y lo amenazó: “Podemos meter a más gente en la banda”. Ángel y Alma no cedieron: “Decimos la verdad y seguiremos diciéndola cada vez que se nos pregunte”. Guadalupe Vallarta describe la actitud de los federales durante estas audiencias: “Eran muy prepotentes, amenazaban a los testigos con detenerlos, nos hacían groserías con la mano y nos seguían en la calle. Para evitar eso, Israel pidió a la juez que asistiera a las audiencias, pero se negó”.

En aquella época, Guadalupe sintió que la cercaban. Una de las víctimas mencionó un mechón de pelo rubio que salía del pasamontañas de la mujer secuestradora. En las audiencias hubo quien dijo que esta descripción cuadraba más con Guadalupe que con Florence. La mujer estaba en riesgo de ser detenida. “Me dolió, pero me pareció tan incoherente que iba a quedar en evidencia que todo esto no era más que un grotesco montaje”.

Guadalupe trataba de luchar con la cabeza fría; escarbaba en los expedientes, detectaba contradicciones, pistas e hipótesis. “Nunca se imaginaron que íbamos a luchar tanto. Pensaban que nos íbamos a quedar callados —como represalia, la AFI intentó involucrar a Alejandro Mejía Guevara, un hombre con el que Guadalupe había sostenido una relación años atrás—. Se armó toda una película, pero en realidad no existe ninguna investigación coherente. Es solamente después de la detención de Israel que fabricaron pruebas para implicar a personas en la banda y para justificar cómo llegó la AFI al rancho”.

A propósito del testimonio de Valeria Cheja, la joven que a principios de diciembre de 2005 habría llevado a la AFI hasta Israel Vallarta. Guadaulpe dice: “La utilizaron para señalar a Israel, haciendo creer que lo había reconocido por casualidad en la calle y lo había identificado como su secuestrador”. Israel demostró que se encontraba en Guadalajara en la fecha del secuestro de Valeria, en agosto, y que no llevaba barba, como la afirmaba la joven, aportando como evidencia la solicitud de visa que hizo ese día en el consulado de Estados Unidos de aquella ciudad. Sin embargo, se atribuyeron éste y otros plagios, que casualmente se encargaba de resolver Eduardo Margolis, a la banda presuntamente liderada por Vallarta.

Otra pista lleva a los hermanos José Fernando y Marco Antonio Rueda Cacho. En sus primeras declaraciones, varias víctimas los acusan, sin mencionar a Israel y Florence. Al inicio de la investigación, se emitieron órdenes de captura contra ellos pero nunca fueron ejecutadas. En entrevista, un ex policía que investigó a la supuesta banda de los Zodiaco considera que ésta no existe y que los Rueda Cacho están detrás de algunos de estos secuestros: “Son los reyes de la delincuencia en Iztapalapa. En su casa tienen quince líneas telefónicas. Pero están protegidos”.

Según la versión oficial, la banda del Zodiaco estaba solamente conformada por Israel y Florence, pero las incongruencias de la investigación salieron a la luz y la presión diplomática de Francia llegó a su apogeo en 2009: un juez había ratificado la condena de Florence Cassez, el presidente Nicolas Sarkozy visitó México en marzo de ese año y solicitó con insistencia su traslado a Francia, invocando el Tratado de Estrasburgo, que le permitiría purgar su pena ahí.

 

“Es exactamente en ese momento que empezaron a vigilarnos. Se apostaban delante de la casa”, cuenta Yolanda, la segunda de los nueve hermanos Vallarta. Vivía entonces en Iztapalapa, en casa de Guadalupe, con su hijo Juan Carlos. El hijo de René, del mismo nombre, se acuerda de esta época: “Entraban policías al taller mecánico de mi papá y se hacían pasar por clientes. Inocentemente, mi papá decía que no les tenía miedo, que no se escondería porque no había hecho nada”.

El 9 de mayo, hombres encapuchados vestidos de negro y otros de civil, que llegaron a bordo de camionetas sin placas, irrumpieron en el taller de René, de cincuenta y cuatro años, y se lo llevaron a él y a dos de sus sobrinos, Juan Carlos y Alejandro Cortés Vallarta, hoy de 40 y 38 años. A Jorge, el padre, que estaba presente, le apuntaron con un arma. A Gloria, la madre, en ese momento de setenta y seis años, la obligaron a levantarse la falda hasta la cabeza para impedirle presenciar  la escena. “Funcionarios corruptos ya están cumpliendo sus amenazas de involucrar a familiares míos por el solo hecho de defenderme”, escribió Israel en la carta que nos envió justo después de esta captura.

David Orozco, un testigo que afirma haber sido torturado, declaró que ellos participaban en secuestros junto con Israel y Florence. Las víctimas los incriminaron. Cristina Ríos los acusó de haberla violado en múltiples ocasiones. Sin embargo, estos familiares de Israel nunca se escondieron y siempre estuvieron presentes en las audiencias del juicio, donde las víctimas no los señalaron.

Admitiendo las contradicciones, un juez anuló en 2011 los testimonios de Cristina Ríos y su hijo Christian, pero los acusados permanecen presos por el secuestro de Ezequiel, en el penal de alta seguridad de Tepic, Nayarit.

Apoyándose en este rebote del caso, Felipe Calderón rechazó el traslado de Florence a Francia. Más que por los roces diplomáticos, el presidente mexicano estaba preocupado por sacar un beneficio electoral de esta decisión en las elecciones para el Congreso de julio de 2009.

En 2011, la familia quedó devastada por la muerte de la señora Gloria. Era muy activa en la defensa de sus hijos y nietos, acudiendo a todas las instancias oficiales para denunciar los atropellos, torturas y amenazas.

Cuando la Suprema Corte analizaba la posible liberación de Florence, en abril de 2012, surgió otro golpe. Mario, hermano de Israel, de cuarenta y ocho años, y Sergio Cortés Vallarta, otro sobrino, de treinta y cuatro, fueron detenidos y llevados al penal de alta seguridad de Puente Grande, en Guadalajara. En esa época todos los medios de comunicación publicaron una declaración de Mario donde confesaba ser parte de la banda en compañía de Florence e Israel. Esta declaración no existe, no figura en el expediente. Los dos están acusados de haber cometido secuestros distintos a los demás detenidos. Se identifica a Mario como líder de la organización, cuando ya se había atribuido este papel a Israel, Florence y, después, a René. También llama la atención que se acuse a los dos hermanos de Israel que se sentaron frente a la SIEDO en 2005 a la espera de noticias de su familiar detenido.

La familia Vallarta suma, entre todos, veinticinco años cumplidos en la cárcel. Lo dictámenes médicos de la PGR demuestran que los seis fueron torturados. A tres de ellos, René, Juan Carlos y Alejandro, se les practicó el Protocolo de Estambul, que estableció un trauma relacionado con las torturas. Guadalupe se acuerda de su hermano Mario: “Cuando lo vi al día siguiente de su detención tenía la espalda en carne viva y se convulsionaba. Le rompieron el tímpano. Se negó a ser llevado al hospital porque los policías le habían dicho que, a veces, se iban de la mano con la anestesia”. En febrero de 2007 habían soltado un perro en la celda de Israel. Las mordeduras fueron profundas pero se le negó la atención médica. Fue un castigo por haber denunciado las amenazas y los maltratos previos. Cuando trataba de comunicarse con periodistas, lo castigaban privándole de visitas y llamadas telefónicas durante varios meses.

En mayo de 2009, en entrevista, Luis Cárdenas Palomino negó tajantemente la existencia del informe de la CNDH que acreditaba la tortura a Israel: “No hay ninguna tortura demostrada. ¡Ninguna, ninguna, ninguna!”. En las imágenes de televisión se aprecia al mismo policía apretando el cuello de Vallarta, que se retuerce de dolor, para obligarlo a confesar los secuestros delante de los reporteros.

Alejandro y Juan Carlos Cortés Vallarta están a la espera de una sentencia por el secuestro de Ezequiel. Sus expedientes están repletos de cartas de recomendación de sus antiguos empleadores, demostrando que no tienen un perfil criminal. El primero estaba en Akumal, Quintana Roo, en octubre de 2005, en el momento del plagio. Trabajaba en la construcción de un hotel, como lo acreditó la inspección judicial que se trasladó a la Riviera Maya. Cuando lo detuvieron, en 2009, su esposa, Ana Irma Luna, estaba embarazada: “Tuve una crisis tan grave que el parto se adelantó”. Juan Carlos es abogado y, en el momento del secuestro de Ezequiel, trabajaba para el Grupo Plateros, que organiza eventos para el gobierno. Para Yolanda, la detención de su tercer hijo, Sergio, fue el tiro de gracia: “En el juzgado, los policías se burlan, me dicen que si Alejandro y Juan Carlos son liberados, todavía les quedará Sergio”.

El escarnio de la justicia ha llegado para los Vallarta hasta el extremo de tener que asegurar su propia defensa después del cúmulo de timos y abusos a los que les sometieron abogados convencidos de lucrarse defendiendo a unos prósperos secuestradores. Cuando agotaron sus recursos económicos, incluso después de vender sus bienes, y cuando sus defensores desertaron, decepcionados por la poca fortuna que habían acumulado sus clientes, se les asignó abogados de oficio. René es el único que conserva, al día de hoy, un abogado particular. “Florence tuvo el apoyo de su gobierno. ¿A nosotros quién nos ayuda?”, dice su hijo, desesperado.

La banda de los Zodiaco parece una organización ficticia que las autoridades fueron acomodando según su conveniencia. En su carta a los medios de comunicación, Israel afirma que estas autoridades “son la verdadera delincuencia organizada con placa, que en los últimos años ha dañado tanto a México”.

La decisión de la Suprema Corte de liberar a Florence provocó una gran emoción en el seno de la familia Vallarta; Israel se sintió muy feliz por ella y tiene la convicción de que la resolución le va a beneficiar también algún día.

Pero algunas personas no desisten en incriminarlos. En el semanario Proceso del 19 de enero de — se publica una entrevista con Florence, donde ella cita extractos de una conversación telefónica que mantuvo con Eduardo Margolis después de su liberación. El cerebro del montaje habría acusado a los Vallarta de ser una “familia de secuestradores”. Guadalupe contesta: “Son falacias que surgen siete años después de que compareció en las audiencias, donde nunca dijo nada en ese sentido. Lo que nosotros tenemos son pruebas con fundamento, con valor jurídico. Este hombre puede decir miles de cosas, no dejarán de ser puras declaraciones insustanciales. Si Israel fuera culpable, no tendría pruebas que presentar y ya habría pedido sentencia”.

En Francia, la prensa lo sentenció, diciendo que Florence se había enamorado de “la persona equivocada”.

Sin embargo, esta “persona equivocada” todavía tiene la oportunidad de demostrar su inocencia.

 

Los Olvidados del Caso Cassez: los Vallarta

Fuente : Proceso

Por Delphine Rigaud

El 19 de enero, 2014

 

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Isabel Miranda de Wallace presenció tortura de David Orozco

Presentación del libro de José Reveles El Affair Cassez en presencia de Olga Sanchez Cordero

El periodista José Reveles y la Magistrada Olga Sanchez Cordero

El periodista José Reveles y la Magistrada Olga Sanchez Cordero

 

Leer el Texto de José Reveles en la presentacion de su libro “El Affair Cassez”

Leer el Texto de presentación de Olga Sanchez Cordero

Sospechas sobre quién participó en la tortura de Israel Vallarta

Gracias a Victor por haber encontrado lo siguiente.

Por @MXporFCassez

Sin pretender que hemos encontrado una verdadera prueba de participación en los actos de tortura en contra de Israel Vallarta, queremos mencionar lo siguiente.
En la 2ª declaración ministerial rendida por Israel Vallarta en fecha del 9 de marzo del 2006, declaración en la que detalla la tortura que él vivió el 8 de diciembre a raíz de la cual se tuvo que declarar culpable, está la mención de una mujer que así describe.

(…) en otros momento cuando volvía a seguir golpeándome, sobre mi pecho se cambiaba otra persona, menos pesada y era una mujer, que también me insultaba y me sostenía la cabeza al momento en que me tiraban agua sobre la boca, perdiendo el conocimiento

ya habían platicado contigo y te dijeron que tenías que aceptar todo lo que te pusieran y empezaste a cagarla en la televisión en ese momento escucho a mis espaldas la voz de la muier que horas antes se sentaba sobre mi pecho y que me torturaba y la reconozco como una persona de uno sesenta metros de estatura, morena, de lentes, facciones toscas y que le dicen Chavelita o Isabel. y asimismo el grupo que empieza a rendirle cuentas al ministerio público sin ubicar sus nombres reconozco voces de algunos de ellos como los que me estuvieron

Sabemos que una mujer muy conocida de nombre Isabel, participo o al menos atendió el “interrogatorio” de David Orozco durante el cual este sujeto, el supuesto géminis, fue torturado para que participara en la grabación de un video en que señalaba a Cassez y Vallarta

“Una persona de uno sesenta metros de estatura, morena (…) facciones toscas y que le dicen Chavelita o Isabel”

¿De quién se tratara?  Person Pondering

Declaración completa de Israel

 

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Cassez: “Voy a pelear por los que están allá”

Fuente: Proceso

24 de enero de 2013
La recepción de Cassez en Francia. Foto: Xinhua / Visual

MÉXICO, D.F. (apro).- Luego de siete años de encierro en una fría celda del penal femenil de Tepepan y de un viaje de diez horas de duración, Florence Cassez volvió a su natal Francia.

Sonriente, con la mano en alto, saludando a conocidos, y en medio de aplausos, declaró a la prensa que la esperaba en el aeropuerto Charles de Gaulle que su liberación “es una gran victoria para los mexicanos”.

“Mi historia –subrayó– no es la única en México. Voy a pelear por los que están allá”.

Escoltada por su padre Bernard Cassez y su abogado Frank Berton, Florence fue recibida como heroína en el Pabellón de Honor por el ministro de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, su madre y familiares, así como un comité de apoyo.

Ahí, en ese mismo sitio, la expareja de Israel Vallarta, líder de la banda de secuestradores Los Zodiaco, ofreció una rueda de prensa en la que se dijo víctima de un “secuestro” por los siete años que estuvo presa en México, y exigió poner a los verdaderos culpables en prisión.

Y prosiguió:

“Yo he sufrido un secuestro, he sufrido como víctima, durante siete años. Poner a los verdaderos culpables en prisión es ayudar a las víctimas. A partir de ahí empieza el respeto a las víctimas de secuestros”.

Florence sostuvo que el fallo de la Corte será beneficiosa no sólo para ella, sino para que haya “justicia equitativa” en México.

“Mi liberación va a ayudar a la llegada de procesos judiciales equitativos en México. Creo que es benéfico no sólo para Florence Cassez, sino para todo el mundo. Todo el mundo en México va a ganar con esto” dijo ante decenas de representantes de medios galos.

Luego lanzó una crítica al sistema de justicia mexicano al señalar que su historia no es la única en México.

“Aquí es incomprensible para los franceses, pero en México todo el mundo sabe que es lo cotidiano. Espero que sea un precedente y pueda ayudar a otros”, subrayó.

Asimismo, confesó que lo que le resultó “más difícil fue la injusticia” con la que fue tratada. “Que se digan mentiras de ti, es terrible, para mí es lo peor, no las condiciones de detención. Luchar contra todo un gobierno, estar en sus manos, pero decidí luchar hasta el final”.

Reveló que durante su estancia en el Centro Femenil de Readaptación Social Tepepan, donde permaneció siete años, conoció mucha gente supuestamente inocente a la que le recomendó luchar por su libertad.

“Yo di un mensaje a los otros detenidos que conocí, de luchar, de no decir cosas que no son verdad, de creer siempre en la posibilidad de ser liberados”.

Abundó:

“Conocí lo peor y lo mejor de México, de la gente. Llevo siete años en la cárcel con gente formidable, admirable, con compañeras que me han dado amor, apoyo. Muchos mexicanos importantes han querido visitarme, ayudarme. A ellos les debo todo”.

Luego vaticinó buenos tiempos para México con Enrique Peña Nieto al frente del país:

“México está a punto de vivir grandes momentos con el respeto de los derechos humanos y la llegada del presidente Enrique Peña Nieto”, dijo, y añadió que está dispuesta “a perdonar”.

Ataviada con una cazadora azul marino, jeans, el cabello crecido hasta la cintura, recogido, y una sonrisa en el rostro, Cassez anunció que le gustaría escribir un libro y regresar a México para compartir su experiencia.

“Me gustaría volver a México si soy invitada, para hablar de mi experiencia, para dar la cara como dicen allí. No tengo nada que ocultar, pero no sé si mis padres me dejarán ir”, comentó entre risas.

Recordó que durante su encierro tuvo momentos de miedo y desesperación en los que tuvo el apoyo del expresidente francés Nicolás Sarkozy y posteriormente del actual jefe de Estado galo, Francois Hollande.

“Tengo ganas de verle (a Sarkozy), gracias por su apoyo que fue vital en un momento en el que tomó posición por mi caso.

“Fue un momento vital. Él me salvó la vida porque pasé por momentos muy complicados. Tuve ganas de no levantarme. No tenía fuerzas para seguir… La rabia de probar mi inocencia me mantuvo”, manifestó.

De los malos recuerdos, pasó al júbilo:

“Siento una felicidad inmensa, el avión aterrizó, pero yo todavía no. Estoy en las nubes, muy feliz, Viva Francia”, celebró Cassez, quien se reunirá con Hollande el viernes 25 por la noche en el Palacio del Eliseo.

En el transcurso del día, Cassez concedió diversas entrevistas. Por la noche, ella y su abogado fueron entrevistados en el noticiero de televisión francesa TF1.

Apareció con el cabello suelto, con una blusa a rayas y una chamarra de cuero azul, un maquillaje discreto y una sonrisa dibujada en el rostro. Ahí narró el “infierno” que vivió durante los siete años que permaneció presa en México.

Relató que durante su estadía en el penal de Tepepan se escondió y lloró mucho pero que ahora está decidida a “ser feliz y disfrutar la vida” así como a defender su inocencia.

Berton por su parte señaló que nunca se comprobó la culpabilidad de su cliente por el delito de secuestro.

Ya con su hija al lado, Charlotte Cassez, madre de Florence, arremetió contra el expresidente Felipe Calderón, a quien acusó de usar a su hija como rehén político.

“Desde el momento en que Felipe Calderón se dirigió al pueblo para decir que no dejaría (a Florence Cassez) que se fuera, ¿por qué lo hizo?”, preguntó Charlotte en una entrevista a la cadena de televisión BFM TV.

Sostuvo que durante la gestión de Calderón hubo “enormes presiones hacia los jueces y eso no ha ocurrido ahora”.

Consideró que en la liberación de su hija estuvo directamente relacionada con el cambio en la presidencia de México y la jubilación de un juez de la SCJN, Guillermo Ortiz Mayagoitia, que “estaba ferozmente en contra de la liberación” de Florence de 38 años.

Respecto de la mediación de las autoridades francesas en el caso, consideró que sin la intervención de Sarkozy y Hollande “no se hubiera conseguido (la liberación). Sabíamos que solos no lo lograríamos”.

La supuesta banda de los Zodiaco

Fuente: Proceso, enero del 2013

En junio de 2011 el juez Primero de Distrito de Procesos Penales Federales en Nayarit, José Clemente Cervantes, ordenó la liberación de varios supuestos miembros de la banda de Los Zodiaco, a la cual se ha señalado que pertenece Cassez.

El magistrado consideró que no se podía dar valor probatorio a los testimonios de dos víctimas de la banda, y se trata de
las mismas personas que incriminan a la francesa. Este hecho pasó inadvertido en su momento, pero adquiere una relevancia particular ahora que la Corte está a punto de tomar una decisión sobre Cassez. Cervantes ordenó la liberación de René Vallarta Cisneros, Juan Carlos Cortés Vallarta –hermano y sobrino, respectivamente, de Israel Vallarta, a quien se señala como líder de la banda de secuestradores–, David Orozco Hernández y otros tres presuntos
integrantes de la banda. En la causa penal 100/2010-VII contra los inculpados por los secuestros de Cristina Ríos Valladares, Raúl Ramírez Chávez y Christian Hilario Ramírez Ríos, el juez decretó el 20 de junio de 2011 auto de libertad por falta de elementos para procesarlos.

“No se encuentra demostrada la probable responsabilidad de esos hombres en la comisión de los delitos
anteriormente descritos”, resolvió.

El juzgador destacó la declaración de Cristina Ríos Valladares del 9 de diciembre de 2005, día del montaje mediático de
la detención de Cassez y Vallarta, cuando dijo no reconocer a la pareja: “Nunca vi a mis secuestradores”.

Cervantes decidió no brindarle valor probatorio a las posteriores declaraciones que Cristina Ríos y su hijo Christian hicieron
el 28 y el 29 de agosto de 2009 contra los inculpados. Explica que a cuatro años de los hechos “las víctimas pudieron haber
olvidado las voces”, además de que “los señalamientos hechos por Cristina y su hijo Christian son derivados de audiciones de
grabaciones por voz, de donde a detalle sugieren haber reconocido a los inculpados”.

El Ministerio Público interpuso un recurso de apelación contra este auto de libertad. El 4 de noviembre de 2011 el magistrado
Jorge Luis Silva Banda, del Cuarto Tribunal Unitario del Segundo Circuito del Estado de México, definió como “inoperantes por insuficientes, ineficaces e incongruentes los agravios que propone el Ministerio Público”
y confirmó la orden de liberación. Sin embargo los inculpados siguen presos por las acusaciones de Ezequiel Elizalde,
por cuyo secuestro también fue condenada Florence Cassez. El 29 de diciembre de 2011 René Vallarta y David Orozco fueron condenados a 48 y 60 años de prisión, respectivamente, por ese delito.

En el caso de Cassez, los jueces de tres instancias la condenaron a pesar de las contradicciones en las declaraciones ministeriales de Cristina Ríos y de su hijo Christian. Cuando el caso se discutió en la SCJN, en marzo del año pasado, el ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea fue el primero en subrayar esas contradicciones cuando presentó el primer proyecto de resolución del amparo de Cassez. El proyecto proponía su liberación inmediata por las numerosas violaciones procesales, pero no consiguió los votos suficientes para ser aprobado.

Contradicciones y tortura

Existen otros aspectos menos conocidos de los testimonios de las supuestas víctimas de Cassez, como que en todas sus declaraciones judiciales acusan a miembros de sus propias familias. Cristina Ríos y su hijo culpan de su secuestro a unos primos, mientras Elizalde denuncia el comportamiento sospechoso de su suegra y de su cuñado.

En su declaración ministerial del 25 de agosto de 2009 el esposo de Cristina manifiesta:

“Las personas que se relacionan con la organización de Los Zodiaco son mi sobrino político Édgar Rueda Parra y un
primo suyo, José Rueda Cacho. El primero de estos fue identificado plenamente por mi hijo. Creo que esas personas, al estar
involucradas en nuestros secuestros, no han sido detenidas y no se le dio seguimiento a la investigación”.

La falta de seguimiento policiaco a esas pistas no ha sido denunciada por las asociaciones de defensa de las víctimas, que
sin embargo se han movilizado para exigir que Cassez permanezca en la cárcel. La excandidata del PAN a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, Isabel Miranda de Wallace, es presidenta de la organización Alto al Secuestro y una de las principales activistas contra la liberación de Cassez. Ella omite de manera sistemática esta parte de las declaraciones de las víctimas. Ese silencio es parte de la manipulación mediática del caso, que empezó con el montaje de la detención de la francesa. En los últimos meses de gobierno de Felipe Calderón, cuando la ministra Olga Sánchez estaba ya trabajando en un nuevo proyecto de resolución sobre el caso, surgió otra maniobra destinada a influir en la opinión pública, reforzar las acusaciones contra Cassez y crear un clima hostil a su probable liberación.

El 27 de abril de 2012 efectivos de la Policía Federal (PF) detuvieron a Mario Vallarta Cisneros, El Chaparro. Es el hermano
mayor de Israel Vallarta. En los días posteriores diversos medios difundieron que fuentes de la PF lo
identificaron como fundador y líder de la banda Los Zodiaco. Más de tres semanas después, el 22 de mayo, se difundió la noticia de que Mario Vallarta había confirmado que Cassez participó activamente en los secuestros.

Estas corresponsales intentaron identificar la fuente de esta información y contactaron a funcionarios de la administración
calderonista. La ya desaparecida Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y la Procuraduría General de la República
(PGR) negaron en repetidas ocasiones que hubieran difundido esa versión.

Sin embargo las corresponsales tuvieron acceso a la declaración ministerial que rindió Mario Vallarta el 28 de abril, como
parte de la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIS/126/2012, en la que se le acusa de privación ilegal de la libertad, delincuencia organizada y posesión de armas. Pero no contiene ninguna acusación contra Cassez.

El detenido dice que recientemente un secuestrador le propuso participar en un plagio. Cuando se le pregunta si conoce a Florence Cassez, contesta: “Sí, la vi una sola vez en el rancho Las Chinitas, yo estaba afuera de la cochera arreglando mi coche y me dijo que se iba a dormir y que por favor cerráramos bien. No recuerdo la fecha de esto”. Es la única vez que menciona a Florence Cassez.

En entrevista con estas corresponsales, Guadalupe Vallarta, hermana de Israel y Mario, cuenta que se enteró el 28
de abril de que su hermano Mario y su sobrino Sergio Cortés Vallarta estaban en las instalaciones de la Subprocuraduría
de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada. Ahí ella obtuvo permiso para verlos brevemente: “Mario me dijo que los habían torturado. Tenía toda la espalda en carne viva. Estaba muy golpeado y tenía la vista extraviada. Me dijeron que fueron los federales. El agente del Ministerio Público me dijo que se los habían entregado en ese estado. Los días siguientes no pude ver a Mario y me dijeron que estaba muy grave. Sergio me contó que los habían
obligado a declarar cosas falsas”.

Otros miembros de la familia Vallarta detenidos en el curso de la investigación han sufrido torturas. Un dictamen médico de la PGR, fechado el 12 de mayo de 2009 y emitido en el marco de la averiguación previa PGR/ SIEDO/UEIS/097/2009, hace un recuento de las numerosas lesiones sufridas por dos sobrinos y un hermano de Israel Vallarta.

En el caso de Juan Carlos y Alejandro Cortés Vallarta, los sobrinos, la tortura está comprobada por la aplicación del protocolo de Estambul en octubre 2009. En cuanto a René Vallarta, hermano de Israel, presentó al momento de declarar “unas
quemaduras (…), una equimosis en la espalda, una a la altura del pecho izquierdo y otra en la nariz”, como establece el agente del Ministerio Público. Además un peritaje médico de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos
del 12 de diciembre de 2005 describe huellas de tortura en Israel Vallarta: golpes y quemaduras en los genitales. Mario Vallarta Cisneros y Sergio Cortés Vallarta, los últimos detenidos, denunciaron también que sufrieron tortura.

Las autoridades presentan a Mario como el jefe de la banda de Los Zodiaco. Sin embargo en un boletín emitido por la SSP el 12 de mayo de 2009 se afirma que la banda de Los Zodiaco había sido desarticulada y que “estaba liderada por Israel Vallarta y su novia La Francesa (Florence Marie Louise Cassez Crepin)”. Entrevistado por una de las corresponsales el 25 de mayo siguiente, Luis Cárdenas Palomino, extitular de la División de Seguridad Regional de la SSP y hombre de confianza del entonces secretario Genaro García Luna, aseguró: “El jefe de toda la organización era Israel (Vallarta), de eso estamos seguros”. Según sus familiares Mario Vallarta siempre residió en la misma casa de la delegación Iztapalapa y nunca se escondió de la policía. En su declaración habla de un operativo
que tuvo lugar el año antepasado: “El 3 de julio de 2011 se presentaron en mi casa personas armadas, con credenciales
de policías federales. Me dijeron que llevaban orden de aprehensión y me tuvieron dos días cautivo (…). Me pidieron
10 millones de pesos a cambio de regresarme a mi casa; como no los tenía se llevaron alhajas de mi esposa e hijos por
una cantidad aproximada de 400 mil pesos, además como mil dólares en efectivo, como unos 30 mil pesos que llevó mi hermana y también se llevaron una camioneta de mi esposa”. Después de estos hechos Mario Vallarta quedó libre.

Su detención en abril de 2012 y el rumor de que acusaba a Florence Cassez en sus declaraciones ocurrieron cuando la ministra Olga Sánchez Cordero retomó el caso. Su captura no se inscribe en el curso lógico de la investigación policial sobre la banda de Los Zodiaco, sino en el proceso de manipulación mediática orquestado por Genaro García Luna, que se inició con el montaje organizado en el rancho Las Chinitas el 9 de diciembre de 2005, un día después del arresto
de Israel Vallarta y Florence Cassez. En caso de que existieran nuevas acusaciones contra Cassez ya no podían entrar
en el análisis del caso por la SCJN. Pero fueron usadas por García Luna para reavivar en la opinión pública la imagen de la ciudadana francesa como secuestradora y entorpecer el trabajo de los ministros.

Hay otro hecho revelador: Israel Vallarta todavía no está sentenciado por los secuestros que se le imputan y sin embargo no se benefició de la presunción de inocencia. El gobierno de Calderón siempre lo presentó como un secuestrador. Lo mismo ocurre con los miembros de su familia. Otro caso de manipulación ante la opinión
pública fue el de David Orozco, detenido el 5 de mayo de 2009 y acusado de ser parte de Los Zodiaco. La SSP presentó a los
medios un video donde él afirmaba haber participado en varios secuestros con la pareja Vallarta-Cassez. En dicho video, Orozco parece asustado, su declaración es titubeante y no acierta en pronunciar los nombres de sus supuestos cómplices. Durante varios días la grabación fue retransmitida continuamente en las televisoras y los portales de internet. Sin embargo estas corresponsales tuvieron acceso la ampliación de la declaración de Orozco el 29 de julio de 2009 desde el penal federal de Tepic, Nayarit, en la causa penal 71/2009-VI. Ahí afirma sobre Cassez y Vallarta: “No conozco a estas personas”. Niega rotundamente ser un secuestrador y asegura que unos policías federales lo torturaron y amenazaron con secuestrar a su familia si se negaba a acusar a “la francesa”. Esta segunda declaración modifica su supuesta confesión. En la entrevista de 2009 Cárdenas Palomino consideró como “una prueba sólida” la declaración bajo tortura de David Orozco del 6 de mayo de 2009. Ésta no tiene la firma de Orozco y no obstante condujo a la detención de René Vallarta Cisneros, Juan Carlos Cortés Vallarta y Alejandro Cortés Vallarta. El 7 de mayo de 2009 hombres vestidos de negro y a bordo de varias camionetas sin placas irrumpieron en el taller mecánico de René en Iztapalapa y se llevaron a
los tres familiares de Israel.

“Pensamos que se trataba de un secuestro”, relataron a estas corresponsales los padres de René Vallarta, quienes presenciaron4que expresa René en su declaración ministerial del 8 de mayo de 2009. Pero en total contradicción con estos testimonios, el parte informativo PFP/CIP/DGSR/7969/2009 se refirió a una detención en la calle de Rafael Curiel el 8 de mayo, o sea un día después. En sus declaraciones a la prensa Cárdenas Palomino presentó esas detenciones como el punto final a las actividades de la banda. Pero en sus declaraciones ministeriales y a pesar de haber sido torturados,
los tres detenidos niegan cualquier participación en secuestros. Y aunque durante los interrogatorios la mayor parte
de las preguntas giraron en torno a Florence Cassez, en ningún momento la incriminaron.

Investigación de Procuraduría General de Justicia del Estado de México confirma que el secuestro de Ezequiel Elizalde Flores es falso

Ya hemos comprobado que Ezequiel Elizalde Flores no es victima sino un testigo falso y aleccionado (para acceder a nuestra investigacion, dale un click aquí)

ISABEL MIRANDA DE WALLACE

Tras la lectura de un articulo reciente de Proceso, pudimos tener confirmacion de nuestra tesis sobre la falsedad de Ezequiel : dicho articulo menciona que una investigación de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México ó que el secuestro de Ezequiel fue planeado por él mimo y su madre, o sea que nunca estuvo secuestrado por la supuesta banda de los Zodiaco, lo que confirma lo que Israel Vallarta había declarado en su Segunda declaración.

Además de esas dos pruebas propuestas por Cossío para desecharse, que corresponden a las declaraciones de dos de los supuestos secuestrados de Cassez, la ministra debió considerar el parte policial sobre la detención de la ciudadana francesa y el testimonio del tercero de sus presuntos secuestrados, Ezequiel Yadir Elizalde Flores, quien desde un principio la ha inculpado, pero cuyo plagio, de acuerdo con investigaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, fue planeado por su propia madre para sacarle dinero al papá. (extracto articulo de Proceso)

Sobre el secuestro falso de Ezequiel - torturado

Sobre el secuestro falso de Ezequiel – torturado

Por el équipo de @MXporFCassez

Un secuestro planeado por la victima y su madre

(Revista Proceso enero 2013)

Por Homero Campa

Ezequiel Yadir Elizalde Flores, supuesta víctima de la banda Los Zodiaco y cuyo testimonio fue clave para incriminar a Florence Cassez, pudo ser secuestrado mediante un plan urdido por su propia madre, Raquel Flores Martínez, según un documento de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM). Ezequiel fue secuestrado el 4 de octubre de 2005 en el billar Elimen, en la colonia San Miguel Jacalones de Chalco, Estado de México. Trabajaba en ese establecimiento cuyo propietario era su padre, Enrique Elizalde Menchaca.

De acuerdo con su testimonio –contenido en la averiguación previa PGR/SIEDO/UIES/190/2005–, como a las 10 de la mañana tres hombres armados lo sacaron del billar y lo subieron a una camioneta Chevrolet Express Van gris. Lo llevaron a una casa de seguridad que posteriormente la policía ubicó en el número 54 de avenida Xochimilco, en el pueblo de Santa Cruz Xochitepec. Ahí se encontró con otros dos secuestrados: Cristina Ríos Valladares y su hijo Christian Hilario Ramírez Ríos. Los secuestrados luego fueron llevados al rancho Las Chinitas, donde Genaro García Luna, entonces titular de la Agencia Federal de Investigación (AFI) y después secretario de Seguridad Pública, y su colaborador cercano, Luis

Cárdenas Palomino, excoordinador de Seguridad Regional de la SSP, organizaron el montaje de rescate que fue transmitido por televisión la mañana del 9 de noviembre de 2005 y en el que mostraron como secuestradores a Florence Cassez y a su novio Israel Vallarta.

Desde su primera declaración ministerial, Ezequiel –quien actualmente tiene 29 años– identificó a Cassez como una de sus captores. Dijo que la mujer “hablaba con acento extranjero, al parecer de origen francés, ya que arrastraba la erre”.

Sostuvo que a él le llevó unos sándwiches y le recomendó no hacerse “el héroe” ni hacer “pendejadas” porque “si no, íbamos a acabar mal”.

También dijo que llevaba pasamontañas y lentes negros, pero se asomaba parte de su “cabello teñido color güero”. Afirmó que tres días antes de que lo rescataran “la mujer con acento extranjero” le dio un piquete en el meñique de la mano izquierda que le dejó una cicatriz (la cual resultó ser una pequeña marca congénita). Además lo amagó con enviarle un “regalito a su papá” y le dio a escoger entre un dedo o una oreja.

Las llamadas

Cuando ocurrió el secuestro de Ezequiel, su padre presentó la denuncia ante la PGJEM que inició la averiguación previa PER/III/6599/05. Elizalde Menchaca solicitó la asesoría de agentes del grupo CEISAR, especializado en casos de secuestro y adscrito a la Dirección General de la Policía Ministerial. Ramón Lozano Ramírez, jefe del grupo CEISAR en Nezahualcóyotl, envió el 29 de noviembre de 2005 un oficio al agente del Ministerio Público en turno en el Centro de

Justicia de Neza-La Perla. En dicho documento hace una cronología de las llamadas telefónicas que los secuestradores de Ezequiel hicieron a su padre.

De acuerdo con esa relación –cuya copia obtuvo Proceso–, el 4 de octubre de ese año “un sujeto del sexo masculino” llamó cuatro veces a Elizalde Menchaca para decirle que tenía secuestrado a su hijo. Pidió dos millones de dólares para liberarlo. En una llamada posterior redujo la suma a 10 millones de pesos. Como Elizalde Menchaca apagó su celular durante varios días el secuestrador llamó el 10 de octubre al teléfono de Enrique Elizalde Flores, hermano de Ezequiel. Le dijo que ya sabía que su padre “fue de puto con sus amigos” y que le transmitiera el mensaje de que “prendiera su teléfono”. Ese mismo día el secuestrador llamó a Elizalde Menchaca:

–¿Ya tienes mi dinero? –preguntó el secuestrador.

–Sólo cuento con 127 mil pesos…

–En eso no quedamos. Si no juntas el dinerovoy a matar a tu hijo y después te voy a matar a ti.

Una semana después, el 17 de octubre, el secuestrador contactó de nuevo con Elizalde Menchaca, quien le dijo que había juntado 192 mil pesos. El secuestrador le advirtió que “los sujetos que tenían a su hijo podían darse un pasón y él no respondería por la vida” del muchacho. Unas horas después volvió a llamar. Amenazó: “Ya quiero acabar con esta situación y tú nada más te estás haciendo pendejo. Yo sé que tienes una chavita con Inés (la segunda esposa de Elizalde Menchaca) y también voy a ir por ella para chingármela”.

El documento señala que el 2 de noviembre, desde un teléfono público, “una persona del sexo masculino” llamó a Elizalde Menchaca para decirle que “fue su esposa Raquel (Flores Martínez) la que planeó el secuestro de su hijo”. También le comentó: “Lo tienen cerca de donde vivía Karen (Pavlova Gachuz Gómez, de origen ruso y en esas fechas esposa de Ezequiel Elizalde Flores)” y le pidió que avisara de ello a las autoridades.

La cronología señala que desde el 17 de octubre ya no hubo más llamadas de los plagiarios y que el 28 de noviembre Elizalde Menchaca comunicó que ya no deseaba el apoyo del grupo antisecuestros CEISAR, pues “de ese momento en adelante él llevaría solo el asunto de su hijo”.

Esos datos coinciden con la declaración ministerial que ofreció Karen Pavlova Gachuz Gómez. Según la declaración –contenida en la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIS/190/2005–, ella escuchó algunas conversaciones entre su suegra, Raquel Flores Martínez, y el jefe de los secuestradores. Contó que el secuestrador se quejaba con la señora de que Elizalde Menchaca había desconectado sus teléfonos celulares y no quería pagar el rescate.

–Pero yo no tengo el dinero que quieren–explicó la señora, según esta versión.

–No, doña Raquel. Yo a usted no le voy a pedir nada –contestó el secuestrador–. Yo sé la alimaña que es ese hijo de su chingada madre (en referencia a Elizalde Menchaca) y sé todo lo que le quitó.

Y agregó: “Usted cree doña Raquel, me dijo ese cabrón que no tiene dinero”.

–¿Eso le dijo? ¿Que no tiene dinero?

En su declaración Karen se dijo sorprendida de escuchar a su suegra “muy tranquila”. Era como si “conociera al secuestrador”, dijo.

Karen recordó que en otra conversación Raquel le pidió al secuestrador que no lastimara a Ezequiel. Y agregó: “Lo que vaya a pagar el señor Elizalde, que lo pague él, no mi hijo”.

Esto coincide también con la primera declaración ministerial de Israel Vallarta, quien señaló que el secuestro de Ezequiel era un “asunto personal” entre el padre de éste y el jefe de la banda, de quien dijo conocer sólo su nombre: Salustio.

Según Vallarta, Salustio le dijo que “algunos años atrás se había aventado un jale, es decir, un secuestro” con Elizalde Menchaca pero “ese cabrón lo había bailado y lo único que quería era recuperar su dinero que le había tocado por dicho secuestro”.

Conexiones

El caso de Ezequiel incluye hechos y situaciones que lo hacen aún más extraño. Por ejemplo cuando el joven hizo su primera declaración ministerial, el 9 de diciembre de 2005, estaba golpeado. El expediente asienta que tenía un vendaje en la cabeza y se quejaba de dolor en la espalda, piernas, cabeza y abdomen. Además “se aprecian heridas en rodilla izquierda y espinilla izquierda”.

En una declaración posterior reconoció: “Cuando llegaron los de la AFI, sí me apuntaban con sus armas y me golpeaban. Me preguntaban cómo te llamas. Hubo jalones y me golpearon hasta que una de las AFI dijo ‘es víctima’”. Pensaron que era el cuidador de los secuestrados.

La periodista Anne Vigna, autora del libro Fábrica de culpables: Florence Cassez y otros casos de la injusticia mexicana, comentó a este semanario (Proceso 1790) que el 2 de marzo de 2006 Ezequiel rindió una nueva declaración ministerial en la que relató que en una fiesta se presentaron dos personas que fueron invitados por su suegra y su cuñado. Las identificó por sus apodos: El Norteño y El Jaime. Declaró que esos dos individuos estuvieron involucrados en su secuestro, pero nunca fueron investigados.

Vigna recuerda lo que le comentó AlejandroCortés Gaona, abogado de Israel Vallarta: que uno de estos individuos se parece a Alejandro Mejía Guevara, cuñado de Israel Vallarta y quien era el titular del contrato de arrendamiento de la casa de seguridad de Xochimilco, donde estuvieron cautivos Ezequiel, Cristina y su hijo Christian. Mejía Guevara es amigo de los hermanos Marco Antonio y José Fernando Rueda Cacho, quienes participaron en el secuestro de la joven Valeria Cheja, cuyo caso supuestamente permitió a los agentes de la AFI descubrir que Vallarta era secuestrador.

Sin embargo, señaló Vigna, los Rueda Cacho están libres. La PGR realizó un cateo en su casa y encontró un Volvo gris plata que fue usado en el secuestro de Cheja. No obstante no se ejerció acción penal contra ellos.

 

 

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