La verdad sobre la declaración autoincriminatoria de Juana Hilda sobre supuesto secuestro de Hugo Wallace

Para “comprobar” su propia versión de los hechos en el caso de la supuesta desaparición de su querido hijo Hugo (“el ladrón de sus besos”), Isabel Miranda de Wallace se basa en una supuesta declaración auto-incriminatoria de Juana Hilda que rindió en el 8 de febrero desde las oficinas de la SIEDO a las que fue trasladada sin autorización ni motivo válido alguno.

A finales de esta declaración del 8 de febrero del 2006, cabe mencionar que de manera espontánea, Juana Hilda le pedía perdón a la digna Isabel.

“Ofrezco disculpas a los familiares de Hugo Alberto Wallace Miranda, ya que no sabía hasta donde iban a llegar las cosas; aceptando mi participación en los hechos tal y como lo señalé en mi declaración, por el amor que le tenía y le tengo a César Freyre Morales, así como por el temor y las amenazas que al mismo tiempo de darme una relación de pareja, me tenía bajo su control.”

El contenido de esta declaración autoincriminatoria de parte de Juana Hilda, tal como las disculpas que contiene a su final, no es solamente pura mierda, sino pura mierda preparada por el equipo de corruptos al servicio de Wallace.

Juana Hilda Lomeli

Wallace emotiva

68.- Diligencia de DECLARACIÓN PREPARATORIA a cargo de JUANA HILDA GONZÁLEZ LOMELÍ Ó SANDRA JIMÉNEZ GUTIÉRREZ, de fecha ocho de abril de dos mil seis, producida ante esa Judicatura Federal, en la cual reconoció como suyas las firmas que aparecen en sus declaraciones ministeriales que le fueron leídas, por ser la misma que estampa de su puño y letra; SIN EMBARGO, NO RECONOCE SU CONTENIDO, agregando que era su voluntad declarar en esa diligencia “… por cuanto a su primera declaración de doce de enero de dos mil seis, la realizó cuando fue detenida principalmente en el lugar de “SIEDO”, que la ampliación de declaración son las que reconoce haber emitido; después de esa declaración la trasladaron al lugar donde estuvo arraigada, como a los quince días de estar en arraigo llegaron seis personas que desconoce, con un agente del Ministerio Público, para que rindiera su declaración porque supuestamente no la había ratificado; volvió a hacer la declaración sin defensor, respondió a todas sus preguntas, firmando las hojas que le pidieron ellos, ya que desconocía que no debía declarar sin asistencia de su defensor, después de eso ellos le estuvieron diciendo que quizás ella no tenía que ver, que su novio era el que tenía que ver, que ella pudiera ser víctima, que querían les proporcionara datos de él, los que les proporcionó, diligencia duró siete horas en las instalaciones de arraigo;

El seis de febrero de dos mil seis, fue a visitarla el licenciado Braulio, agente del Ministerio Público Federal de SIEDO, quién fue el que le tomó su primer declaración, para intimidarla, diciéndole que era mejor que les dijera toda la verdad, porque tenían todas las pruebas de que en su departamento se había privado de la vida a Hugo Alberto Wallace Miranda, que si no hablaba con la verdad, iban a detener a su hermano de veintiún años, que incluso en la primera ocasión que la detuvieron primero lo detuvieron a él, pero quedó en libertad ese mismo día que rindió su declaración, que si no cooperaba con ellos iban a traer a su hermano de Guadalajara y lo iban a detener, que le dijo que no tenía otra verdad que decirles, nada más lo que ya les había dicho desde un principio, que rindió ante unas personas que nunca se identificaron con ella después,

el ocho de febrero de dos mil seis, por la mañana, la bajó otra vez el licenciado Braulio para decirle que tenía que poner unas huellas en un papelito que traía una señora, la pasó al cuarto de los espejos para tomarle una fotografía con otro papelito del tipo que había hecho la primera ocasión, cuando llegó a SIEDO, que le preguntó sí tenía que hacerlo porque no estaba su abogada y desconocía todo eso, respondiéndole éste que sí, que eso lo tenía que hacer, que no importaba que no estuviera su abogada que era seguimiento de la investigación y tenía que hacerlo, por lo que accedió;

aproximadamente, como las trece horas de ese mismo día la bajaron para decirle que tenía diligencia, cuando bajó preguntó que dónde diciéndole el licenciado Braulio que la iban a trasladar a las oficinas de SIEDO, donde sería su diligencia, que le dijo a éste que por qué si todas sus diligencias se habían hecho en el lugar donde se encontraba, a parte todos los módulos estaban desocupados, excepto uno, diciéndole éste que eran órdenes y así se tenía que hacer, que ella desconocía la causa por lo que lo hacía, es decir que la trasladaran, que accedió e hizo lo que éste le dijo, que cuando llegó a las oficinas de SIEDO, preguntó por la defensora de oficio, diciéndole que ya le habían hablado, que no tardaba y mientras la pasaron a un cuarto dónde nada más había una mesita, cerraron la puerta, ahí estaba el licenciado Fermín Ubaldo “N”, que la vez anterior que fue su primer declaración éste y otra persona la detuvieron en ese cuarto durante diez horas, intimidándola pero no pasó nada por que había mas personas y no pasó a mayores; el ocho de febrero fue la segunda vez vio a esa persona, quien la sostuvo, (la mantuvo) intimidándola con palabras más fuertes, le dijo que esa era la última vez que hablaba con ella por la buena, que ya de todos modos estaban afuera la Policía Ministerial del Distrito, nada más era de dar orden para que se la llevaran, que por eso la había sacado del arraigo, que tenía a su vecina Vanessa y al cubano, los que le aseguró que no estaban pasando por buenos momentos, que sí ya se había dado cuenta, ya tenía gente afuera de la casa donde vive su hija y gente afuera de la casa de su mamá, por lo que no podía estar jugando con su familia así, que sino le daba miedo que la fueran a violar o a desaparecer, llevando en su conciencia que su familia no tenía dinero, que por lo mismo no tenía defensora, y tendría en su conciencia lo que le pasara a su familia; por lo que permaneció haciéndose la fuerte, que le pidió de favor, que se puso muy mal porque le dio miedo, ya que era cierto que la había sacado del arraigo sin tener el permiso, y desgraciadamente no tiene dinero, que lo único que él quería era que cooperara con él, para ya darle término a la investigación, ya que la señora Miranda estaba presionando mucho, porque decía que ellos no la ayudaban en nada y no avanzaban con la investigación, por lo que estaba enfadada; que le dijo que ella, nada mas le iba ayudar a darle nombres de las personas que estaban en las fotografías que obtuvieron en el cateo, que lo decidiera o tenía mucho tiempo porque ya no tardaba en llegar la defensora de oficio, quien es compañera de ellos, que no la iba a poder ayudar en su situación ni mucho menos defenderla, que le aseguraba que no iba a salir perjudicada, que ellos la iban a proteger de la señora como de la policía Ministerial del Distrito, la que se encontraba afuera para llevársela sino cooperaba con él, que a su familia no le iba a pasar nada, por lo que le dijo que sí, ya que no le daba otra opción porque en ese momento tenía mucho miedo,

a las dieciséis horas, llegó su abogada quien le preguntó que sí estaba bien, porque la vio que estaba muy mal, que con la cabeza le decía que sí, porque no le podía contestar ya que estaba el licenciado Fermín a su lado, ya que momentos antes éste la había estrujado del brazo muy fuerte, y le dio miedo, ya que en ese lugar había observado muchas cosas que no eran normales para ella, como es la inasistencia de su abogada; posteriormente, entró otra licenciada quien al parecer era agente del Ministerio Público, quien le hizo la declaración de ocho de febrero, donde ellos pusieron que ella voluntariamente la hizo, siendo que la Ministerio Público ya estaba enterada de todo, porque observó parte de lo que el licenciado Braulio estaba diciendo, empezaron a realizar esa declaración, e incluso le dijeron a su abogada que ella ya les había proporcionado toda la declaración escrita, que nada más se las iba a firmar, que ella ya estaba de acuerdo en todo eso, que a las preguntas que le hizo la licenciada que estaba realizando la diligencia nada más se las iba a responder, las cuales fueron en dónde vivía la novia de Jacobo, a qué se dedicaba, quiénes eran los que aparecía en las fotos donde ella proporcionó el nombre de Tony alías “ El Panqué”, que les dijo que lo conoció porque en varias ocasiones que fueron a eventos de motos, él se Tomo varías fotos con ella, de la novia de Jacobo nada más sabía que era su novia de Jacobo, a Brenda se los encontraron en un evento en Cancún, detalles que no tenía mucha importancia, pero eran para llevarlos a cabo con la supuesta diligencia, por lo que supuso que con esos detalles elaboraron la diligencia de ocho de febrero, con la que no está de acuerdo; que su abogada quiso ayudarle al preguntarle si en verdad estaba de acuerdo con eso, lo que motivó que por tercera o cuarta vez el licenciado le dijera que ella ya nada tenía que ver en la diligencia, que se abstuviera de estar hablando con ella, que no tenía derecho, en respuesta a ello la licenciada Vera Defensora Pública, les reprochó el por qué la trasladaron si en el lugar de arraigo se pudo haber desahogado esa diligencia, que por qué hasta esa hora le habían avisado, (las dieciséis horas); que a ella la trasladaron dos horas antes, diciéndole éstos que tenían autorización para sacarla del arraigo, y para desahogar esa diligencia pero no manifestaron quién les autorizó, que a la licenciada no le permitieron hablar ni realizar ninguna otra acción, optó por quedarse callada en toda la diligencia, después le dieron unas horas para que las firmara y estampara su huella digital, la defensora dada su inconformidad le dijo a la declarante que sí estaba de acuerdo que la firmara, que sino que se abstuviera, que firmó por las amenazas que recibió del Licenciado Fermín Ubaldo, quien le dijo una y otra vez que era su última oportunidad, para que pudiera ser puesta en libertad, que después de que firmaron la diligencia le preguntó a la defensora pública, que sí ya no la iban a entregar a la policía que la estaban esperando en el exterior, es decir a la policía del Distrito Federal, que ésta le preguntó que quién le había dicho eso contestándole que el licenciado Fermín, que la defensora le dijo que no, que la iría a ver al día siguiente para verificar que estuviera en arraigo, que sino era así, les iba a presentar una denuncia, ya que no había motivo para que la hubieran presionado diciéndole cosas para intimidarla, retirándose la defensora a las diecinueve horas y ella siguió en ese lugar, el licenciado Fermín, se molestó por el comentario que le hizo a la defensora, por lo que la regresó hasta las cuatro de la mañana, durante ese tiempo la intimidó diciéndole que sí se retractaba y decía que lo que había declarado era porque la habían obligado iba a tomar represalias con su familia, que tuviera en cuenta que María Isabel, había perdido a su hijo, que la policía incluyéndolo a él tenían mucha presión por parte de esa persona, por eso quería la quería como testigo para inculpar a su pareja, es decir, César Freyre Morales, Jacobo Tagle Dobín, Brenda Quevedo Cruz, Tony Castillo Cruz y al hermano de éste último, para culparlos, para que él se deslindara de la investigación, ya que la señora los presionaba mucho, e incluso los tenía amenazados, que supuso que se lo dijo para que no se retractara de su supuesta confesión, ya que ellos le aseguraron que tenían las pruebas suficientes que podían comprobar que su pareja fue; posteriormente, como a las cinco de la mañana, la sacaron a la calle y la condujeron a otro lugar, pero no fue al lugar de arraigo, sino más o menos por el rumbo por el Cuauhtémoc y Morena, para que reconociera un gimnasio, que decían que era propiedad del padre de una compañera, quien al aparecer también querían involucrar, le tomaron fotografías al lugar, después se dirigieron al parecer a División del Norte para que reconociera otros inmuebles, sitio al que no llegaron porque tuvieron un accidente automovilístico, donde falleció un policía de la “AFI”, y donde ella sufrió lesiones e incluso permaneció con cuello cervical durante mes y medio, con motivo de esas lesiones, que le fue imposible demostrar las diversas que le infirió el licenciado Fermín Ubaldo, durante el interrogatorio que le hizo; que inmediatamente después del accidente, la trasladaron al inmueble de arraigos, aduciendo que ahí debería de permanecer porque no querían que los medios de información se enteraran de ese acontecimiento, es decir de que la habían sacado del lugar de arraigo y del accidente que habían sufrido; a la casa de arraigo llegó aproximadamente a las seis o siete de la mañana del jueves nueve de febrero, a esa hora todavía no le habían prestado atención médica, fue en esa ocasión, cuando la pasaron a firmar la declaración que como suya obra en autos en la que se señaló que tuvo un accidente y que no culpaba a nadie, pero esa hoja se la dieron a firmar, argumentándole que era para que le dieran atención médica, pero lo cierto es, que no se enteró de su contenido, que recuerda que hasta el lunes trece de febrero de dos mil seis, la visitó la defensora pública ya que hasta ese día le dijeron a ella del accidente, en ese momento la declarante le comentó todo lo que pasó ese día, (ocho de febrero de dos mil seis) desde que llegó el licenciado Braulio en la mañana y la sacó del lugar del arraigo, incluyendo lo del accidente; todo eso la defensora lo redactó por escrito, para después hacerlo formalmente del conocimiento ante Derechos Humanos, pero en ningún momento citaron a la declarante a ratificar la denuncia de todo lo que había pasado; precisamente para que las autoridades que conozcan del expediente, no piensen que como esta patrocinada por una defensora particular, ya fue asesorada, con el fin de que niegue o diga que no sucedieron los hechos como se le atribuyen, que por cierto, lo que estima que la ayudó, fue que sucedió el accidente porque de otra manera no podría comprobar que salió del arraigo para declarar en la forma que mencionó en supralíneas, que la única persona que sí fue a notificarle porque ya estaban enterados de lo sucedido fue personal del Juzgado Tercero de Distrito, quienes le notificaron que no la debieron haber sacado del lugar de arraigo, que posee copia de los documentos que presentó en Derechos Humanos con motivo de los hechos que le atribuyen, que después volvieron a ir los licenciados Braulio y Fermín Ubaldo, y una persona del Juzgado, sin recordar en qué fecha, con el propósito de que ratificara la declaración que se realizó el ocho de febrero, que les dijo que él la había amenazado, y sabía perfectamente porque había emitido esa declaración, que éste le dijo que era lógico que se estuviera retractando, ya que así lo hacían todas las personas después de confesarse culpables, que le dijo que él perfectamente sabía que todo el contenido de la declaración él había sugerido así, y al ver que la declarante estaba muy molesta por todo lo que había hecho, entonces le dijo que se abstuviera a las consecuencias, que llegando al reclusorio ella iba a saber de lo que se trataba; la persona que dijo que era personal del juzgado le dijo que le iba a ayudar que lo único que necesitaba era que ratificara la declaración de ese día, es decir del ocho de febrero de dos mil seis, a lo que la declarante le dijo que ella no estaba de acuerdo con el contenido de esa declaración porque no la había emitido, y el licenciado Fermín le dijo que no se pusiera en esa posición que ellos lo que estaban buscando era el cuerpo de su hijo, ya que la señora quería encontrar el cuerpo de su hijo y existía mucho dinero de por medio, pero aún así, la declarante les dijo que no tenía que ver, nada en el asunto que el licenciado Fermín lo sabía; y que no tenía conocimiento de dónde se encontraba el cuerpo de Hugo Alberto. Por otro lado, la exponente manifiesta que efectivamente la declaración que aparece en autos, referente al careo que nunca solicito tener con la señora María Isabel Miranda Torres, en donde supuestamente la exponente le pide perdón, a esta persona la llevó el licenciado Braulio, y efectivamente la declarante tuvo a la vista a esa señora en las instalaciones de arraigo, pero la declaración ya la tenía elaborada el mismo licenciado Braulio, quien le preguntó acerca de todo lo que aparentemente sucedió con Hugo Alberto Wallace Miranda, fue por eso, que su defensora le preguntó que si ella había solicitado ese careo, a lo que la exponente le dijo que desde luego que no, que la única insistencia de la señora fue que le dijera que sí sabía dónde estaba el cuerpo de su hijo a lo que la exponente contestó que no, y le dijo que si le decía dónde estaba el cadáver de su hijo ella le ayudaba con todo eso, pero le dijo que ignoraba cualquier cosa relacionada con ello, sin embargo le pedía que no le hiciera daño ni a ella ni a su familia, que ya bastante daño moral le había causado a su familia, que se hincó para pedirle que por favor que viera, ya que ella no tenía nada que ver, pero ésta le decía que ya tenía todas las pruebas de su pareja, quería ayudarla, eso fue lo que sucedió; finalmente hizo responsable de lo que le llegue a pasar a su familia o a ella a María Isabel Miranda Torres o de Wallace a los licenciados Fermín Ubaldo, y Braulio, quienes fueron las personas de las que recibió amenazas, en el sentido de que cuando llegara al reclusorio la señora ya tenía gente, que se iba a arrepentir…”.  Por su parte, en fecha treinta y uno de enero de dos mil siete, ante esa judicatura federal, la procesada JUANA HILDA GONZÁLEZ LOMELÍ en esencia manifestó: “que de las declaraciones que emitió ante el agente del Ministerio Público de la Federación, no ratifica el contenido de las vertidas ante esa misma autoridad el ocho de febrero de dos mil seis; exclusivamente, y las demás sí las ratifica; así como la declaración en la que hace al accidente de fecha nueve de febrero de dos mil seis, por lo que se refiere al contenido de su declaración preparatoria, ahora en presencia de su defensora particular la ratifica; deseando agregar que en la declaración de once de enero de dos mil seis, observó que en una pregunta que le hicieron respecto al por qué su compañera Brenda tenía los mismos apellidos que su cuñada, hasta ahorita se entera que la pregunta se la quisieron hacer con el doble sentido de que su cuñada Brenda Barba González, vino en una ocasión a México a arreglarse los dientes con la misma persona con la que la declarante iba, el dentista Gonzalo, sin recordar qué fecha fue cuando ella vino, pero que no es la misma Brenda con la que fue al cine, y otra del por qué no pudo dar los datos de su compañera la bailarina, con la que fue con la “Banda Limón”, es porque cuando hace mención de que llega de fuera se percató de que se habían metido a su departamento percatándose que se habían llevado alhajas de oro, diez pares de lentes y dos celulares; también una agenda con varios números telefónicos importantes para ella, y como se los robaron ya no pudo dar los datos para localizar a dichas personas, ya que sus eventos son esporádicos y es muy raro que tenga un contrato fijo con alguien, pues trabaja para varias agencias; esto con la finalidad de que no se mal interprete, o se piense que se está negando a dar información. Respecto a lo que manifestó en su declaración preparatoria en el sentido de que ha recibido ofrecimiento de dinero a fin de ratificar la supuesta confesión del ocho de febrero, hoy mismo al llegar a este reclusorio, un interno alto, delgado, vestido de beige, le dio un “papelito” donde le dice: ‘coopera por favor, hazlo por tu hijo’, en ese concepto esta misiva la recibe a manera de amenazas, porque no tiene problemas con nadie; por lo que en este acto reitera lo que dijo en preparatoria, respecto a que cualquier cosa que le suceda a ella o a su familia, será responsabilidad de la señora María Isabel Miranda Torres, ya que es de la única que ha recibido amenazasA continuación el Juez instruyó al Secretario que de fe del documento del que dio lectura la procesada, quien de manera voluntaria hizo entrega del mismo al Secretario y pidió que se le devolviera, el Secretario da fe de tener a la vista un trozo de papel en forma rectangular de color blanco, con la leyenda “Coopera por favor, hazlo por tu hijo” en letra manuscrita con tinta de color negro. Hecho lo anterior se le devuelve a la procesada…”.

 

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