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Archive for 24 julio 2013

Investigación sobre el caso de Jael, otra victima de Isabel Miranda de Wallace

Fuente: AFCDDH y MXporFCassez

Autores: Miguel y Nolverto

Jael Antonio Malagon Uscanga[1] fue detenido el 28 de diciembre del 2006[2] por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal. Jael Antonio viajaba con dos personas más, Aníbal Ruiz y Víctor Mendoza, por calles de la colonia Polanco. Al haberlo detenido, los agentes policiacos contactaron a Isabel Miranda de Wallace quien se presentó en el lugar para darles sus directivas[3].

En la mente de la activista y madre del presunto desaparecido Hugo Wallace, desde antes de su detención, Jael Antonio Malagon Uscanga figuraba en la lista de las personas que necesariamente formaba parte la banda de secuestradores encabezada por Cesar Freyre Morales[4] y responsables del secuestro de su hijo[5]. Por el simple hecho de que Jael, junto con su esposa y su hijo menor de edad, figuraba en una foto que Isabel Miranda exhibió como prueba de la existencia de la presunta banda delictiva en la que aparecen los integrantes. Una foto sin ninguna particularidad en la que se observa a un grupo de amigos (incluyendo a un niño) delante de una iglesia[6].


[1] Sección Apoyamos a Jael Antonio Malagon Uscanga, México por Florence Cassez: https://mexicoporflorencecassez.wordpress.com/apoyamos-a-jael-antonio-malagon-uscanga/

[3] Testimonio de la madre de Jael Antonio.

[4] Una banda que no tiene nombre.

[5] No existe ninguna prueba válida (que no sea la palabra de Isabel Miranda o de Martin Moreno, o las declaraciones contradictorias de los presuntos responsables de dicho secuestro, los cuales declararon bajo tortura) que nos permita pensar que Hugo Wallace estuviera secuestrado ni menos asesinado. Al contrario, existen indicios muy contundentes que nos indican que Hugo Wallace estaba vivo y prófugo meses después de su supuesta muerte. Véase el capítulo “La Terrible Sra. Wallace” en el libro de Anabel Hernández: México en Llamas. Resumen de este capítulo: https://mexicoporflorencecassez.wordpress.com/2013/02/05/resumen-del-capitulo-la-terrible-senora-wallace-mexico-en-llamas-por-anabel-hernandez/

[6]Véase El Caso Wallace por Martin Moreno, p. 163.

Cabe recordar que, según la versión oficial de los hechos tal como narrados en el libro de Martin Moreno El Caso Wallace, Isabel Miranda inició una investigación personal[1] que culminó menos de 24 horas después de la supuesta desaparición de su hijo la cual ocurrió el 11 de julio del 2006[2].

En el caso que nos preocupa, nuestra interpretación de los hechos se basa en un estudio meticuloso del expediente así como otras investigaciones sobre las actividades de Isabel Miranda de Wallace: para “acreditar” la tesis del secuestro de su hijo por una banda de secuestradores, y habiendo ya empezado a señalar como delincuentes a todos los que figuraban en la foto mencionada, por lo que siguió naturalmente con su lógica. Cuando detuvieron a Jael Antonio Malagon Uscanga, no existía ninguna orden de aprehensión en su contra, fue cuando decidió integrar a Jael, así como a su esposa, en esa banda ficticia.

Rezumemos el silogismo que sustenta implícitamente la detención y la incriminación de Jael por órdenes de Isabel Miranda:

1)      Jael aparece en una foto en la que figuran (presuntos) secuestradores.

2)      Bajo el principio tácito según el cual “dime con quién andas y te diré quién eres”

3)      Ergo, Jael es un secuestrador.

Naturalmente, para acreditar la acusación contra Jael, se tuvo que iniciar una búsqueda de “victimas” del nuevamente detenido, la cual búsqueda se decidió y se llevó a cabo después de que Isabel Miranda de Wallace hubiera tachado a Jael de secuestrador.


[1] “No deja de asombrarme la rapidez con la que su instinto de madre despertó en ella la fatal sospecha: antes de 24 horas, ella sola ya había descubierto el lugar donde se encontraba la furgoneta de Hugo, comenzando así a desarrollar unas dotes de investigadora dignas de Agata Christie.” (El Caso Wallace, p. 114). Recordemos que uno de los métodos de investigación al que suele recurrir Isabel Miranda es el siguiente:: “A cambio de billetes conseguía información. Así se acostumbra en México. (…) la delación clandestina como método de investigación.” (El Caso Wallace, p. 52)

En otras palabras, las “pruebas” de sus crímenes llegaron después de su condena ante la opinión pública por exhibición como secuestrador. Lo que abre la puerta a que se le hayan fabricado los delitos que se le imputaron después de su exhibición en los espectaculares, propiedades de Isabel Miranda a través de su empresa Showcase. En el caso de Jael como en todos los de las personas que Isabel Miranda acusó, la acusación inició la búsqueda de un delito sin el cual la acusación hubiera carecido de fundamento, en vez de originarse en el descubrimiento de un delito, como lo requiere el estado de derecho.

 

Para llevar ese plan a cabo, Isabel Miranda de Wallace no perdió tiempo: a los diez días luego de la detención de Jael, el 8 de enero del 2007, la activista hizo lo que ya lo había hecho con los otros presuntos integrantes de la banda: levantó un espectacular con el rostro de Jael, presentándolo ante los medios como un “secuestrador”, violando así el principio de presunción de inocencia e incitando a la población a que lo denunciaran.

 

Luego de su detención y exhibición en los medios de comunicación y carteles publicitarios, propiedades de Isabel Miranda de Wallace, Jael fue acusado por su presunta participación en la detención de tres sujetos: Sr. Julio Villegas Cravioto (secuestrado el 8 de diciembre 2005, liberado el 14 de enero 2006), Sra. Barbara Cindy Zurita Rojas[1] y su hijo menor de edad  (secuestrados el 5 de julio 2004, liberados el 3 de septiembre 2004), Sr. Eduardo Antonio Contreras Chavez (secuestrado el 6 de febrero 2005)

 

A pesar de que Isabel Miranda de Wallace y su acolite Martin Moreno, ahora abogan en las redes sociales por los derechos humanos y critican la fábrica de culpables, lo cierto es que cada vez que la activista está involucrada en un caso, encontramos irregularidades tremendas, violaciones sistemáticas a los derechos humanos y al debido proceso, inconsistencias asombrosas, testimonios contradictorios, testigos con perfiles poco confiables. En pocas palabras, antes de señalar a otros presuntos casos de culpables fabricados, el primer caso que deberían denunciar Isabel Miranda de Wallace y Martin Moreno resulta ser el propio caso Wallace.

Finalmente, solicitamos que se investigue a Isabel Miranda de Wallace por presunto tráfico de influencia, presunta inducción de testigos, presuntas amenazas, presiones y tortura; así como, probable corrupción por medio de su empresa de espectaculares Showcase.

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Exigimos que Jael Antonio Malagon Uscanga tenga derecho a un juicio justo, que se pueda defender con justicia, que esté a salvo de las amenazas directas o indirectas de la Sra. Isabel Miranda de Wallace, que tenga derecho a que se presuma su inocencia y que se garanticen sus derechos humanos fundamentales. En caso de que, por lo que refiere al proceso judicial del Sr. Malagon Uscanga, se siga violando el artículo 20 de la Constitución de nuestro país y no se tomen medidas para poner un alto al poder de la Sra. Wallace, nuestra asociación acudirá a instancias internacionales para denunciar la inacción del gobierno mexicano ante la expresión de fuerzas antidemocráticas que infiltraron las estructuras e instituciones del Estado. No permitiremos que individuos corruptos como la Sra. Wallace sigan apoderándose del título de “victima” y teniendo sus entradas libres hasta en la Secretaria de Gobernación encabezada por Osorio Chong.

No permitiremos que la Sra. Wallace siga insultando el Máximo Tribunal de nuestro país, poniendo en peligro el Estado de derecho. Este tipo de individuos representa un peligro mayor para toda democracia.

 

Estas son las primeras conclusiones que redactó nuestro colaborador Iván sobre las inconsistencias que maculan el caso de Jael. Cabe notar que Iván encontró algunas similitudes con el otro caso de culpable fabricada en que involucró Isabel Miranda, el caso de Florence Cassez.

 

Inconsistencia general 1: El tatuaje.

Las dos víctimas, Barbara Zuñiga (testigo B) y Julio Villegas (testigo A), ambos supuestamente secuestrados en la casa de la madre de Jacobo Tagle Dobin[2], hablan de que el secuestrador de apodo Hulk (el cual apodo se le atribuyó a Jael) tenía un tatuaje en el pie en forma de dragón. Sin embargo, Jael no está tatuado en ninguna parte de su cuerpo (eso lo verificó la SIEDO). Es más, Jael tiene una cicatriz muy grande y en forma de Z en la frente, y ninguno de los testigos la menciona.

 

Inconsistencia testigo A[3] – 1: Los lentes negros y el parche de noche.

Julio Villegas relata cómo lo secuestraron: habla de un hombre que llevaba, a las 8:30 pm, o sea de noche, unos lentes negros. Este hombre estaba manejando…Además dice que llevaba un parche en el ojo izquierdo. Es muy difícil manejar de noche, sobre todo con un parche en un ojo y lentes negros. Julio Villegas señala que el secuestrador que traía parche y que lo intercepto levantó sus lentes. Resulta inverosímil que en la primera ocasión un secuestrador se descubra el rostro ante su víctima.

 

Inconsistencia testigo A – 2: Julio Villegas no reconoce a los inculpados

Villegas no reconoce físicamente a ninguno de los inculpados. Y cuando se les pide que hablen para reconocer su voz: no reconoce ni a Freyre, ni a Jael Malagón.

 

Inconsistencia testigo A – 3: Julio Villegas reconoce a un hombre, que no es Jael

Villegas dice reconocer la persona con un parche en el ojo por una foto que le fue presentada. Este hombre no lleva cicatriz en la frente, y no se trata de Jael. Ni siquiera tiene la misma fisionomía de Jael.

 

Elemento de ilegalidad 1: La Cámara de Hessell

En el momento en que Jael estuvo en la cámara de Hessell, estaba solo, no se encontraba otra persona más que él. Villegas lo confirma en su ampliación ante el juzgado cuarto. Además Villegas no se acuerda si la persona que él vio en la cámara de Hessel llevaba un parche en el ojo izquierdo. También dice que vio al individuo de la cámara de Hessel “un fracción de segundo”. Resulta evidente que la diligencia de reconocimiento ante la cámara de Hessel no cumple con los requisitos legales establecidos por ley.

 

Inconsistencia testigo A – 4: La hora a la que ocurrió el secuestro.

En su declaración en fecha del 30 de junio 2006, Julio Villegas Cravioto declara lo siguiente:

 

“…fui secuestrado el día 8 de diciembre 2005 aproximadamente a las veinte horas a veinte horas con veinticinco minutos, cuando Salí de mi lugar de trabajo ubicado en la calle Pedro Benavides (…) en la Delegación de Xochimilco.”

 

Sin embargo, a esa misma hora (8:00 horas de la noche) del día 8 de diciembre 2005, Jael Antonio Malagon Uscanga, quién el 6 de diciembre había ingresado en el hospital Central de la Cruz Roja Mexicana[4], salía de la institución como queda comprobado en el documento titulado “Registro de Evolución”

 


[1] Con una firma bastante extraña.

[2] Lo que resulta totalmente inverosímil dada la situación geográfica de la casa. Cabe señalar también que Hugo Wallace era coproprietario del terreno donde se ubica la casa.

[3] Julio Villegas Craviotto

[4] Ubicado en Av. Ejército Nacional No. 1032, Colonia Los Morales Polanco, Delegación Miguel Hidalgo

Inconsistencia testigo B – 2: ¿Violación o relación sexual?

Bárbara Zuñiga dice que  “AMARILLO me obligó a tener relaciones sexuales con él, penetrándome vía vaginal”. La expresión “tener relaciones sexuales… vía vaginal”. Se escucha demasiado descriptiva, técnica, hasta medical como para ser creíble de parte de una presunta víctima de abuso sexual. Además que no se practicó ningún examen médico para comprobar las alegaciones.

 

Elemento de ilegalidad 1: Posibilidad de inducción o coacción de parte de Miranda de Wallace.

 

Villegas reconoce haber cenado con Isabel Miranda de Wallace, pero dice no recordar el tema de la conversación que tuvieron.

Cabe recordar que Isabel Miranda de Wallace reconoció en entrevista que la lucha por la justicia requiere a veces “negociaciones en lo oscurito”

Elemento de ilegalidad 2: Violación al Artículo 20 de la Constitución Política de los Estados Mexicanos sobre el plazo razonable del proceso penal

 

Artículo 20, Aparte B, Párrafo VII. (El imputado) SERA JUZGADO ANTES DE CUATRO MESES SI SE TRATARE DE DELITOS CUYA PENA MAXIMA NO EXCEDA DE DOS AÑOS DE PRISION, Y ANTES DE UN AÑO SI LA PENA EXCEDIERE DE ESE TIEMPO, SALVO QUE SOLICITE MAYOR PLAZO PARA SU DEFENSA.

 

Jael Antonio Malagon Uscanga fue detenido a finales del 2006. Lleva 7 años encarcelado sin que se haya resuelto su caso.

 

Elemento de ilegalidad 3: Violación al Artículo 20 de la Constitución Política de los Estados Mexicanos sobre la presunción de inocencia

Artículo 20, Aparte B, Párrafo I. (La persona imputada tiene derecho)  A QUE SE PRESUMA SU INOCENCIA MIENTRAS NO SE DECLARE SU RESPONSABILIDAD MEDIANTE SENTENCIA EMITIDA POR EL JUEZ DE LA CAUSA;

Isabel Miranda de Wallace violó la presunción de inocencia al declarar que Jael Antonio Malagon Uscanga era un secuestrador y a exhibir su rostro en espectaculares propiedad de su empresa Showcase.

 

 

Semejanzas con el caso Cassez

 

1 – Una mujer y su hijo

Dos de las tres víctimas cuyo secuestro se le atribuyo injustamente a Florence Cassez eran una madre y su hijo menor de edad, igual que en el caso de Jael Antonio Malagon Uscanga (Bárbara Zuñiga y su hijo). La familia de Cristina Ríos se refugió en San Diego, USA un poco más de un mes después de su liberación. La mujer secuestrada y su hijo también se fueron a San Diego, un día después de la liberación.

 

2 – Una historia más compleja de lo que parece, a primera vista, con líneas de investigación deliberadamente descartadas

Como en el caso de Florence Cassez en el que la policía federal decidió no profundizar en otras líneas de investigación (actividades ilícitas del padre de Ezequiel, posible tortura de éste último, personas señaladas por Ezequiel y Cristina Ríos que nunca fueron interrogadas, etc.). Existe en la declaración de Bárbara Cindy Zurita Rojas la mención de un seguro de vida que su ex marido había contratado, así como, una entrevista de ella con agentes de la compañía de seguros de la que no recuerda el nombre, ni el lugar de encuentro. Según nuestros conocimientos, no se ha investigado la pista del ex marido quién hubiera organizado el secuestro de la Sra. Zurita Rojas para cobrar el seguro de vida.

 

3 – El acento norteño

Dice Javier Salazar Mejía, esposo de Bárbara Zuñiga, que uno de los secuestradores “tenía acento del Norte”, que era “mal hablado”. En la segunda declaración de Ezequiel Elizalde (caso Florence Cassez), Ezequiel habla del Norteño, un hombre con acento del Norte, amigo de su suegra.

 

4 – El doctor y la inyección

En su declaración del 30 de junio del 2006, Julio Villegas menciona que uno de sus secuestradores llevaba puesto una blusa blanca, como la de un doctor. Dice que, estando en la casa de seguridad, lo amenazaron con ponerle una inyección. En el caso Florence Cassez, el menor de edad Cristian Ríos menciona una persona que le presentaron como siendo un doctor que le habría hecho una inyección. Ezequiel Elizalde dice que le hicieron una inyección en el dedo meñique.

 

5 – La tele prendida

Las víctimas dicen que en la casa de seguridad, había una tele, con el volumen  puesto al máximo. En el caso Cassez, las tres supuestas víctimas mencionan lo mismo.

 

6 – “No tienes nada que ver con eso”

A Julio Villegas, los secuestradores le dicen que él no tiene nada que ver con eso.

Lo mismo le dijeron sus secuestradores a Ezequiel Elizalde. Le dijeron que era un asunto entre ellos y su padre.

 

7 – Victimas que necesitan medicación

A Julio Villegas, le preguntan que si necesita medicinas. En el caso Cassez, le preguntaron lo mismo los secuestradores a Cristina Ríos.

 

8 – Uniformados policiacos

Dice Julio Villegas que sus secuestradores “levaban uniformes” y que “cortaban cartuchos“. En el caso Cassez, Ezequiel Elizalde dice que escuchó el ruido de un radio de la policia y que el jefe de los secuestradores “le dijo a una o varias personas que apagaran el radio de la patrulla”, lo que significa que en los dos casos, los secuestradores eran policías.

 

Ningún policía fue arrestado e investigado, ni el caso Cassez, ni en el caso Jael Antonio Malagon Uscanga. Además, declara Julio Villegas: “me dijeron que  en mi declaración iba a decir que no me vieron…'”. También dice ” me dijeron… que ellos verían lo que declarara”. Lo que deja suponer una vez más que Julio Villegas fue secuestrado por policías.

 

9 – 8- 9 de diciembre del 2005

El secuestro de Julio Villegas aconteció el 8 de diciembre del 2005, mismo día que fue secuestrada Florence Cassez por elementos de la policía Federal. El 9 de diciembre, Julio Villegas escucha en la tele que la policía arrestó a 2 secuestradores, Florence Cassez e Israel Vallarta,  en el rancho Las Chinitas.

 

10 – “Me dijeron que estaba en peligro mi vida”

A Julio Villegas, le dijeron sus secuestradores que estaba en peligro su vida. Lo mismo que le dijeron a Cristina Ríos cuando la cambiaron de casa de seguridad.

 

11- El Jetta Gris

Afirma Julio Villegas que el carro de los secuestradores era un Jetta gris. En el caso Cassez, aparece también este Jetta gris.

 

 

CONCLUSIONES

Existe la posibilidad de que el secuestro de Bárbara Zuñiga y de Julio Villegas fue organizado por elementos policiacos (“(radio de la patrulla, uniformes”), y no por una banda de civiles encabezada por Cesar Freyre Morales, como lo asegura Isabel Miranda de Wallace. Como sucedió en el caso de las personas que luego rindieron testimonios falsos dirigidos a incriminar injustamente a Florence Cassez, donde también existen indicios claros de intervención de elementos policiacos durante el traslado de las víctimas de una primera casa de seguridad a otra a finales de noviembre del 2005 según nuestras estimaciones basadas en un estudio minucioso de las declaraciones.

En cuanto a Isabel Miranda de Wallace, quién desempeño un papel clave en el caso Cassez, al parecer por su amistad con Eduardo Cuauhtémoc Margolis Sobol, protector de la comunidad judía de Polanco, importador de armas para el ejército mexicano, negociante en secuestros, y, secuestrador, relacionado con la policía federal y sus eminentes jefes, Genaro Garcia Luna y Luis Cárdenas Palomino. Eduardo Cuauhtémoc Margolis Sobol está implicado en el caso Cassez, ya que fue socio de Sébastien Cassez, hermano de Florence Cassez

 

Además, existe una coincidencia en los tiempos entre el caso de Florence Cassez y los casos de supuestos secuestros de los que Isabel Miranda de Wallace, sin ninguna prueba más allá de su propia palabra, acuso a los supuestos integrantes de una banda sin nombre que hubiera encabezado Cesar Freyre y de la que Jael Antonio Malagon Uscanga hubiera sido integrante.

 

Isabel Miranda Torres es esposa del Sr. Enrique Wallace del Socorro, uno de los miembros del directorio del PAN.

Finalmente, solicitamos que se investigue a Isabel Miranda de Wallace por presunto tráfico de influencia, presunta inducción de testigos, presuntas amenazas, presiones y tortura; así como, probable corrupción por medio de su empresa de espectaculares Showcase.

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Exigimos que Jael Antonio Malagon Uscanga tenga derecho a un juicio justo, que se pueda defender con justicia, que esté a salvo de las amenazas directas o indirectas de la Sra. Isabel Miranda de Wallace, que tenga derecho a que se presuma su inocencia y que se garanticen sus derechos humanos fundamentales. En caso de que, por lo que refiere al proceso judicial del Sr. Malagon Uscanga, se siga violando el artículo 20 de la Constitución de nuestro país y no se tomen medidas para poner un alto al poder de la Sra. Wallace, nuestra asociación acudirá a instancias internacionales para denunciar la inacción del gobierno mexicano ante la expresión de fuerzas antidemocráticas que infiltraron las estructuras e instituciones del Estado. No permitiremos que individuos corruptos como la Sra. Wallace sigan apoderándose del título de “victima” y teniendo sus entradas libres hasta en la Secretaria de Gobernación encabezada por Osorio Chong.

No permitiremos que la Sra. Wallace siga insultando el Máximo Tribunal de nuestro país, poniendo en peligro el Estado de derecho. Este tipo de individuos representa un peligro mayor para toda democracia.

Para descargar el documento completo (con imagenes): Investigación Jael

25 Razones para dudar de la autenticidad del Caso Wallace

Fuente: AFCDDH

Por Luis Vargas

isabel-miranda-de-wallace

Para acceder al artículo, dale un clic aquí.

Apoyo a Lucy, fundadora del Blog del Narco

 

En apoyo a Lucy del blog del narco, quién tuvo que huir de México por miedo a represalias, les invitamos a apoyarla económicamente con una pequeña contribución mediante paypal. Para que nuestra amiga pueda seguir con su vida donde se encuentra.

Un abrazo para ti Lucy, no estás sola.

 

… muchos mexicanos no quieren aceptar la realidad que estoy viviendo, hasta me critican o se burlan… pero puedo decirles que yo con desgracias, hambre, sufrimiento y soledad, al menos soy libre, soy una mexicana libre que puede decir lo que siente, y muchos de ustedes están presos, nunca serán libres… porque no quieren.

Me dejaron sola, no sé qué vaya a pasar conmigo, si alguien me quiere apoyar puede escribirme a contacto.blogdelucy@gmail.com . Gracias por todo.
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Ricardo Martínez Chávez, abogado de Wallace, en aguas calientes

La gran complicidad entre Isabel Miranda de Wallace y Ricardo Martínez Chávez data desde mucho tiempo.Lo reveló el biógrafo de Isabel, el talentoso Martin Moreno, en su obra maestra de periodismo, el “libro” El Caso Wallace.

Para ese momento, Isabel ya había contactado al abogado Ricardo Martínez Chávez para que la apoyara en la búsqueda de Hugo, quien anteriormente le había llevado algunos asuntos que nada tenían que ver con lo que enfrentaba. Martínez había sido Director de Secuestros de la SIEDO, conocía muy bien como operaba la subprocuraduría en este tipo de casos. 

La estrategia inicial fue, mientras se determinaba si había o no delincuencia organizada, seguir recurriendo a dos frentes: la SIEDO y la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF). Se levantó la denuncia FBJ/BJ/I/T3/01635/05-7.

(Martin Moreno. El Caso Wallace)

Así las cosas. Y ahora resulta que Ricardo Martínez Chávez defiende a presuntos secuestradores y amenaza a víctimas de secuestro… Y preguntamos: ¿Con que tipo de gente se junta la supuesta defensora y portavoz (gritona) de las víctimas?

Lean bien: ¡Este tipo  AMENAZA A VICTIMAS!

Fuente: Excelsior

Por Filiberto Cruz Monroy

Publicado el 09 de julio, 2013

Demandan revisar actuación de abogado defensor de giros negros

Ricardo Martínez Chávez amenazó a las bailarinas del Cadillac con boletinarlas en todo el país para que no encontraran empleo

Demandan revisar actuación de abogado defensor de giros negros

CIUDAD DE MÉXICO, 9 de julio.- La actuación del abogado defensor de giros negros, Ricardo Martínez Chávez continúa generando indignación y polémica. El litigante defiende a las 14 personas consignadas por trata de personas que trabajaban en el bar Cadillac y se sabe que amenazó a las víctimas para que cambiaran sus declaraciones.

Entre los defendidos de Ricardo Martínez Chávez están los bares Cadillac y Farenheit; funcionarios relacionados con el operativo del New’s Divine; y los familiares de los 12 desaparecidos en el Heaven.

El lunes diputados locales y federales del Partido de la Revolucion Democratica (PRD)  solicitaron al procurador General de Justicia del Distrito Federal, Rodolfo Ríos Garza, que investigue la actuación del también abogado de Alejandro Iglesias Rebollo y de los familiares de las personas secuestradas en el bar Heaven.

Los asambleístas Efraín Morales y Daniel Ordóñez, y el diputado federal, Carlos Augusto Morales, advirtieron que es necesario investigar si en este caso el abogado ha incurrido en algún ilícito durante la defensa de sus clientes.

Grupo Imagen Multimedia informó cómo Ricardo Martínez Chávez, quien fuera abogado de Isabel Miranda de Wallace y de algunos funcionarios involucrados con el fallido operativo de la discoteca New’s Divine, amenazó a las bailarinas del Cadillac con boletinarlas a nivel nacional para que no consiguieran trabajo.

El defensor de Iglesias Rebollo, dueño del Cadillac, Farenheit, Royal, Playboy y Astrodome, también acudió a las audiencias en el juzgado 19 penal donde amenazó al impartidor de justicia quien no obstante ya dictó la formal prisión en contra de los 14 inculpados.

Es por esto que los legisladores del PRD señalaron que, “si bien la Constitución establece que todo inculpado tiene derecho a ser defendido, es necesario determinar si la actuación de los litigantes ha estado apegada a derecho”.

“Hemos solicitado al procurador Rodolfo Ríos Garza, instruya a que se investigue si este grupo de abogados hace un uso inadecuado de la cédula profesional”, señalaron.

Realizan todo tipo de gestiones y de defensa para lograr la libertad a ultranza o sobornando a autoridades, que incluso han llegado a ejercer la violencia física o psicológica sobre las víctimas para que éstas retiren las denuncias interpuestas o cambien su versión de lo declarado ante el agente del Ministerio Público”, apuntaron los diputados del Sol Azteca respecto a abogados como Ricardo Martínez Chávez.

Los legisladores también urgieron a la PGJDF a esclarecer si el grupo de bailarinas que acudió a la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) a presentar una queja por supuestos abusos y presiones durante el operativo realizado en el Cadillac lo hizo por propia iniciativa o bajo amenazas del grupo de litigantes que lidera Martínez Chávez.

Por lo que nos surgen algunas preguntas en margen del extracto del Caso Wallace.

Para ese momento, Isabel ya había contactado al abogado Ricardo Martínez Chávez para que la apoyara en la búsqueda de Hugo (¿en la búsqueda o en la fabricación del secuestro de Hugo?), quien anteriormente le había llevado algunos asuntos que nada tenían que ver con lo que enfrentaba (¿De qué tipo de asuntos que no tienen nada que ver con el secuestro se trataba? ¿Extorsión? ¿Lo de la estructura que Isabel cortó las mangueras?). Martínez había sido Director de Secuestros de la SIEDO (interesante equivocación: resulta que Martínez Chávez tenía el título de “Director de Secuestros”), conocía muy bien como operaba la subprocuraduría en este tipo de casos.

La estrategia inicial fue, mientras se determinaba si había o no delincuencia organizada (mientras se presionaba o se compraba a algunos funcionarios con unos billetes para que decreten que sí había delincuencia organizada) , seguir recurriendo a dos frentes: la SIEDO y la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF). Se levantó la denuncia FBJ/BJ/I/T3/01635/05-7.

 

Wallace: activista usurpadora

Wallace: activista usurpadora

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Hermanos Herrejón, presuntos culpables fabricados

Fuente: AFCDDH

Liberación inmediata para los hermanos Herrejón

Dos hermanos integrantes de una Banda Musical fueron detenidos por la policía y posteriormente torturados, les han sembrado pruebas ilegalmente… exijamos su liberación pues se les acusa de extorsión y ellos son inocentes.
Detalles del caso y firmar la petición

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LAS CANTÚS

Fuente: carcelesdemujeres

Por: Luis Miguel

El 9 de  junio, 2013

Templarios

Uno piensa ante una tremenda injusticia que no puede haber otra mayor, cuando sorpresivamente se encuentra que la anterior ya ha sido superada.
Por cuestiones de estética los títulos deben ser cortos, procurando que entren en una sola línea y el espacio es limitado, pero bien podría titular este artículo: “La tragedia de la familia Cantú” y es que está historia está llena de injusticias, dolor y muerte. Ésta es una de esas historias que bien sirven para medir la sensibilidad de las personas, permanecer insensible ante historias como éstas es ser una persona sin un mínimo de sentimientos.
Al ver la foto que encabeza este artículo, el tal Alejandro Martí y muchos como él dirían: “Una banda de secuestradores menos” y es que para esta gente, llena de odio, todo el que es acusado por las llamadas autoridades de ser un delincuente lo es sin más. Para esta gente los delincuentes secuestradores son el propio pueblo, del que han vivido y se han enriquecido y curiosamente, cuando tienen un problema quieren la solidaridad de ese pueblo al que agreden sin miramientos. No quieren, porque no quieren saber, que mucha de esa gente tratada como criminales, viven auténticas tragedias y lo más grave, lo verdaderamente grave, es que son inocentes.
Ocho de noviembre del 2012 será un día inolvidable y no por bueno, sino todo lo contrario, para la familia Cantú Muñoz, aunque para su desgracia no será el único
Son como las nueve de la noche. En su domicilio de Ixtapaluca, Estado de México, se encuentra Areli Cinthya Cantú Muñoz. Con ella está su amiga y compañera de trabajo Itzel, quien desde hace como tres meses vive con Cinthya. Con ellas también se hallan el hijo de Cinthya, de 13 años y dos amiguitos de éste. De repente golpean con gran violencia la puerta: patadas a ésta, rotura de vidrios, hombres encapuchados que entran en la casa gritando con insultos, golpeando a las mujeres, humillándolas. Lo que era un hogar tranquilo en segundos se convierte en un infierno. Los niños lloran, las mujeres están aturdidas. Areli a sus 30 años no puede comprender que sucede, jamás ha hecho daño a nadie, no tiene enemigos. Casi arrastras y a tirones de cabellos son sacadas del domicilio. Numerosos vecinos se asoman a las ventanas o ven desde las aceras como suben con lujo de violencia y en distintos carros a las dos mujeres. También se llevan a los niños. Desde el carro en el que está Cinthya todavía alcanza a ver algo asombroso, al parecer no tienen la cantidad de “miembros de la banda” que requieren para engañar a la opinión pública por lo que a un joven que camina tranquilamente con otro amigo lo detienen y sin más ni más lo suben a otro carro.
A las dos mujeres y al joven los llevan a una casa. En ésta se encuentran dos hombres, uno de ellos tiene el brazo, a la altura del codo, completamente inflamado de las torceduras que le han dado. Los dos han sido brutalmente golpeados.
Tanto Cinthya como Itzel tienen en sus celulares un número telefónico, pertenece a un taxista, al cual llaman seguido cuando salen tarde del trabajo para que les dé servicio. Le dicen a Cinthya lo llame, ésta se niega y dice que no tiene crédito, la golpean para que llame pero enseguida le piden lo mismo a Itzel, quien la última llamada marcada en su celular es precisamente a ésta persona. En un principio se niega también a llamar, pues las dos mujeres alegan que es el taxista que las suele dar servicio, al fin Itzel le llama y lo cita en la casa. Cuando llega es detenido y pasará a ser parte de la “Banda”.
Según saldrá en la prensa, esa es la casa de seguridad en donde detienen a toda la banda y liberan al secuestrado, lo que como estamos viendo es una gran mentira.
En esta casa ponen a todos contra la pared y les toman unas fotos. Estas fotos serán destruidas ya que hay menores de edad. Los detenidos son de nuevo subidos a diferentes carros y tras un recorrido como de quince minutos se paran en una calle. Cinthya ve que entran los policías en otra casa y sacan a Karen, otra compañera que trabaja con ellas y en cuyo celular también está el número del taxista, las tres los tienen porque las tres pueden necesitar por separado de sus servicios, algo natural.
Los llevan a todos ante el ministerio público. Dos mujeres más aparecerán en escena para hacer un total de doce detenidos. Cinthya conoce a sus dos compañeras y al taxista, al margen claro de está de su hijo y sus dos amiguitos, a los demás los desconoce por completo y ellos confirmaran lo mismo, no conocen de nada a Cinthya.
Entre risas comienzan a preguntarse unos a otros que nombre le ponen a la banda: Los Zetas, La familia Michoacana, Los caballeros templarios… Dieron en el clavo, será una célula de los “Caballeros Templarios”.
Para que todo sea real falta naturalmente la confesión. La confesión, como suelen hacer y lo sé por propia experiencia, la hacen ellos y ya hecha te la dan para que la firmes. Cintyha se niega a firmar, pero no cuenta con la terrible crueldad de esta gente. Su hijo sigue detenido al día siguiente. Le ponen al niño frente a ella, sacan una pistola y se la ponen en la cabeza.
-Tú decides, firmas o no –le dice una persona, bueno, un tipo de estos, porque persona le queda muy grande.
La madre, al ver a su hijo que lo están amenazando con una pistola en la cabeza no duda en firmar. Cuando va a ver el documento la dicen que no tiene porque leer nada. Así una buena mujer, una buena madre, se culpa para que dejen libre a su hijo, lo cual hacen de inmediato y hasta le ofrecen dinero para que se compre unos tamales y atole. El pequeño queda libre junto a uno de sus amigos, El otro quedará definitivamente como miembro de la banda
Cintia le dice a su hijo que le avise a su tía de lo sucedido, pero que no le diga nada a su abuelita para no preocuparla. El pequeño va con su tía Alejandra, le cuenta lo vivido, ésta le avisa a su madre y comienzan la búsqueda de Cinthya.
Ésta junto a la “Banda” ha sido trasladada a Toluca, en donde serán presentados a la prensa.
Siempre fieles a los dictados de la policía y sin más investigaciones, ese mismo día comienza a salir en internet y como noticia de última hora también en televisión. Es sábado y hasta el martes estarán como gran noticia. Encabezados como éste adornan las primeras páginas de los diarios: Los Caballeros Templarios desplazan a La Familia Michoacana en el Estado de México. Los delitos de esta temible “banda” son tres secuestros y dos homicidios, además se dedicaban a extorsionar y cobrar derecho de piso a centros nocturnos. Según el propio Procurador señala que están todos confesos. Ya vimos como confiesan.
Pero ante el juez y según cuenta Cinthya, no sólo se les acusa de estos delitos sino de 25 secuestros y 50 homicidios ni más ni menos.
Al entrevistarla, 6 de junio de 2013, resulta que tan sólo se le sigue proceso por el secuestro de una persona, todo lo demás les han sido retirados a la “banda”. Se encuentra dentro del proceso en desahogo de pruebas.
Durante el proceso comienzan las grandes contradicciones que rayan en lo absurdo. Ese mismo 8 de noviembre a la mañana, es secuestrado un hombre de 55 años cuando sale de su domicilio en su carro. Horas después será puesto en libertad. El secuestrado en dos audiencias que tiene el menor dice no reconocer a nadie, en otra dice que Cinthya era una de la que lo guardaban. Cuando hacen ver al juez las contradicciones en las que está cayendo el secuestrado éste dice que está muy nervioso porque no está acostumbrado a estas situaciones.
Ahora resulta que Cinthya es detenida en una gasolinera cuando se dispone a cobrar el rescate, pero a su vez la ubican en la casa de seguridad siendo la persona que pone en libertad al secuestrado y esto sucede en los momentos anteriores a cobrar el supuesto rescate. Es decir, al parecer Cinthya se divide en dos, una parte se queda en la casa y libera al secuestrado mientras que la otra parte está en la gasolinera cobrando el rescate, la dirección que se da de la mencionada gasolinera no existe. Otro absurdo de esta historia es lo que piden de rescate: Una camioneta y dos aparatos electrónicos. Esto para repartir entre diez personas. En las fotos que salen en la prensa, la primera mujer de la izquierda con chamarra negra, es Cintia. Y queda la duda, ¿La detienen en la casa de seguridad o en la gasolinera? Pues ya hemos visto que en ninguna de las dos.
Recuerdo cuando la presidenta del PAN a la presidencia Josefina Vázquez Mota decía que la policía iba a guardar los intereses del pueblo y proteger a éste. Me preguntaba yo cómo iba a conseguir semejante milagro, la respuesta es sencilla, de ganar la presidencia el tal milagro no iba a existir, todo es palabrería y falsas promesas para llegar a la presidencia. Eso debería ser el trabajo del policía, servir y proteger a pueblo pero es todo lo contrario, roban lo que pueden, torturan y acusan a inocentes y es que vean, la historia de la familia Cantú no termina con el encarcelamiento de Cinthya. Lo peor está por llegar.
Patricia Muñoz Omaña, tenía 54 años y era de profesión maestra. Por encima de todo es madre y desde que se entera de que su hija Cinthya, la segunda de tres hermanas, ha sido encarcelada, no deja de luchar por la libertad de su amada hija. Va ante ministerios públicos, ante el fiscal de secuestros del Estado de México y les habla fuerte, les exige la libertad de su hija. Resulta que se enteran que éste fiscal es amigo de la persona que le hizo firmar su declaración de culpabilidad a Cinthya y algo, no se sabe qué, molesta a alguien.
Varias veces comunica a las hijas que no teme lo que le pueda suceder a ella, lo único que desea es que su hija quede libre y a las otras dos que no les pase nada.
Nada le tiene que pasar, pues no tiene enemigos, es una mujer que del trabajo va a su casa y de su casa al trabajo, el único problema lo tiene desde que injustamente encarcelan a su hija y como madre está en todo su derecho de defenderla.
El cuatro de marzo del 2013, cuatro meses después de la detención de Cinthya, quedará gravado en la historia de las hermanas como el más negro de sus vidas.
A la mañana Cinthya habla por teléfono con su madre, será la última vez que lo haga en la vida. Son poco más de las cuatro de la tarde. La maestra camina despreocupada por la calle. Al más puro estilo mafioso colombiano una moto con dos individuos llegan por la espalda de la indefensa mujer. Oye el ruido de un disparo y siente el impacto en su cuerpo, trata de voltearse pero no lo consigue, otros tres o cuatro tiros la alcanzan. Uno de ellos pega en su celular sin llegar a su cuerpo. La madre queda tendida en el suelo herida de muerte mientras que los miserables asesinos huyen del lugar. Aún con vida es llevada al hospital. Llega Alejandra, la hija mayor junto a un tío y la sobrina de Georgina, quien será avisada por su hermana de la tragedia. Con los nervios deshechos, poco antes de las siete de la tarde, reciben la tremenda noticia, su madre ha fallecido.
Fácil es imaginarse el golpe brutal que recibe Cinthya cuando se entera de la noticia. Cuando me habla de su madre sus ojos negros y profundos parece que se van a llenar de lágrimas, pero su fortaleza es tremenda y ni tan siquiera la voz se le quiebra.
Dulce Georgina Cantú parece tomar el relevo de su madre y comienza una titánica lucha en busca de justicia. Apenas va a cumplir los 22 años, es estudiante de universidad y su vida ha cambiado por completo. Sabe a los peligros que se enfrenta, sabe que su vida puede estar en peligro, pero su principal objetivo en la vida, al margen de que sean detenidos y castigados los asesinos de su madre, es ver libre a su hermana y no deja de visitarla todos los días de visita.
Uno no se explica como puede haber seres tan miserables que acaben con la vida de gente buena por una simple venganza o porque algo no les gustó. En verdad que hasta coraje da que gentuza de ésta pertenezca al género humano.
Llego a esta historia tras contactar en internet con Georgina por medio de un tercero. En su twitter no deja de pedir justicia para su hermana y en su mente está la certeza de quién es el responsable del crimen de su madre. Aunque a decir verdad los responsables son muchos, al margen de las alimañas que dispararon contra la indefensa mujer y alguna autoridad, están también los que injustamente acusaron y encarcelaron a Cinthya, pues la muerte de su madre es consecuencia de este encarcelamiento.
Durante dos meses aproximadamente sigo a Georgina en twitter, además de intercambiarnos algunos correos. Me parece que está arriesgando demasiado, se lo digo a su hermana y está de acuerdo conmigo, me señala que ella ya le ha dicho que deje las cosas de momento como están y no se arriesgue.
Ya en mi domicilio le mando un correo a Georgina y le comento lo que he platicado con su hermana sobre ella y los riesgos que corre. Me responde con el siguiente correo:

“¿Sabes? Días antes de morir, mi mamá y yo platicamos y ella me dijo “hija, no tengo miedo de lo que pueda pasarme a mí, me da miedo por ustedes, si te hacen algo a ti entonces sí “, aún horas antes de morir estábamos platicando también y de pronto se le salieron unas lágrima y me dijo “ya quiero que tu hermana salga” yo le contesté que no se preocupara que todo iba bien. El día que por fin encontramos el Ministerio Público mi mamá estaba súper mal y me preguntó “¿crees que Cinthya salga?” y yo le respondí que haríamos todo lo que fuera necesario, me tomó de la mano y me dijo gracias.
Todos los días recuerdo esas palabras y siento que si dejo de hacer todo lo que estoy haciendo entonces estaría rompiendo mi palabra, le fallaría a mi mamá, a mi hermana y a mí misma. El día que velamos a mi mamá yo le dije que no se preocupara, que íbamos a sacar a Cinthya y sé que se fue tranquila porque sabía que nunca abandonaríamos a mi hermana.
Son muchas cosas las que siento y que no me dejan ser de otra forma. Hace poco tuve un sueño que me hizo darme cuenta de las ganas que aún tengo de vivir y lo importante que es que cuide mi vida, es muy duro para mí no poder hacer planes respecto a nada porque no sé cómo se pondrán las cosas, si tal vez tendremos que huir otra vez pero después pienso que lo que está en juego es la libertad de mi hermana, ella tiene hijos y creo que si algo me pasara le dolería muchísimo pero si ella está libre podrá estar con sus hijos y rehacer su vida. De verdad, no puedo actuar de otra forma, no lo concibo, lo que sí prometo es cuidarme mucho, mi otra hermana y yo estamos tratando de tomar precauciones y prever las cosas”.

Amigos, amigas, al leer esto se me pone un nudo en la garganta, no niego que las lágrimas acuden a mis ojos y siento un tremendo coraje y cómo no sentirlo, cómo no maldecir a los miserables, a los inhumanos a esas bestias salvajes que martirizan así a estas indefensas mujeres que jamás hicieron mal a nadie.
Cinthya se quedó sin abogado particular tras el asesinato de su señora madre, pues ella lo pagaba y a pesar de que la joven Georgina señala que se va a hacer cago de los gastos, el abogado renuncia. Ahora es defendida por uno de oficio. Sus esperanzas de salir libre son grandes, pues sabe que es inocente. En alguna ocasión, viendo a su joven hermana defenderla, pensé si tendría razón o si tal vez se equivocase y como hermana la tenía que defender. No conocía absolutamente nada del caso, lo primero que supe es lo que vi en internet que decía la prensa, que es como no saber nada, así que no podía opinar, Ahora, lo puedo decir a ciencia cierta, sin el más mínimo temor a equivocarme, que Cinthya Cantú Muñoz es completamente inocente de lo que la acusan.
Casualmente, el día que la entrevisto va a recibir sentencia el menor de edad implicado en el caso. Dos días después me enteraré que le sentencian a cuatro años, lo que no es buena señal para Cinthya, esperemos que con ella se haga justicia. Digo justicia por decir algo y en cuanto al salir libre, pues jamás podrá olvidar que por una injusticia perdió a su madre.
Me despido de la joven y valerosa mujer, tengo la sensación de que siente lo mismo que yo sentía cuando alguien me visitaba y se iba, que me gustaría irme con él.
Al margen de lo que suceda con Cintia y que esperemos sea lo mejor, su libertad, está el caso de Georgina, ella está en peligro y es obligación del gobierno proteger su vida y para ello, nada mejor que detener lo antes posible a los asesinos de su madre. A ellos responsabilizamos de cualquier cosa que la pueda pasar.
Vaya desde aquí toda mi solidaridad para estas grandes y sufridas mujeres.

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Excelente analisis del libro de Martin Moreno, el Caso Wallace – por Marco Lara Klahr

Fuente: meDios

Por Marco Lara Klahr

Había escuchado varias entrevistas donde Isabel Miranda de Wallace elogiaba El caso Wallace. Una historia real de justicia personal, indignación y amor de madre, tras el secuestro de un hijo, [Aguilar, 2010], reportaje de Martín Moreno que la propia activista proveyó de información, prologó y luego presentó al público.

En una época en la que a los periodistas se nos denuesta hasta en la calle y en la que nuestra profesión goza sólo esporádicamente de buena imagen pública, me entusiasmó que alguien con tan «buena prensa» reconociera el trabajo de un colega; se me hizo una necesaria y justa reivindicación del periodismo digno.

Hasta que un día invernal, con ira en la voz, Brenda Calderón me puso el libro en las manos, de golpe, soltando un imperativo «Tienes que leerlo», o algo por el estilo.

Aunque sin precisar fuentes, Moreno revela aspectos sombríos del secuestro y asesinato de Hugo Wallace Miranda, pero su reportaje destaca ante todo por su persistencia para denigrar a las mujeres, página tras página, con un estilo periodístico rancio, rebosante de clichés machistas y sexistas en el que nadie parece haber reparado —aparte de Brenda.

En la cultura política mexicana predomina la idea de que alguien imputado de delito deja de ser sujeto de derecho y puede entonces sometérsele, con impunidad, a todo tipo de degradaciones, incluidas las periodísticas. Tal vez por esto, y porque no solemos revisar los libros de los que hablamos, durante las entrevistas ningún periodista hizo notar a Moreno o a Miranda de Wallace ese tufo misógino del reportaje.

El meollo machista aparece desde que, al referirse a un joven amor de Hugo Wallace Miranda, el periodista narra que éste «pronto conoció el sabor amargo de la decepción amorosa […] Ese ángel con forma de mujer también sabía hacer daño». Esto habría provocado que dejara «de tomar en serio a las mujeres», las cuales, sin embargo, en virtud de su «naturaleza» de «seductor», fueron «su debilidad». Tanto, que «Esa misma debilidad por una mujer, años más tarde, lo conduciría a la muerte» [p. 22] —qué fuerte.

Enseguida se nos viene encima una sucesión de escenas donde las mujeres son desde objetos de uso, posesión y cambio, hasta seres básicamente genitales e intrínsecamente pérfidos —excepto la madre, ante quien Hugo se transmuta en Edipo: «La pasión de Hugo por las mujeres, trascendía el aspecto físico sensual y sexual del vínculo. Ellas representaron mucho en su vida: desde el inagotable amor que profesaba a su madre… La figura femenina era el activo de su alma, bajo cualquiera de sus formas» [p. 27].

Hugo «Tenía la fuerza de un toro, amansado por las dulces caricias de Ivonne […] enloquecía, dominado por la pasión de aroma de mujer, de la descarga eléctrica que provoca en la entraña varonil el roce con la piel femenina, del timbre de una voz diseñada exclusivamente para desquiciar a un hombre…» [p. 22]. Tenía «tres pasiones», «el vértigo de las motos, la intensidad del futbol americano y el volcán de las mujeres […] Las tres, con sus propias reglas, tienen en común altas descargas de adrenalina» [p. 27].

La trama evoluciona entre «hembras guapas» [p. 29], «casquiveletas» [p. 103], «voluptuosas» y «zorrunas» [p. 146] de «habilidades zorrunas» [p. 171], «sin límites», «de piel lo suficientemente dura para resistir la vida criminal» [p. 155], con «Un liviano despecho, impulso de mujer» [p. 80], movidas por un «impulso de enfado femenino» [p. 80], expertas en «exprimirlos [a los hombres] al máximo» [p. 156], que se mimetizan en un paisaje de «Música, luces de neón, escotes y cocaína…Risas y minifaldas» [p. 87].

Tal elenco incluye «una monga perversa, facha de zorra» [p. 164] y «paisanas latinas… que utilizaban el lugar como plataforma para pescar un buen partido, dejar de apestar a cebolla y mostaza y presentarse, como toda una gringa señora, ante la sociedad estadounidense» [p. 162].

Hay episodios, como el siguiente, donde se hace apología del rufián con su cohorte de «hembras» malévolas, de ese «león macho al frente de la manada [que] necesita de sus hembras y también a su sirvientes» [p. 145]: «Y allí están los cuatro, divirtiéndose, pagando los whiskys con dinero ganado con base en su esforzado tra¬bajo. Porque secuestrar no es fácil. ¿Quién chingaos lo dice? Y matar menos. Hay que tener muchos huevos para hacerlo. Criminales de corazón, bellezas al servicio de la maldad» [p. 89].

A tono con una práctica del periodismo mexicano, lo mismo que a las mujeres y otros imputados de cometer este crimen, Martín Moreno sataniza y denigra también a la víctima: Hugo Wallace Miranda aparece como alguien que sucumbe a su descontrol de adicto a las mujeres y la adrenalina —y no, como sucedió, a la ambición y crueldad de un grupo homicida luego amparado por la ineficiencia y la corrupción del sistema de justicia penal mexicano—. Y esta perspectiva es avalada, paradójicamente, por Isabel Miranda de Wallace.

comentarios

De: Cecilia Diaz [Visitante]
Extraordinaria aportación!!!!….Excelente trabajo..Es absolutamente cierto. Que palabras para definir un fenómeno…¿Puedo retomarlos para un trabajo que me encuentro elaborando precisamente sobre dominación a través de la violación sexual femenina? Gracias.
08.02.11 @ 11:08
De: Tito Estrada A [Visitante] · http://www.telah.org
Realmente es usual, tan usual que es casi imperceptible, en los medios de información pública, culpar a la víctima por el crimen de que han sido objeto.Actualmente Honduras se ha convertido en uno de los sitios más violentos del mundo. Diariamente asesinan jóvenes con tal saña y violencia que parece que matarlos, quitarles la vida, no hubiera sido suficiente. Pero además, al ser publicado el suceso, por su enfoque, uno piensa que la víctima fue victimado porque andaba en \”malos pasos\”. Se habla inclusive de “ajusticiamiento” dando a entender que también los criminales hacen justicia, convirtiendo al lector/vidente en una especie de jurado que de alguna manera justifica y avala el crimen.

El victimario además, por ser generalmente anónimo, por la misma ausencia de materialidad del signo, se construye en la mente del lector (o vidente) como alguien o \”algo\” terrible, temible e implacable, además de invisible e inaprensible. Una especie de héroe negativo (no en el concepto de anti-héroe) que solamente reproduce los mecanismos del terror colectivo y motiva la auto-represión del lector/vidente, a quien ya no hay que reprimir, lo hace por si mismo. Función “moralista” de la comunicación al servicio de intereses tan oscuros, que se mezclan o confunden con esa fuerza igualmente oscura e inmaterial, que castiga al que no cumple con las reglas de una moral establecida, paradójicamente, para el bien como para el mal… contrario a todo concepto de moral.

10.02.11 @ 22:48
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