Aparición del joven Antonio Sánchez deja muchas dudas

En redes sociales aún se observa que usuarios quieren respuestas exactas por parte de las autoridades

Mitzi Mariana Vera Camacho

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Ayer circulaba en todos los medios nacionales que aún no aparecía el menor Antonio Sánchez [VIDEO], luego de que el último rastro que se tenía de él era que cuatro policías lo arrestaron porque argumentaban que asaltaría a un transeúnte. Según los testigos, el estudiante de la máxima casa de estudios no era culpable.

Ciudadanos ofendidos marcharon, los religiosos rindieron plegarias en su honor y los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (#UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) convocaron a paro. Luego de que en redes sociales circulara la fotografía del joven, el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera Espinosa convocó a una rueda de prensa [VIDEO]urgente porque tenían nuevas noticias sobre el paradero de Sánchez.

“Sabemos la indignación que causó la desaparición forzada y una detención arbitraria. Entendemos la indignación de la sociedad. No solo la entendemos sino la compartimos. Nos sumamos a ella”. El mandatario dio la cronología que tenían las autoridades sobre los hechos.

“Con fecha del 25 de enero se tuvo conocimiento que el día 23 del mismo mes y año se reportó la desaparición de un joven en las inmediaciones de la delegación Azcapotzalco, sin que esta persona haya sido dispuesta a la autoridad competente”.

Mancera asumió que se trató de una desaparición forzada e indicó que la Procuraduría General de Justicia abrió una carpeta y que le brindaron “atención permanente”. Con base en el análisis que hicieron en el teléfono celular del menor, rectificaron que sí se encontró en el lugar de los hechos a la hora que narraron los testigos.

Accedieron a los videos del Metrobús y confirmaron que “un caso como este, en donde se pudo tratar de la detención u ocultamiento de parte de alguna autoridad para presentar y declarar en los elementos”.

Apareció horas después

Minutos más tarde de la rueda de prensa, una persona reportó que había un menor con las características del desaparecido, en las calles de Tlalnepantla, Estado de México.

En las fotografías que publicaron, Sánchez tenía golpeado un pómulo, está rapado y más delgado que en fotografías de antes de la detención. Además, indicó que “no recordaba su nombre”. La noche de ayer la pasó en un hospital porque “estaba deshidratado y con un fuerte golpe”, escribió El País.

El menor aún no ha dado su declaración, las autoridades indicaron que tendrá entre 15 y 60 días, el problema está en que “por una extraña razón no recuerda nada”. En la rueda de prensa, Mancera dijo que no se trataba entonces de una desaparición forzada porque había sido localizado con vida.

Otro de los actos que causó indignación fue el post de Isabel Miranda de Wallace, pues aplaudió a las autoridades “por encontrar al menor”.

De inmediato, personajes que forman el cuarto poder reaccionaron.

https://www.facebook.com/SanjuanaMartinezPeriodista/photos/a.766595416704026.1073741827.146986108664963/1822811444415746/?type=3

Por su parte, los alumnos de la Preparatoria Número 8 hicieron paro como protesta para exigir que se aclaren las cosas. El menor estaba deambulando en las avenidas, según reportó la Revista Proceso. De inmediato fue traslado al ministerio para que se encontrara con su madre.

La última declaración de Mancera fue que no le consta que los elementos de seguridad hayan golpeado al menor. De momento Antonio pasó la noche en el psiquiatra.

“Tras la detención y la golpiza, Marco Antonio anduvo por las calles, errático. Las fotos compartidas por la autoridad muestran a un jovencito perturbado, muy distinto al que aparece en las que previamente fueron compartidas por la familia”, escribió Sin Embargo.

En redes sociales aún se observa que usuarios quieren respuestas exactas por parte de las autoridades porque “los policías de Mancera desaparecen gente”. #Antonio Sánchez #aparición

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El lado B de la señora Wallace

Heraldo de México

De modo que la tragedia de un hijo sometido, levantado y desaparecido (en este caso, del alumno de la UNAM, por cinco días) rompió las barreras del poder intocable de la señora Isabel Miranda de Wallace, del que se hizo a partir del papel de madre desconsolada que no se cruzó de brazos en la desgracia para encontrar a su hijo: investigó hasta resolver el secuestro de su Alberto Wallace (FALSO, no investigo nada, lo inventó todo ya que Hugo Alberto Wallace Miranda no tiene existencia legal ya que en realidad se apellida Miranda Torres al igual que su mardre)

La policía le puso todos los obstáculos (FALSO). No le dio los videos que captaron a su hijo en los últimos momentos (FALSO, eso es inventado). La Procuraduría le negó el apoyo en el momento que obtuvo pistas de los asesinos (FALSO, la ayudó a montar el falso secuestro). Fue hasta que recurrió a los espectaculares de los que es dueña en la ciudad para exhibir la deficiencias de la justicia (ATENTANDO A LA PRESUNCION DE INOCENCIA)

Por eso llama la atención las flores que lanzó a la policía y a la Procuraduría, así como a Miguel Ángel Mancera, cuando se anunció el paradero de Marco Antonio Sánchez, sometido por elementos de Seguridad Pública con extrema fuerza, antes de ser subido en una patrulla y de quien no se volvió a saber hasta después de cinco días de zozobra y marchas solidarias que demandaron su regreso a casa. El estudiante parecía zoombie. Rengueaba sin rumbo fijo por la calle gélida apenas con una playera y un pantalón distinto al que vestía cuando lo levantaron; no podía articular palabras y padecía un descontrol en la conducta. “Ya fue LOCALIZADO vivo, felicitamos a las autoridades y qué bueno recuperar la confianza @ SSP_CDMX @ManceraMiguel MX @PGJDF_CDMX @Garrido_PGJCDMX”, (sic) escribió la señora Wallace en su cuenta de twitter. Ni siquiera los voceros oficiales, ni funcionarios, ni diputados afines al gobierno, felicitaron a Mancera con ese ahínco. Se necesita un informe documentado para sacar conclusiones.

Es lamentable lo que escribió la además presidenta de Alto al Secuestro, quien se hizo líder por su tesón ante la vida y al respaldo de la sociedad organizada (FALSO, inventaron lo del secuestro de su hijo para legitimarla e imponerla como candidata del PAN een el 2012) . Lo que le contestaron en redes no voy a reproducirlo aquí por res- peto a la señora. Wallace, sin embargo, encarna al poder obtenido de una lucha honesta, pero que es trasladado a otros terrenos para consolidar y expandir dominio.

Jorge Negrete, presidente de la Fundación por el Rescate y Recuperación del Paisaje, quien ha denunciado cómo la autoridad capitalina sucumbe ante esta señora por miedo a su manejo mediático y su asociación civil, me decía anoche: “tantas flores, no son comunes en ella, porque suele ser muy crítica”. Negrete puede asegurar que se trata de una acción perversa en tiempos de elecciones que tiene que ver con Showcase, de anuncios y panorámicos de la que Wallace es propietaria. “He visto en reuniones de consejo, en la que además participa el titular de Seduvi, el miedo que impone. Ella manda y toma decisiones”.

Parece que el tuitazo obedece más a un asunto de negocios que de convicciones. Ni siquiera cuestionó nada de lo que pasó con el chico entre los días que la policía se lo llevó y las condiciones de su aparición. Pero estamos en otros tiempos, en los que la información y redes están aplastando barreras de los partidos, gobiernos y líderes sociales que chaquetean por plata.

Mentiras, amenazas, venganzas y hostigamientos en el caso Wallace

El caso Wallace empezó en julio del 2005 a partir del supuesto secuestro y asesinato de Hugo Albero Wallace, hijo de Isabel Miranda de Wallace. César Freyre, Juana Hilda, Jael Malagón y los hermanos Tony y Albert Castillo fueron arrestados a principios del 2006. Brenda fue arrestada en el 2007 y Jacobo Tagle en diciembre del 2010.

2007El investigador Luis Moya, quién había acompañado a Miranda de Wallace a Acapulco para buscar a Hugo,  afirmó a El Universal y a Ciro Gomez Leyva, que Hugo Wallace seguía con vida.

La novia de Luis Moya, Laura Dominguez, quién fue la mejor amiga de Hugo Alberto Wallace, fue citada por Hugo en el aeropuerto de la Ciudad de México. Hugo llegaba de un vuelo procedente de Cánada.
http://archivo.eluniversal.com.mx/notas/405649.html. Denunció este hecho en las procuradurias pero nadie investigó, todos sabían.

Luis Moya con Ciro Gomez Leyva
Parte 1- https://www.youtube.com/watch?v=j_xUNH7vxb8
Parte 2 – https://www.youtube.com/watch?v=TvzKHXG0Sto

Miranda de Wallace amenazó con demandarlo

Caso Wallace

Su más reciente desencuentro con la justicia fue por una denuncia de extorsión interpuesta por Isabel Miranda Wallace en contra suya. Moyá Moyá, se lee en la demanda, le pidió 250 mil dólares a cambio de no revelar que su hijo, Mario Alberto, desaparecido desde 2005, sostenía comunicaciones con ella.

“Quería ayudar a los secuestradores porque probablemente había recibido dinero de ellos”, denuncia Miranda Wallace. Para justificar su dicho, Miranda Wallace presentó fotografías en las que aparece José Luis Moyá con los abogados de Jacobo Tagle Dobín, detenido como presunto responsable de la desaparición de su hijo.

El acusado señala que recientemente la AFI desmanteló un centro de espionaje presuntamente manejado por Miranda Wallace.

http://archivo.eluniversal.com.mx/nacion/155269.html

2007 – Un centro de espionaje telefónico perteneciente a Miranda de Wallace fue desmantelado. 

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2011 – Luis Miguel Ipiña Doña, bloguero, es encarcelado en Chiconautla por denunciar el caso Wallace.

Su blog, carceldemujeres.wordpress.com, fue borrado. Pero gracias a que algunas partes habian sido rescatadas a tiempo, fue reabierto https://carceldemujeres2.wordpress.com

2012 – Proceso revela que Miranda de Wallace fue indiciada por tentativa de homicidio en el 98

En el 2012, Miranda de Wallace se presento como candidata independiente (pero del PAN) a las elecciones en el ciudad de México. Sin embargo, la revista Proceso reveló sus antecedentes penales. En el 1998, Miranda de Wallace había sido indiciada por resistencia a particulares y tentativa de homicidio. Pasó 5 días en el reclusorio norte. Según testigos, pagó para librarse de un juicio y para evitar que le practicaran un examen psicológico.

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Wallace con la marca del pasado
http://www.proceso.com.mx/303672/wallace-con-la-marca-del-pasado

2014 – La revista Proceso denuncia que Hugo Wallace podría seguir con vida.

Hugo tramitó una CURP con apellidos Miranda Torres (apellidos de su madre) en febrero del 2010 gracias a segunda identidad.

Acta de nacimiento de Hugo Alberto Miranda Torres

La misteriosa gota de sangre (Proceso)
http://www.proceso.com.mx/303672/wallace-con-la-marca-del-pasado

Miranda de Wallace desmintió. Pero luego confirmó…

El mismo año, la periodista Guadalupe Lizarraga se interesa al caso y publica mas de 30 artículos sobre el caso

Hugo Wallace con rastros de vida en México pese a su madre
http://www.losangelespress.org/hugo-alberto-wallace-con-rastros-de-vida-pese-a-su-madre/

La vida turbia de Hugo Wallace y su misteriosa desaparición
http://www.losangelespress.org/la-vida-turbia-de-hugo-alberto-wallace-miranda-y-su-misteriosa-desaparicion/

2016 – La periodista Guadalupe Lizarraga de Los Angeles Press es hostigada por agentes de la PGR enviados por Miranda de Wallace (no tenían ordén oficial)

http://www.losangelespress.org/pgr-hostiga-a-periodista-por-caso-wallace-en-evento-de-derechos-humanos/

PGR acosa a periodista por Caso Wallace en evento académico https://www.youtube.com/watch?v=4vYneJjbh6w

2017 – La asociación canadiense En Vero, asi como familiares de inculpados en caso Wallace, la activista Mary Sainz y Guadalupe Lizarraga demandan a Miranda de Wallace por daño moral.

 

Policías Federales torturaron a 3 niñas y a su madre, para obligar al padre a inculparse: CNDH

Animal Político

Con el objetivo de extraer una confesión a un habitante de Tabasco, en el año 2015, por lo menos nueve elementos de la Policía Federal lo torturaron ante su esposa e hijas, y para aumentar la angustia del detenido, también a ellas las torturaron, durante toda una noche.

Según la versión oficial de los hechos, el padre de familia fue capturado el 7 de noviembre de 2015, dentro de una bodega ubicada en el estado de Tabasco, en la que supuestamente se ocultaba droga y gasolina robada. Según esta misma versión, el padre detenido reconoció haber sido capturado en dicha bodega, y que era parte del grupo delictivo que ahí almacenaba productos ilícitos.

Sin embargo, luego de dos años de investigaciones, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos concluyó que dicha confesión fue obtenida bajo tortura y que las acusaciones formuladas en contra de este padre de familia fueron fabricadas.

En primera instancia, la CNDH logró ubicar a tres testigos presenciales no vinculados con los hechos, quienes confirmaron que este señor, junto con su esposa y tres hijas, fueron capturados el 6 de noviembre de 2015 (es decir, un día antes de lo afirmado por la Policía Federal), y no en la supuesta bodega de hidrocarburos, sino cuando se disponían a meter el vehículo familiar en la cochera de su vivienda, en un punto distinto de la entidad.

Según la reconstrucción de hechos realizada por la CNDH, con base en estos testimonios, y en la misma narración realizada por las víctimas, cuando los integrantes de esta familia llegaban a su domicilio, a bordo de su vehículo particular, fueron interceptados por los tripulantes de dos camionetas, una sin logotipos y otra con emblemas de la Policía Federal. De dichos vehículos descendieron cinco uniformados y tres personas vestidas de civil, quienes apuntaron a la familia con armas largas y obligaron al papá a subir a uno de los vehículos oficiales, sin exhibir ninguna documentación en la que constara la orden de captura.

Estos testigos informaron que los oficiales obligaron a la mamá y a las tres menores (de 1, 6 y 8 años) a permanecer dentro de su auto particular, mientras al menos tres uniformados ingresaban al domicilio de esta familia, para extraer diversos enseres domésticos, entre los que los testigos sólo alcanzaron a distinguir una carriola.

Según estos testimonios, la mamá fue vendada de los ojos y después obligada a bajar del auto familiar, a empujones, aún cuando llevaba en brazos a su hija de un año, y fue puesta a bordo de la batea de la segunda patrulla, mientras sus otras dos hijas entraban en pánico al ser obligadas a permanecer solas dentro del auto de sus papás.

Una vez en la patrulla, a la mamá le fue arrebatada su bebé por los mismos oficiales y fue sometida a un interrogatorio de media hora, mientras ella escuchaba a sus hijas llorar a poca distancia.

Luego, le devolvieron a la bebé y las otras dos niñas fueron puestas abordo de la misma patrulla. Los policías usaron las gorras de su uniforme oficial para cubrir la vista a estas niñas.

Así, ya con toda la familia detenida, los uniformados se alejaron en sus patrullas, además de que uno de los policías se llevó el auto familiar.

La madre de familia denunció que los uniformados los trasladaron hasta un lugar no identificado, a aproximadamente tres horas de distancia en carretera.

Se trataba de un inmueble dentro del cual introdujeron al padre de familia detenido, mientras que la mamá y su hijas fueron puestas a bordo de un vehículo, estacionado junto a dicha construcción.

Según la narración del papá detenido, en ese lugar “fui torturado física y psicológicamente, amenazado y obligado a declarar (…) puesto que, si no lo hacía, iban a violar a mis hijas y a mi esposa, y las iban a tirar al río Grijalva”.

Como prueba de su dicho, este padre de familia exhibió las marcas que dejó en sus piernas, especialmente en una rodilla, la tortura física a la que fue sometido, y que, según su testimonio, incluyó golpes en todo el cuerpo, especialmente en genitales, así como asfixia, cubriendo su rostro con una bolsa plástica.

Por su parte, la madre de familia, a quien siempre mantuvieron con los ojos vendados, aseguró que, 10 o 15 minutos después de que llegaron a ese lugar “empezamos a escuchar gritos de desesperación y de dolor, demasiado angustiantes, reconociendo que el que estaba lamentándose de dolor era mi esposo. Por obvias razones, mis hijas de seis y ocho años se alteraron, comenzaron inmediatamente a llorar y a gritar desesperadas que era su papá, que lo dejaran en paz, que no le pegaran, que no había hecho nada”.

A sus llantos, luego, se sumó el de la bebé de brazos, por lo que “una persona del sexo femenino nos dijo que nos calláramos, que nos pegaría un tiro si seguíamos haciendo escándalo, y como pude abracé a las tres niñas y les dije en voz baja que no lloraran, que no pasaba nada, que pronto pasaría todo”.

Esa agente de la Policía Federal, de hecho, escogió a la niña de ocho años como blanco especial de sus agresiones: “la regañaba a cada rato –narró su mamá–, mencionándole en reiteradas ocasiones que le iba a disparar”, y mientras lo hacía, le apuntaba a la niña con su arma de cargo.

Esto ocurría cada vez que la niña se sobresaltaba al escuchar los lamentos de su papá, situación que se prolongó durante toda la noche del 6 de noviembre de 2015.

Mientras el papá era sometido a tormentos físicos dentro del inmueble y forzado a escuchar el llanto de sus hijas, fuera, la mamá y las niñas no sólo eran obligadas a escuchar los lamentos de su papá y diversas amenazas de ejecución, sino que también fueron obligadas a permanecer a la intemperie, sin cobijo, a merced de los mosquitos, sin alimento ni agua, y sin la posibilidad de moverse.

Asimismo, a las niñas se les forzó a hacerse del baño con su ropa puesta, y a la mamá le impidieron quitarle a la bebé el pañal sucio. Así debieron permanecen durante toda la noche y la madrugada del día siguiente.

“A altas horas de la noche, o de la madrugada, mis hijas lloraban, ahora ya de hambre y de necesidad de dormir, sin importarle a estas personas las condiciones en que nos encontrábamos”.

Al día siguiente, 7 de noviembre, alrededor de las 6 de la mañana, la mamá y las niñas nuevamente fueron puestas a bordo de la batea de una patrulla y abandonadas por los policías federales en la carretera Villahermosa-Teapa.
La mamá y las niñas tuvieron que volver caminando a pie hasta su casa, cuya puerta encontraron asegurada con una cadena. Los vecinos les explicaron que sólo con esa cadena lograron impedir que los policías continuaran saqueando la vivienda.

Al ingresar a su hogar, la mamá descubrió que los uniformados se habían robado 30 mil pesos en efectivo, una laptop, dos televisiones planas, un estéreo, un horno de micro-ondas, una consola XBox, teléfonos celulares… y el auto familiar.

Durante los siguientes dos días, esta madre de familia se dedicó a rastrear el paradero de su esposo, hasta que, finalmente, fue notificada de que estaba en manos de la Procuraduría General de la República, en la capital del país.

Hasta la fecha, el padre de familia enfrenta proceso en prisión, por los delitos que confesó bajo tortura.

Aunque él denunció formalmente que fue torturado pocos días después de su detención, retractándose además de su primera confesión, la PGR no ha realizado ninguna diligencia en estos dos años, orientada a investigar dicha denuncia.

En tanto, la familia entera, especialmente las niñas, sufren las secuelas de la tortura a la que fueron sometidas.

“Este caso tiene una dimensión especial –explicó Édgar Corzo Sosa, quinto visitador general de la CNDH–, porque no es que haya (en las autoridades federales) un patrón de tortura familiar, pero sí, en este caso, la dimensión de los hechos es muy preocupante porque algunas de las víctimas eran menores de uno, seis y ocho años de edad, junto con sus papás”.

Todas las vejaciones a las que fueron sometidos los integrantes de esta familia, aseguró, “son alarmantes: las víctimas recibieron amenazas para que no dijeran nada, para que no vieran los rostros de los agresores, y además de eso no les dieron alimento, no dejaron que hicieran sus necesidades básicas en un baño, y las pobres menores de edad acabaron haciéndose en su ropa. Además, las pusieron en un lugar contiguo al lugar en que tenían a su padre lesionándolo, escuchando los gritos por las lesiones que le provocaban. Todo esto conforma un cuadro muy preocupante, de una dimensión lacerante, que tuvo que enfrentar una familia, y sí hay una acreditación de los elementos de la tortura”.

El representante de la CNDH detalló que “en el caso de las niñas hubo una afectación psicológica importante (producto de la tortura), que dio lugar a un estrés postraumático, enfrentaron una situación muy fuerte, que las marcó.Y luego de haber realizado diversas pruebas científicas, podemos constatar que hay un daño en las menores, y al advertir esto, lo que hicimos fue reclamar que haya una reparación integral, que incluya atención psicológica, médica, muy especiales, que les permitan superar los sucesos”.

Ese proceso de atención médica y psicológica, detalló, “no podría yo decir cuánto puede tardar, puede ser mucho tiempo, porque, al ser las víctimas personas en formación, niñas, eso las marca en su proceso de desarrollo.

Inclusive la bebé, que cuando sucedieron los hechos tenía un año, también sufrió una afectación que puede repercutir en su desarrollo posterior, aunque es mucho más probable que esto ocurra con las víctimas de seis y ocho años, así como con sus papás”.

Las atribuciones legales de la CNDH, no obstante, sólo le permiten “recomendar” que estas acciones de reparación integral del daño sean empredidas, así como que los involucrados sean sancionados, y queda en manos de la Policía Federal y de la Procuraduría General de la República determinar si acepta o rechaza dicha recomendación.

La CNDH informó, por último, que mantendrá reservado el nombre de los policías involucrados en estos hechos, para proteger su derecho a la intimidad.

Miranda de Wallace, tan falsa como una moneda de tres pesos

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18 de enero del 2018

Hace mucho que Isabel Miranda de Wallace dejó de ser un referente de honestidad y credibilidad. Extraña que a pesar de haber sido repudiada en la Marcha AntiTrump, que se llevó a cabo en febrero de 2017, donde le gritaron «asesina» y «corrupta», todavía haya personas que presten oídos a sus disparates. Miranda de Wallace fue la que dio un reconocimiento a Édgar Veytia, exfiscal de Nayarit, quien a los pocos meses fue detenido en Estados Unidos por sus vínculos con el narcotráfico.

Uno de los golpes más duros a su credibilidad fue el reportaje periodístico, donde se reveló el supuesto montaje que había armado para la captura de los “asesinos” de su hijo, así como las pruebas claras de que el hijo seguía vivo fueron un golpe mortal. Isabel Miranda de Wallace supo explotar muy bien su papel de víctima, su papel de madre desconsolada a quien le secuestraran y asesinaran a un hijo.

Sin embargo, su relación con el gobierno genocida de Felipe Calderón, así como su relación con Genaro García Luna, entonces secretario de Seguridad Pública, acusado de tener vínculos con el narcotráfico, fue minando su credibilidad. Entonces, por qué tomarla como referencia, si la señora es tan falsa como una moneda de tres pesos.