Mas mentiras de la Wallace

Luis Miguel Ipiña

Se ve que la señora ya empieza a entrar en pánico y es que si Obrador gana la presidencia como todo parece indicar ya que por cantidad de votos va a tener la mayoría, se le va a acabar el teatrito y todo pinta para que los acusados sean puestos en libertad y no por la amnistia que a los de este caso no les toca ya que nada han hecho y por lo tanto no puede haber amnistia, lo que procede es simplemente justicia y es lo que puede aplicar el nuevo gobierno, ya hay gente enterada de este turbio y vergonzoso caso.

Así pues y ya temerosa de que se le acabe el teatrito, comienza a buscar el engaño, como siempre lo ha hecho, por medio de la prensa y como siempre lo ha hecho se pueden ver las calumnias y mentiras que utiliza para que la crean. Así saca esta nota dirigida a los Medios de Comunicación. Veamos.

Dice que se dirige a la prensa desesperada y cansada ante el camino largo y tortuoso que atravesamos las victimas de secuestro. Me pregunto si no se ha puesto a pensar en el camino largo, largo no, larguisimo y tortuoso que padecen las víctimas del secuestro que es permanecer encerradas en una prisión sin haber hecho nada y tan sólo porque a una señora le da que para proteger a su hijo tiene que acusar a unas personas de ser sus asesinos y por otro lado no se la veía tan mal cuando iba para jefa de gobierno.

En una gran mentira dice que Juana Hilda nunca denunció ninguna tortura hasta que Brenda Quevedo llegó a México y se encontraron en el mismo penal. Al parecer entre otro de sus defectos está el de su nula memoria : Brenda no llegó al mismo penal que Juana Hilda, mostrando su poder una vez más hizo que Brenda fuese trasladada a Santiaguito, mientras que la correspondía a Santa Marta, donde se encontraba Juana Hilda, pero claro, en Santa Marta manejaba las prisiones el PRD y no hubiese podido entrar a torturar o mandar a sus achichincles lo que bien podía hacer en Santiaguito, gobernado por panistas a las órdenes de Calderon, gran amigo de esta cínica, como bien se sabe fue aquí donde como esperaba, se abrieron las puertas para que unos miserables lacayos de la señora tuviesen todas las facilidades para torturar a Brenda, para entonces Juana Hilda ya me había confesado a mí que era inocente y que la declaración se la hizo la propia policía y se la hicieron firmar bajo tortura y sin tener presente a su abogado, como manda la ley, y si a mí me decía esto, que en nada podía influir, como le iba a decir a la policía sin más ni más que si hizo todo lo que la indicaban.

Se ve que con Brenda no se pudo poner de acuerdo en nada, llegaron al mismo penal tiempo después y no se veían para nada, hasta que en otro pudieron verse pero las palabras que pudieron intercambiar fueron muy pocas.

Brenda padeció una segunda tortura en las Islas Marias, donde vivió momentos de auténtico terror, los torturadores querían hacerla firmar un papel en blanco y decían que les mandaba la señora Wallace y que ahora iba a sentir lo que sintió Hugo cuando lo asesinaron. A pesar de todas las torturas la heroíca muchacha negó en todo momento que hubiese tenido que ver en el supuesto crímen.

Y viene otro de los absurdos de la señora Wallace: dice que mencionan lo de las torturas para evadir la responsabilidad, bien en el caso de Juana Hilda, de Cesar,o de Jacobo que se declararon culpables ¿Pero en el caso de Brenda para qué va a denunciar tortura si nunca se ha declarado culpable? Que la policía hace la declaración que quiere que firmes cuando quieren declararte culpable es algo que yo mismo comprobé, cuando me dieron unas cuartillas a firmar donde decían que la R-15 encontrada en mi departamento era mía y que me dedicaba a vender armas, como no me torturaron simplemente no firme nada, pero esto es lo que hacen y lo que le hicieron a Juana Hilda y por ende de donde parte toda la macabra y falsa historia.

Dice tener conocimiento de que supuestamente el señor Mario Patrón Sánchez director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez ofrecio a la procesada Brenda Quevedo Cruz que, utilizando su influencia con la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México la lic. Nashely Raíirez Hernández. Conseguirá que los protocolos de Estambul que se les practiquen saldrán positivos y ello será la llave para salir de prisión. Y esta sinvergüenza hablando de influencia, se ve que su cinismo no tiene límites, ella que con influencia ha encarcelado a quien le ha dado la gana y me incluyo, ella a la que se le han abierto las puertas de prisión para acusar y torturar a quien le ha dado la gana, ella que ha promovido abogados jueces y magisterios, ella hablando de influencia y si el protocolo de Estambul tiene que salir positivo porque tiene que salir negativo, ´para que se siga con la injusticia que ella ha creado.

Copio el penúltimo párrafo al pie de la letra: “Por lo que hago un respetuoso llamado a la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México Nashely Ramirez Hernández que no permitan que utilicen de manera facciosa y dolosa a la Comisión y así mismo hago un llamado a la provincia Mexicana de la Caompañía de Jesus fundadora del Centro dirigido por el señor Mario Patrón Sanchéz a que lo cominee a conducirse con ética y no lleve a cabo trafico de influencia en una institución que debe ser imparcial en la defensa de los derechos Humanos”. Creer para ver.

Hablando de ética ¿tendrá la más mínima idea de lo que es eso? Habla de faccioso y dolosa, cuando ella ha empleado todo tipo de mafioso para poder desgraciar a personas sin darles el más mínimo derecho a la defensa actuando con verdadero dolo, pero el colmo ya es cuando habla de tráfico de influencia cuando el propio residente la dio un premio a los derechos humanos, a una torturadora, dadas sus influencias sale en los medios de comunicacación cada dos por tres y dadas sus influencias se pasea por la SIEDO como si fuese su casa y todos los policías la abren paso y tiene el cinismo de hablarnos de trafico de influencias, por favor señora, ya deje su cinismo a un lado y dese cuenta que cada vez se le acaban más sus tráficos de influencia.

Miranda de Wallace acusa al Centro Prodh de tráfico de influencias y ONU defiende a ONG

Según Miranda de Wallace, Mario Patrón ofreció a una imputada por el caso de su hijo sacarla de prisión.

La titular de Alto Al Secuestro, Isabel Miranda de Wallace, señaló que Mario Patrón, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, de tráfico de influencias con la Comisión de Derechos Humanos de la capital.

“Mario Patrón Sánchez (…) ofreció a la procesada Brenda Quevedo que, utilizando su influencia con la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, la Lic. Nashely Ramírez Hernández, conseguirá que los Protocolos de Estambul que se les practiquen saldrán positivos y ello será la llave para salir de prisión”, declaró Miranda de Wallace en un comunicado.

La fundadora de Alto Al Secuestro se refiere al caso de su hijo, Hugo Wallace Miranda, quien en 2005 fue secuestrado por varias personas que han sido o siguen en un proceso penal. Brenda Quevedo es una de las imputadas por el secuestro y homicidio de Hugo hace ya 13 años.

De Wallace acusa al Centro Prodh de tráfico de influencias y la ONU defiende a la ONG
Mario Patrón.

Otra de las implicadas en los ilícitos es Juana Hilda González Lomelí, quien, según Miranda de Wallace, planeó una estrategia legal para que sean liberadas alegando que fueron torturadas.

Miranda de Wallace asegura que Juana “curiosamente” nunca denunció tortura, ni cuando fue investigada ni durante el proceso. Los señalamientos de tortura, dice la activista, habrían aparecido luego que Brenda y ella se encontraron en el mismo penal.

La titular de Alto Al Secuestro exhortó a Nashely Ramírez a no permitir que se use a la Comisión de manera facciosa y dolosa. Al Centro Prodh le pidió que fuerce a Patrón a actuar con ética y evite el tráfico de influencias en la institución.

De Wallace acusa al Centro Prodh de tráfico de influencias y la ONU defiende a la ONG
Nashely Ramírez.

Por su parte, Ramírez señaló que la Comisión de la Ciudad de México no cuenta con ningún procedimiento de queja y, de esa manera, ninguna investigación relacionada al secuestro y homicidio de Hugo Wallace. Además, el caso se trata de uno de nivel federal, es decir, la CDHCDMX no tiene ninguna competencia en el asunto. (Vía: La Jornada)

Ante las acusaciones de Alto Al Secuestro, la ONU-DH México publicó en redes sociales su respaldo al titular del Centro Prodh y rechazó cualquier ataque en su contra.

“A través de su comprometida y profesional labor ha realizado importantes contribuciones a la defensa de los derechos humanos en México”, declaró la ONU-DH México.

A favor de Patrón, se unieron otras organizaciones como el Centro de Derechos Humanos Fr. Francisco Vitoria, el Centro Nacional de Comunicación Social y la Red Nacional de Organismo Civiles de Derechos Humanos.

El Centro Prodh señaló que las acusaciones contra su director son falsas. En un comunicado declararon que las imputaciones se basan en supuestos sin sustento y lamentan que con “ligereza e irresponsabilidad se pretenda dañar la imagen” del titular. También aclaró que no tiene intervención legal en el caso del hijo de Miranda de Wallace.

Mensaje para la asociación Alto al Secuestro

POSICIÓN CONJUNTA DE LA PROVINCIA MEXICANA DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS

Y DEL CENTRO DE DERECHOS HUMANOS MIGUEL AGUSTÍN PRO JUÁREZ (CENTRO PRODH) SOBRE EL COMUNICADO CIRCULADO A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

POR LA ASOCIACIÓN “ALTO AL SECUESTRO”:

Con relación al comunicado difundido el día de hoy por la Asociación “Alto al Secuestro”, en el que se realizan imputaciones falsas en contra del Director del Centro de Derecho Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, Mtro. Mario Patrón Sánchez, puntualizamos lo siguiente:

  1. Como el propio comunicado refiere, los falsos señalamientos que en él se vierten están basados en “supuestos”. Además de precisar que estos son falsos, lamentamos que con ligereza e irresponsabilidad se pretenda dañar la imagen del Director del Centro Prodh con presunciones irreales, carentes de prueba.
  2. El Centro Prodh no tiene intervención legal alguna relacionada con el caso referido en la carta circulada el día de hoy.

 

  1. Las intervenciones públicas que en temas de derechos humanos realizan el Director del Centro Prodh y el equipo de Centro no son a título personal sino institucional, conforme a una metodología de documentación seria, exhaustiva y honesta. Así ha sido a lo largo de 30 años y así seguirá siendo.

 

  1. El Centro Prodh reconoce, porque lo constata cotidianamente, las dificultades que enfrentan en México las víctimas para acceder a la justicia y trabaja para que estas condiciones sean revertidas en todos los casos.

 

  1. El Centro Prodh es la voz autorizada de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús sobre la situación de los derechos humanos en México. Su Director, Mtro. Mario Patrón Sánchez, cuenta con una amplia y reconocida trayectoria. No es la primera vez que por su labor el Centro Prodh, su Director y su equipo son atacados con señalamientos infundados, por parte de actores gubernamentales y no gubernamentales. Como lo hemos hecho a lo largo de 30 años, seguiremos respaldando su labor en la promoción de la justicia, consistente con la misión cristiana de la Compañía de Jesús.

 

Diputados eliminan el arraigo

Se obligará a las procuradurías a realizar mejor su trabajo, sostienen legisladores.

Roberto Garduño y Enrique Méndez
Periódico La Jornada
Jueves 26 de abril de 2018, p. 3

Después de 22 años de vigencia en la ley y una década en la Constitución, la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados decidió por unanimidad suprimir la figura del arraigo y atender las observaciones del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas (ONU-DH).

El dictamen, que se envió a la mesa directiva de la Cámara de Diputados con el propósito de que sea aprobado este jueves en sesión plenaria, refiere que el arraigo trastocó el debido proceso y los legisladores de distintas bancadas resaltaron que se obligará a que la investigación ministerial sea efectiva.

Durante la discusión del documento, el diputado Arturo Huicochea (PRI) sostuvo que se obligará a la Procuraduría General de la República (PGR) a hacer mejor su trabajo de persecución de los delitos, al igual que a las procuradurías estatales, mediante un método científico, metódico y convincente.

Se trata, expresó, de una decisión correcta, cuya finalidad es restablecer la confianza de los ciudadanos y cerrar el paso a la tortura y el espacio para la desaparición forzada que permitió esa práctica. (pobre Miranda de Wallace, ya no va a poder torturar…)

En 1996, durante la 56 Legislatura, en el primer esfuerzo del Congreso para combatir el crimen, se aprobó incluir la figura del arraigo en la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada; posteriormente, mediante una iniciativa de Felipe Calderón, el Legislativo autorizó incluirla en el artículo 16 de la Constitución.

Ante el abuso de la figura, la 61 Legislatura decidió limitar a 40 días el máximo de aplicación del arraigo para una persona, a pesar de que el acuerdo inicial había sido suprimirlo.

El diputado Víctor Sánchez (MC) recordó que durante la aplicación del arraigo se violaron derechos humanos, pero ahora las instituciones de procuración de justicia deberán replantearse y profesionalizar sus métodos.

Tendrán que utilizar la inteligencia y los sistemas de investigación. Hoy la delincuencia sigue ganando la lucha a la justicia y esta reforma, lejos de quitar herramientas, obliga al uso, insisto, de la inteligencia y la tecnología.

En el dictamen aprobado se resalta que se atienden las recomendaciones de la ONU-DH, que en los informes enviados a la Cámara de Diputados concluyó que el arraigo ha violado de forma manifiesta el derecho a la libertad personal, llegando a constituir una detención arbitraria y a violentar el derecho al debido proceso, particularmente en la vertiente de presunción de inocencia.

La comisión sostuvo que además de las opiniones del alto comisionado, se tomaron en cuenta los informes de organismos como el Comité contra la Tortura, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el relator especial sobre la Tortura y el Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas.

Durante la reunión, también se aprobó incluir en la Constitución que en los estados el Ministerio Público se ejerza por conducto de fiscalías autónomas, así como facultar al Congreso para emitir una ley general de extinción de dominio.

En el caso de la ley de extinción de dominio, el diputado Hernán Cortés (PAN) expuso que se trata de una norma general que defina un piso para todo el país, porque en la mayoría de las entidades no se ha tipificado esa figura, mientras que la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda no da resultados. En un año sólo consignó dos asuntos, dijo.

 

Ningún candidato se ha pronunciado por los derechos humanos: ONG

René Ramón
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 21 de abril de 2018

La organización no gubernamental En Vero y asociaciones mexicanas defensoras de los derechos humanos manifestaron su preocupación porque ninguno de los candidatos presidenciales ha incluido en sus propuestas de gobierno o se ha pronunciado por la criminalización de la lucha social, la desaparición forzada, los feminicidios, la fabricación de delincuentes y el asesinato de periodistas.

Lo anterior durante su participación en el décimo Congreso de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos (Limeddh ) celebrado en la Universidad Tecnológica de Nezahualcóyotl.

David Bertet, presidente de la Organización no gubernamental En Vero J(une por pli justa mondo,) expuso en la mesa Terrorismo de Estado y derechos humanos, que en la coyuntura política de México, debería preocuparnos que los derechos humanos y la fabricación de culpables no formen parte de los temas más relevantes de la campaña presidencial.

Tras el foro, el activista dijo, en entrevista, que todos los candidatos, además de abordar esas problemáticas, deberían comprometerse en campaña y quién gane la elección, resuelva el tema de la violación de derechos humanos y la tortura en México.

David Bertet, especialista en el tema de fabricación de culpables, consideró que estos asuntos deben formar parte de los temas más relevantes de esta campaña, dada la situación actual de los derechos humanos en México, y nosotros vamos a seguir después de la campaña con quien el pueblo mexicano haya elegido como Presidente, en espera de trabajar en conjunto sobre el tema, expresó.

“El caso Cassez-Vallarta demuestra que México es un Estado fallido”

El País
Jorge Volpi indaga en los agujeros negros de la justica mexicana con su primera obra de no ficción, 'Una novela criminal', premio Alfaguara 2018
Jorge Volpi, durante la presentación de su libro Una novela criminal
Jorge Volpi, durante la presentación de su libro Una novela criminal HECTOR GUERRERO EL PAÍS

Truman Capote llegó a rezar de rodillas para que Perry y Dick, los dos asesinos de A sangre fría, fueran condenados y ahorcados porque ese era el final redondo que necesitaba su novela sin ficción. La obra seminal del Nuevo Periodismo le sirvió hace un par de meses al jurado del premio Alfaguara de espejo inevitable para defender las virtudes de la última ganadora, Una novela criminal, donde Jorge Volpi (Ciudad de México, 1968) ha tratado de desenredar con bisturí literario la historia de otra pareja verdadera, Florence Cassez e Israel Vallarta, dos supuestos secuestradores cuya detención en 2005, amañada por la policía y televisada en falso directo, acabó convirtiéndose en uno de los casos más mediáticos y polémicos, conflicto diplomático con Francia incluido, del México reciente.

Cassez, ciudadana francesa, pasó ocho años en prisión pero consiguió revertir su condena gracias a un fallo absolutorio del máximo tribunal por defectos de forma en el proceso judicial. Vallarta, mexicano, lleva 13 años encarcelado y sin sentencia. [NOTA : Israel quiere sentencia absolutoria; por eso no siguió el  mismo camino jurídico que Florence]

¿Sintió también Volpi, con más de una veintena de títulos entre novelas, cuentos y ensayos, ese deseo oscuro de ver sentenciado a Vallarta y así disponer de un cierre rotundo para su primer libro de no ficción? “Yo espero que obtenga una condena absolutoria lo antes posible. No puede haber dos tipos de justicia. Desde el inicio de la investigación todas las normas que pudieron haberse violado fueron violadas. Florence Cassez logró salir en libertad por esa gran cantidad de irregularidades, él también debería”, cuenta sentado en uno de los sillones de su oficina como director de difusión cultural de la UNAM.

Si Capote absorbió durante seis años a los dos asesinos casi hasta vaciarlos para construir su thriller psicológico vérité, el auténtico protagonista de esta novela documental, como la llama el autor, es el sistema de justicia mexicano. Por eso, no es tan importante el destino final de los personajes, y por eso está escrita desde la posición de un narrador, el propio Volpi, en primera persona.

Jorge Volpi durante la presentación de su libro Una novela criminal en Ciudad de México el17 de abril de 2018.Jorge Volpi durante la presentación de su libro Una novela criminal en Ciudad de México el17 de abril de 2018. HECTOR GUERRERO EL PAÍS

“Mi intención original era que se pareciera aun más a A sangre fría y redacté casi 800 páginas en tercera persona, como Capote. Estaba tan fascinado con las fuentes que pensé que era posible transmitirlas de manera más directa, presentando los textos casi sin intervención, como si el lector fuese el investigador. Pero le di a leer esta versión a los lectores que confío y me dijeron que era ilegible” El resultado fue una tarea de reescritura, –de 800 a casi 500 páginas–, de masticación y traducción de los farragosos informes policiales y judiciales, y de cambio del punto de vista.

Entre la falsa neutralidad de Capote y, por ejemplo, el exhibicionismo de Carrère, Volpi se sitúa en un “yo discreto, que no habla de la propia vida del narrador sino que funciona como un guía, que señala algunos puntos que me parecía que si no el lector quizá no hubiese visto, que llega a hacer algunos juicios, a especular sobre las lagunas del caso siempre con la regla de avisar antes y que hasta se permite algún comentario irónico”. Como cuando aclara la analogía de una activista francesa que comparó a México con el Midnight Express: “se equivoca, es El proceso de Kafka”.

Los tres años de titánico trabajo documental –más de 20.000 páginas de expediente judicial, decenas de libros periodísticos, entrevistas con los acusados y sus familiares, las víctimas, los policías, los jueces, los reporteros y hasta un cura detective que intervino en el caso– han cristalizado en una estructura fragmentada, muchas veces a golpe de párrafo y un tono seco, duro, casi notarial.

“La selección de los materiales tiene una intención narrativa, quería armar un ritmo que resuene al de las novelas y no al de los informes jurídicos. El tono sin embargo te acerca a ese mundo judicial, es horrible y asfixiante, porque la historia es horrible y asfixiante”. Para insuflar algo de aire, el texto está espolvoreado con algunas referencias pop: Cassez y Vallarta como “una mala tropicalización de Bonnie & Clyde” o el “espíritu de Dunkerque”, el refugio en la costa francesa de Cassez tras su salida de prisión, “engrandecido en la última película de Christopher Nolan”.

Volpi, que estudió Derecho y vivió tres años en Francia como diplomático, reconoce que al inicio del proyecto pensó que iba a descubrir más cosas. “Lo que descubrí en realidad es como las autoridades hicieron lo imposible para que no se pudiera llegar a la verdad”. Hace unas semanas, estuvo en España presentado el libro y lo que más le sorprendió es que tanto periodistas como lectores se escandalizaran al mostrarles los testimonios de tortura y la manipulación flagrante de la investigación por parte de la policía.

“Me decían que esto era una clara prueba de que México es un Estado fallido. Entonces a mí me entraba como una vena patriótica: “bueno, fallido en unas cosas, en otras no”, hasta que repararé que por supuesto es fallido un sistema que no garantiza una justicia confiable. Lo que el caso demuestra es que somos una especie de ciudadanos a medias. Mientras no tengas ningún roce con la violencia, la policía o la justica, puedes acceder a la ciudadanía completa. Pero si tienes la mala suerte de quedar involucrado estás en un estado de indefensión completa, porque el sistema de justica mexicano está mal diseñado, mal implementado, la corrupción permea todos los niveles, los poderosos siempre se salen con la suya y la tortura es una práctica constante”.

Literatura para liberar la verdad

Jorge Volpi construye un viaje por el lado más oscuro de México en ‘Una novela criminal’, en la que documenta la farsa que rodeó el encarcelamiento de la francesa Florence Cassez

La francesa Florence Cassez, el día de su detención en México en diciembre de 2005.
La francesa Florence Cassez, el día de su detención en México en diciembre de 2005. REUTERS

El día que conocí a la francesa Florence Cassez estaba a punto de cumplir 36 años de edad, ya llevaba cuatro y medio en una cárcel de México y aún le quedaban otros 55 para ir vestida de azul. Al menos en aquella época, primavera de 2010, las instituciones penitenciarias mexicanas disponían que las presas preventivas vistieran con ropa beis o de color café, y las condenadas, de azul. Cassez ya había sido sentenciada a 60 años de prisión por secuestrar, junto a su novio, el mexicano Israel Vallarta, a tres personas en un rancho situado al pie de la carretera México-Cuernavaca. Su detención y la consiguiente liberación de sus víctimas —al amanecer del 9 de diciembre de 2005— fueron retransmitidas en riguroso directo por uno de los informativos de mayor audiencia, el que conducía en Televisa el periodista Carlos Loret de Mola. ¿Qué podían hacer los jueces sino condenar con una pena ejemplar a quienes millones de mexicanos —hartos por la espiral de violencia que había provocado la guerra contra el narcotráfico del presidente Felipe Calderón— habían visto por televisión mientras eran apresados por la Policía Federal?

La respuesta a esa pregunta es Una novela criminal, premio Alfaguara de novela 2018. El escritor Jorge Volpi (México, 1968) ha recopilado de forma minuciosa datos y testimonios hasta construir lo que, a modo de advertencia al lector, el propio autor denomina como “una novela documental o novela sin ficción”. O lo que también se podía llamar “la investigación que ni los jueces ni los periodistas hicieron para desenmascarar a una policía corrupta”. Después de casi 500 páginas de viaje por el lado más oscuro de México, el lector llega a la conclusión de que todos los papeles estaban cambiados. Lo que vieron con sus propios ojos aquella mañana de diciembre era mentira. La detención de Florence Cassez y la liberación de sus supuestas víctimas no fue más que un teatro a mayor gloria de la Policía Federal y en provecho de la audiencia televisiva.

Dado que las autoridades —políticos, policías y jueces— habían optado por la ficción, el novelista decidió agarrarse a los datos. Si la verdad había sido secuestrada por el poder, la literatura aceptó el reto de liberarla. Durante la presentación de su obra en Madrid, Jorge Volpi, uno de los autores más prolíficos y galardonados de la literatura mexicana, advirtió: “Si ahora nos preocupan tanto las noticias falsas, ahí estaba el germen, la primera fake news. Durante dos horas, los mexicanos vieron un montaje contra los presuntos secuestradores y contra las víctimas. El policía que llevó la investigación fue ascendido y solo un periodista fue despedido. Es inaudito”.

Aquella mañana de 2010 en que Florence Cassez, vestida de azul, me invitó a un café preparado por ella misma en una galería del penal de Tepepan, no tenía demasiadas esperanzas de salir con vida de allí. A su edad de entonces, casi 36 años, le sumaba lo que le quedaba de condena por cumplir —55— y el resultado se convertía en una cadena perpetua. Por si fuera poco, un conflicto diplomático provocado por el entonces presidente francés, Nicolás Sarkozy, complicó aún más las cosas. El mandatario francés visitó México con la intención de llevarse de allí a Florence Cassez a las bravas, lo que puso en pie de guerra al nacionalismo mexicano. El presidente Felipe Calderón, muy cuestionado por las dramáticas consecuencias de su guerra al narcotráfico, vio la oportunidad de rentabilizar la situación y se negó en redondo a cualquier medida de gracia. Cassez solo pedía entonces que los jueces volvieran a examinar su caso, “pero con buena fe”. Una fe en la verdad que, en la pluma de Volpi, se convierte en un relato apasionante. El jurado del Premio Alfaguara, presidido por Fernando Savater, destaca que en Una novela criminal Jorge Volpi —“rompiendo con todas las convenciones del género”— coloca al lector y a la realidad frente a frente, sin intermediarios: “En esta historia, el narrador es tan solo el ojo que se pasea por los hechos y los ordena. Su mirada es la pregunta, aquí no hay respuestas, solo la perplejidad de lo real”.

Antes de partir hacia la prisión de Tepepan para entrevistar a Cassez, su abogado de entonces, Agustín Acosta, un mexicano orgulloso de su país pero consciente de sus asignaturas pendientes, me advirtió: “México es muy luminoso, pero su lado oscuro es muy oscuro”. La novela de Volpi se compromete tanto con la verdad que cuando recurre a la conjetura o a la imaginación para llenar la ausencia de pruebas o documentos se lo advierte al lector: “Lo asiento de manera explícita para evitar que una ficción elaborada por mí pudiera ser confundida con las ficciones tramadas por las autoridades”.

Volpi no descarta represalias por su libro sobre Cassez

El escritor mexicano ganó el premio Alfaguara por su libro ‘Una novela criminal’, que ya circula en librerías mexicanas.
Jorge Volpi, ganador del premio Alfaguara de Novela 2018-
Jorge Volpi, ganador del premio Alfaguara de Novela 2018- (DPA)

Para escribir Una novela criminal —libro ganador del premio Alfaguara 2018—, Jorge Volpi investigó durante más de tres años el caso Cassez-Vallarta, que sacudió hace una década las relaciones entre México y Francia.

El texto, que ya circula en librerías, pone el foco en el sistema judicial mexicano, al que el autor califica de “suspenso absoluto”.

Volpi asegura que no ha sufrido represaliasdurante el proceso de creación, pero advierte que habrá que esperar para conocer las reacciones de los protagonistas. “Si alguno de ellos decide emprender acciones legales es algo que no se puede preveer“, cuenta.

De lo que sí está seguro es de su papel en la historia: “Yo no soy la autoridad judicial, pero de lo que sí estoy convencido es de que [Israel] Vallarta debería estar libre“, pues —asegura— la resolución de este caso está siendo “algo clasista“.

Algunos observadores “hablan de dos tipos de justicia: una para una ciudadana francesa con un apoyo enorme de Francia y los mejores abogados y otra para un ciudadano mexicano que no ha tenido opciones ni políticas ni económicas de salir de la cárcel”.

En el libro se percibe la idea de postverdad, algo que el escritor asumo como característico de los tiempos actuales. “Estamos en esa etapa con Donald Trump, en el que alguien puede mentir sistemáticamente y a nadie le importa. De hecho, prefieren votar aún siendo conscientes de que les están mintiendo”.