Respuesta de Miranda de Wallace a Enriqueta Cruz, por su carta a su hija Brenda, torturada en #FalsoCasoWallace

Recibimos en este mismo blog un comentario en respuesta a la carta de Enriqueta Cruz Gomez, a su hija Brenda Quevedo Cruz.

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Tal parece ser que este comentario fue escrito por la propia Isabel Miranda de Wallace. Los familiares de las víctimas de Miranda de Wallace reconocieron el vocabulario y el estilo de la presidenta de Alto al Secuestro.

Se reconoce el estilo de la sra Wallace porque siempre proyecta en los demas lo que ella hace. Cuando habla de Brenda o de Enriqueta Cruz, habla de ella misma.

“debería pedir perdón a Dios”, “sigue prostituyendose”, “a sus víctimas las privaron de la vida”, “tu subconsciente te traiciona”, “deberias dejar de ser una alcahuate y esconderte por la hija que tienes”.

La proyección psicológica es un mecanismo de defensa mental mediante el cual una persona atribuye a otros, sentimientos, pensamientos o impulsos propios que niega o le resultan inaceptables para sí. Este mecanismo se pone en marcha en situaciones de conflicto emocional o cuando nos sentimos amenazados interna o externamente. https://habilidademocional.com/2012/03/19/la-proyeccion-psicologica/

Entonces Miranda de Wallace se siente bien amenazada porque la que debería pedir perdón a Dios por lo que hizó es ella misma, la que se prostituye (regalando pasteles y comprando favores) es ella, la que privó a sus víctimas de la vida enviandoles a prisión es ella, la que debería dejar  de ser una alcahuete (persona que sirve para encubrir lo que se quiere ocultar) y esconderse por su pasado de reclusa y por el hijo que tiene y porque se le descubrió todo su show, también es ella“.

comentariob.pngEn esta segunda captura de pantalla se puede apreciar el IP de la computadora de la sra Wallace.

 

 

 

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Carta de Enriqueta Cruz Gómez a su hija Brenda Quevedo Cruz 

Enriqueta Cruz es madre de Brenda Quevedo Cruz, inculpada y torturada en el Falso Caso Wallace

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Ciudad de Mexico, a 12 de julio de 2019.

Querida hija:

A catorce años en que iniciara esta pesadilla, en el que una mente enferma y malsana tuvo la gran idea de inventar el secuestro de su hijo, involucrando en ello gente inocente como tú, que en plena juventud  arrancaron de un tajo tu manera de ver la vida, tu sonrisa, tu identidad, tu paz;  es una fecha que taladra a toda la familia, pues también nos dieron un balazo en el alma.

A catorce años, en los que desafortunadamente ese gigante de siete cabezas te evidencio en grandes espectaculares, mostrándote como la gran secuestradora y asesina, sin dar oportunidad a pelear tu presunción de inocencia, y que sin ningún escrúpulo en todos estos años ha dejado de difamarte, calumniándote hasta el hartazgo, de la forma más ruin que se le pueda hacer a un ser humano.

Lamentablemente tuviste que padecer además torturas infames en dos ocasiones, porque valiéndose de su poder político y tráfico de influencias esa señora María Isabel Miranda De Wallace y autoridades coludidas con ella, pudieron entrar a los penales como en su casa,  seres infernales que te hicieron mucho daño pero afortunadamente no lograron su objetivo, el que firmaras algo que no hiciste.  Dios es testigo de que con lo que te hicieron me masacraron también a mí, pues soy tu madre y hubiera dado mi vida para que nunca lo hubieras padecido.

A catorce años de tanta perversidad hija, yo te suplico sigas tan valiente como hasta ahora, pues tu sabes lo que vales y que gracias a Dios nos ha allegado de gente hermosa, llámense: abogados, periodistas, escritores, activistas, sacerdotes, que al estudiar el expediente, se han dado cuenta de que no hay ninguna prueba fehaciente para demostrar los supuestos hechos, pero que lamentablemente se dan cuenta de que no se han podido romper esos lazos de cadenas de corrupción y favores políticos en los que el proceso se encuentra enredado, ya que se te ha crucificado y sentenciado aun sin tener esa etiqueta puesta por un juez.

A catorce años de impunidad, en los que por más de que se han mostrado pruebas contundentes para demostrar que ese día 11 de julio de 2005, no sucedió nada, y que lo único que tienen en tu contra es esa espantosa declaración del 8 de febrero de 2006, que desafortunadamente le hicieron firmar a Juana Hilda González Lomeli, bajo coacción, amenazas, maltrato físico y psicológico, recordamos con dolor y coraje como en los sexenios pasados solo era ley lo que el poderoso decía y hacia; hoy tenemos mucha esperanza en este nuevo gobierno que es la Cuarta Transformación, para que se analice  jurídicamente este Caso  y la balanza ya no sea inclinada hacia la otra parte.

A catorce años, te suplico sigue adelante luchando, siempre luchando hija, como buena guerrera, con la suficiente fortaleza de saberte inocente, con la frente muy en alto y con esa fe inquebrantable en Dios, pues solo Él sabe cuando te  abrirá esa puerta hacia la libertad.

Tu madre que te admira y ama tanto.

Enriqueta Cruz Gómez

Miranda de Wallace, desvió con Felipe Calderón recursos federales.

http://www.anonymousdenuncias.com/2019/07/miranda-de-wallace-desvio-con-felipe.html

Anonymousdenuncias.com/08/07/2019: Otro impacto, ahora a la organización civil y su presidenta Isabel Miranda de Wallace, según varios medios internacionales, el hijo de Miranda de Wallace, quien fuera opositora al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, asegura que el hijo de Miranda de Wallace, jamás fue secuestrado y fue una estrategia planeada por la administración de Felipe Calderón, cuando una periodista de México descubre la gran mentira y le va a pedir apoyo a Obrador, para que se le investgue.

 

Medios de prensa internacionales, afirman que Miranda de Wallace, se dedicó todo este tiempo a amenazar, desaparecer a periodistas que se dedicaban o se metían en más información del caso Wallace, se desviaron poco más de 780 mil millones de pesos en supuestos programas de secuestros que nunca dieron resultado, como fondo de reserva para campañas políticas y donde su hijo a nombre de un tal Adalberto R. recibe constantemente en España y se dedica a lavarlo, para poder financiar la campaña del 2024.

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Más información, clic aquí.

Durante 12 años, Isabel Miranda de Wallace, con su movimiento y ella como presidenta de dicho movimiento “Alto al secuestro” ha desviado cientos de pruebas en contra de gente que fue privada de su libertad, para poder postergar las investigaciones y mantener calmados a las víctimas de este delito y entorpecer así mismo el arduo trabajo que traten de llevar las fiscalías en aquel entonces procuradurías del país.

Anonymous por su parte, inclusive asegura que Miranda de Wallace, está fuertemente involucrada en una red de trata de menores, conocida como “Paolitas”, donde los hacktivistas en la red, se han encargado de abordar este caso desde el lamentable caso “#OpMajo”, donde pretendían dar con la pequeña desaparecida y donde según Anonymous encontraron diversas irregularidades que los obligo a soltar el caso por la paz y sin respaldo de movimientos sociales y autoridades del estado.

Videos relacionados y recomendados.

Alarma fundada de Isabel Miranda de Wallace

https://amp.eluniversal.com.mx/amp/note/amp/eluniversal/1681436

 

La mujer que mereció el premio nacional a los derechos humanos en 2010, Isabel Miranda de Wallace, replicó el pasado viernes 5 de julio en estas páginas, a un texto de mi autoría relativo al caso de su hijo, Hugo Alberto, publicado el día anterior.

Respondo aquí a cada uno de sus argumentos:

Primero, debo precisar que no defiendo delincuentes, hago un trabajo periodístico basado, principalmente, en la lectura de un expediente judicial. Entiendo que los reflectores no le estén siendo cómodos esta vez, pero su caso es de la mayor relevancia, justo por la exposición mediática, la influencia y por el poder que ella ostenta en México.

Segundo, Isabel Miranda reclama que haya centrado mi atención en los verdaderos apellidos de Hugo Alberto. No hay nada de extraordinario en ello: para determinar los delitos de secuestro y asesinato es esencial que exista una víctima, y para que este requisito se materialice es indispensable precisar su identidad.

En el caso analizado jamás se presentó una denuncia por el secuestro ni el asesinato de Hugo Alberto León Miranda; este hecho representa un problema principal para el proceso.

Tercero, Isabel Miranda insiste en que no hay duda de que la sangre encontrada en el presunto lugar de los hechos corresponde a la de su hijo. Sin embargo, de acuerdo con el documento pericial que obra en el mismo expediente, esa gota coincide con los marcadores genéticos del señor José Enrique del Socorro Wallace Díaz y por tanto la sangre no podría ser de Hugo Alberto León Miranda, cuyo padre biológico es Carlos León Miranda.

Cuarto, Isabel Miranda exige pruebas sobre la tortura practicada en contra de los presuntos secuestradores. Respondo con estas líneas concluyentes del doctor Raúl Enrique Ojeda Silva, médico perito (CJF P 123/2004):

“El procesado Jacobo Tagle Dobín, después de haberlo valorado médicamente … tanto física como clínicamente y emocionalmente se llega a la conclusión de que fue torturado, violando lo establecido por el protocolo de Estambul y donde las personas que lo realizaron son personal que labora en las áreas de la procuración de justicia, por indicaciones de la señora Isabel Miranda de Wallace…”

Quinto, ella reitera que hay constancia de la compra de una sierra eléctrica, la madrugada del 12 de julio de 2005 en una tienda de autoservicio (Wallmart); pero no hay en el expediente ninguna prueba, distinta a las auto-confesiones, que permita afirmar que esa adquisición fue realizada por las personas inculpadas.

Sexto, relativo a los gastos realizados con las tarjetas de Hugo Alberto, en fecha posterior a su desaparición, la evidencia referida por mí no apunta, como afirma Isabel Miranda, hacia gastos programados o recurrentes.

El pago al sitio de citas románticas match.com –celebrado con una tarjeta Santander, tres meses después del presunto secuestro– habría sucedido, por única vez, alrededor del 15 de octubre de 2005, por un monto de 101 pesos.

Ciertamente hay otro cargo con igual concepto, reflejado en otro estado de cuenta –el mismo día de su desaparición (el 11 de julio de 2005)–, pero el monto pagado entonces fue por 602 pesos y se celebró con una tarjeta de banco distinta, en este otro caso afiliada a Banamex.

Excepto estas dos referencias, no hay ningún gasto que se repita en concepto, que refleje una cifra similar y que haya sido pagado por la misma tarjeta, entre los meses de mayo y octubre de 2005; por tanto, no es posible afirmar que el pago al sitio match.com haya sido recurrente o programado.

A propósito del resto de cargos realizados con posterioridad al 11 de julio –compras en Liverpool, Seven Eleven, Gotcha, Los Arcos, amazon.com– vale aclarar que, contrario a los dichos de Isabel Miranda, los estados de cuenta sí distinguen, al menos en el caso de la tarjeta Santander, entre la fecha de compra y la fecha de cargo; también que la distancia temporal promedio entre un evento y otro es de 48 horas –no así de nueve días, mucho menos de noventa días, como lo reflejan esos documentos bancarios.

Séptimo y último punto, reitero que los presuntos responsables del secuestro de Hugo Alberto León Miranda no han sido sentenciados por ningún otro delito. Cabe incluso explorar la hipótesis de que las denuncias enfrentadas también se originaron en hechos falsos o fabricados.

Por ejemplo, frente a la acusación que se celebró por el supuesto asesinato de Tony Rugeiro, César Freyre resultó absuelto; fue también desechada otra acusación en su contra por una presunta violación y; en el caso de otros eventuales secuestros, las víctimas implicadas jamás acudieron a ratificar su declaración, y por tanto no habría delito que perseguir.

ZOOM: creo que tiene razón Isabel Miranda de Wallace en estar alarmada por lo que ocurra con la próxima resolución del octavo tribunal colegiado en materia penal. Mientras su hijo continúa desaparecido, el caso que la volvió célebre hace agua por todos lados, lo mismo que su fama pública –la cuál podría eventualmente haberse edificado a partir de la fabricación arbitraria de culpables, o peor aún, en complicidad con actos detestables de tortura.

Justicia y paz en el caso Wallace

https://www.eluniversal.com.mx/columna/ricardo-raphael/nacion/justicia-y-paz-en-el-caso-wallace

por Ricardo Raphael

04/07/2019

No hay intención de afectar a las víctimas, ni de revictimizar a sus familiares, cuando se propone revisar el caso Wallace: lo merece porque se trata de uno de los expedientes judiciales más importantes de nuestra época.

Isabel Miranda de Wallace publicó en estas mismas páginas un artículo reclamando al doctor José Ramón Cossío, ministro en retiro, por haber participado en un evento académico organizado por El Colegio de México —institución donde hoy es investigador (27/06/19).

Convocado por el seminario sobre Violencia y Paz, que encabeza Sergio Aguayo, presenté ahí una ponencia, el pasado martes 18 de junio, misma que fue comentada, en efecto, entre otras personas, por Laura Flamand y el exministro.

Fue en ese contexto académico, fundado en los principios de la libertad de cátedra, de pensamiento y conciencia, que cada uno de los asistentes expusimos nuestros respectivos razonamientos, con transparencia, rigor y prudencia.

El exministro fue enfático en señalar que deben ser los tribunales quienes esclarezcan la última verdad sobre este caso.

Fue argumento mío, sin embargo, que este expediente es a tal punto ilustrativo del estado que guarda la política criminal mexicana, que vale la pena revisarlo, a partir del balcón del estudioso del derecho.

Comparto aquí solo algunos de los cuestionamientos al caso que, como ponente, me atreví a desarrollar en ese foro académico:

1. Durante 14 años se ha celebrado un proceso judicial donde la persona supuestamente secuestrada y asesinada es mencionada en el expediente judicial con un nombre falso: el nombre de la persona desaparecida el 11 de julio de 2005 no sería Hugo Alberto Wallace Miranda sino Hugo Alberto León Miranda.

2. Las pruebas principales del secuestro y asesinato son autoconfesiones obtenidas por medios irregulares y violentos. Hay evidencia en el expediente para suponer tortura y otros actos inhumanos excesivos cometidos por la autoridad en contra de los inculpados.

3. Si bien tres de las personas procesadas se autoinculparon, otras tres —que igual alegan haber soportado trato vejatorio— jamás lo hicieron.

4. No coinciden las confesiones existentes con la evidencia científica contenida en el expediente. La incoherencia entre los dichos y las pruebas es grande.

5. Destaca como evidencia crucial una supuesta gota de sangre hallada por los peritos de caso, siete meses después, en el sitio donde presuntamente ocurrió la muerte de la víctima.

Evidencia reciente demostraría que tal dictamen pericial fue fabricado: en el mismo documento se dice que la sangre en cuestión responde a los marcadores genéticos de José Enrique del Socorro Wallace Díaz y María Isabel Miranda de Wallace. Sin embargo, Hugo Alberto León Miranda no sería hijo biológico del señor Wallace y por tanto esa prueba pericial podría haber sido sembrada.

6. También se establece en el expediente que el cuerpo de la víctima fue cercenado con una sierra eléctrica, entre las 3 y las 5 de la madrugada del día 12 de julio de 2005. Pero no hubo un solo vecino que, a esa hora, hubiese escuchado el estruendo producido por una operación como la descrita. Por el contrario, prácticamente todos los habitantes del mismo inmueble (Perugino 6) relatan una noche sin mayores sobresaltos.

7. Existen, con posterioridad a la denuncia por secuestro, gastos realizados con las tarjetas de la presunta víctima. Estados de cuenta de diversas tarjetas a su nombre exhiben que dos, siete, veintidós y treinta y cuatro días después, se habrían celebrado pagos correspondientes a compras por internet, por ejemplo, en amazon.com o una suscripción al sitio match.com, dedicado a citas románticas.

Se añaden gastos en una tienda de conveniencia y otra departamental, en el centro comercial Perisur, así como en el restorán de mariscos, Los Arcos.

Sin temor al equívoco, todos estos gastos se habrían celebrado con posterioridad a la fecha en que se presume la desaparición de la víctima.

Esta evidencia, y mucha otra que no es posible exponer en este espacio, fue desatendida por los jueces que sentenciaron en primera instancia a Cesar Freyre, Juana Hilda González y los hermanos Albert y Tony Castillo. Sin embargo, deberá ser revalorada por los magistrados que resolverán el amparo presentado en el octavo tribunal colegiado en materia penal.

Miranda de Wallace argumenta que los acusados en el caso de su hijo participaron en otros secuestros. Es falso: ninguno ha sido sentenciado por un hecho similar. Es más, las demás acusaciones que pesan sobre algunos de ellos son tan endebles que el juez responsable pidió reponer, desde cero, el procedimiento.

También destaca, entre los hechos observados en el caso Wallace, el acoso político y penal que sufrieron varios de los abogados de los inculpados, y las presiones que experimentaron otros operadores responsables de la investigación, la custodia de las pruebas y la privación de la libertad de los inculpados.

ZOOM: No hay nada de equivocado, injusto o perverso en examinar estos hechos desde el plano académico. Al contrario, hace bien a la justicia que el conocimiento y la transparencia concurran para conjurar la violencia y aportar paz a las víctimas, a todas las víctimas.
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@ricardomraphael