Carta de César Freyre, inculpado en #CasoWallace, a Enrique Peña Nieto

Carta que César Freyre envió a Peña Nieto en agosto del 2013 y en la cual cuenta como lo torturaron y carta de César Freyre Morales a Brenda Quevedo.

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Extracto de una carta de CésarFreyre a Brenda Quevedo

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Algunas palabras dirigidas a nuestros seguidores… y a Isabel Miranda de Wallace #Ladytortura

Estimados seguidores de nuestra página,

Después de casi 3 semanas de interrupción, estamos de regreso en la web. Les presentamos nuestras más sinceras disculpas por los inconvenientes debidos a una falla técnica que tuvimos que arreglar.

Aprovechamos la ocasión para felicitarlos a todos: individuos, grupos, medios de comunicación, anónimos y famosos, … en breve a todos los que tienen el valor de difundir la información que contiene nuestro sitio y que recaudamos junto con nuestros compañeros dentro y fuera de México . No se tratan de los rumores que desde luego se saben en los círculos del poder del estado mexicano, como secretos a voces sobre la falsa muerte de Hugo Alberto Wallace, protegido y Escondido por la PGR.  Se trata de información objetiva a contra corriente de las mentiras que “nuestros” de comunicación oficiales han proporcionado y presentado como la verdad absoluta.

Los integrantes de MXporFC somos un grupo de activistas defensores de los derechos humanos dedicados al descubrimiento de la verdad y al triunfo de la justicia. No tenemos absolutamente nada que ganar, más de la libertad de nuestros hermanos y hermanas, injustamente encarcelados, una pesadilla que le puede pasar a cualquiera. Hacemos nuestro deber de ciudadano, ni más ni menos.

Aprovechamos el fin del año para reiterar nuestro compromiso todas las víctimas de la fabricación de culpables en México: con Brenda, con Jacobo, con Juana Hilda, con Cesar Freyre, con Castillo, con Jael, con Pablo, con María Elena, con Noé, con Cinthya, con Héctor, con Israel Vallarta, con Nestora, … y con los miles de inocentes encarcelados en nuestras cárceles repletas de víctimas.

Hace muchos años, le dijimos a nuestra ahora amiga Florence Cassez lo siguiente: te tenemos de la mano, y no te la soltaremos hasta que salgas libre. Florence no ha olvidado a sus compañeros de injusticia y sigue trabajando a su manera para acabar con las injusticias.

Desde la liberación de Florence, yo mismo se lo dije claramente: nuestro objetivo primero es la liberación de las víctimas de Isabel Wallace aka #Ladytortura.

Isabel, vamos en contra de ti. Quiero que sepas que acabarás en la cárcel. No porque te tenemos rencor, sino porqué los delitos que cometiste te llevaran a la cárcel. No es amenaza, porque no amenazamos a nadie, ni somos vengadores. Simplemente, es promesa, es certeza. Porque es justicia.

Nolverto Sanchez A.

MXporFC

Lady Tortura

El execrable Caso Wallace

Artículo de Patricia Barba Avila

Fecha: El 26 de noviembre 2015

La lectura enriquece el espíritu, cuando sabemos distinguir entre la calidad y la pobreza literaria.

Isabel Miranda de Wallace y Martin Moreno, en promoción del libro El Caso Wallac (2010)
Isabel Miranda de Wallace y Martin Moreno, en promoción del libro El Caso Wallace (2010)

 

DISCRIMINACIÓN LITERARIA: PODEROSA HERRAMIENTA

Sin duda alguna, una de las herramienbtas más valiosas e indispensables para la madurez intelectual/espiritual de cualquier ser humano, es la capacidad de discriminar entre la calidad y la pobreza literaria y, por supuesto, esto se extiende a otros ámbitos de la vida.

Quiénes de nosotros no hemos escuchado, por ejemplo, generalizaciones como: “cultiva tu intelecto leyendo un libro” o, “apaga le tele y enciende la mente”, entre otras. Sin embargo, pese a que el no leer en absoluto o el ver la televisión sin moderación son, efectivamente, factores que obstaculizan el desarrollo óptimo de la capacidad intelectual, la tolerancia y la facultad para convivir de manera armoniosa con el entorno, es importante aclarar que sin la habilidad de discriminar entre calidad y pobreza literaria, artística o moral, los seres humanos quedamos impedidos para transformarnos en ciudadanos partícipes de sociedades progresistas, eminente y genuinamente democráticas y, por ende, justas y solidarias.

Creo, sin lugar a dudas que el no ejercitar a plenitud el raciocinio, el poder de la lógica y el sentido común puede conducir a un individuo o a un grupo social a cometer injusticias y solapar actos de crueldad y corrupción y, por ello, es que deseo expresar mis reflexiones en torno a uno de los casos más execrables de fabricación de culpables, crueldad e inmoralidad de que se tenga memoria en la historia de este país: el infamante “Caso Wallace”, elevado a la categoría de “literatura” por un “periodista” y “escritor” (SIC SIC) que sin el menor rigor investigativo y literario, convirtió una maraña de mentiras emergidas de la mente de Isabel Miranda [de Wallace] –o Isabel Miranda Torres o Isabel Torres Romero, o como se llame—en un instrumento incriminatorio de seis personas inocentes, injuriadas y satanizadas, de manera irresponsable, por Martín Moreno, el autor del libro El Caso Wallace.

Estoy convencida de que este “escritor” quien, para estupor propio y de un creciente número de gente, recibió el Premio Nacional de Periodismo, aprovechó la tendencia de amplios sectores de la sociedad mexicana a creer en héroes míticos de historieta como María Isabel o de cine y TV como Superwoman, para poder vender una narrativa tan ficticia como barata a los lectores de su libro, que dicho sea de paso, por su pobreza literaria es más bien un libelo difamatorio que toma como verdad incuestionable los dichos de Isabel Miranda sin mayores indagatorias en los verdaderos antecedentes de Brenda Quevedo Cruz, una de las inculpadas falsamente y a quien se difama de la forma más vil.

Y es muy cierto que para estar en capacidad de juzgar la calidad de una pieza literaria, televisiva o cinematográfica, es, en la mayoría de las ocasiones, indispensable leer o ver de todo incluyendo, por supuesto, lo burdo y lo muy burdo. Por ello, decidí revisar con paciencia y gran esfuerzo por evitar el vómito, el libro/libelo conocido como El Caso Wallace.

Empiezo por la cita con la que Martín Moreno introduce su libro y que corresponde a uno de los escritores más memorables y éticos que conocemos: Ryszard Kapuschinski, quien por cierto, afirmó con toda pertinencia que “las malas personas no pueden ser buenos periodistas”. La cita a la que me refiero es la siguiente: 

Aquella gente de abajo, entrelazada por sus extremidades lisiadas, por sus zancos y muñones, estaba apiñada de tal manera que formaba un solo cuerpo moviéndose y arrastrándose, del cual, como tentáculos, salían decenas de brazos, y allí donde no había brazos, aquel cuerpo abría sus bocas y las dirigía hacia arriba esperando a que se les arrojase algo.

No es solamente indignante que Martín Moreno haya elegido uno de los pasajes más desgarradores de la entrañable novela Ébano, en la que Kapuschinski narra su experiencia en el sufrido continente africano, sino que las vivencias que dieron lugar al estrujante texto del también periodista polaco no guardan relación alguna con la farsa monumental en la que se basa El Caso Wallace, además de la distancia de años luz existente entre este respetado personaje y el “escritor” de alquiler Martín Moreno. Es decir, Kapuschinski constató en persona los hechos que narra en sus escritos y reportajes a diferencia de Moreno, quien se sentó a escuchar y a reproducir al pie de la letra, una fábula inverosímil de boca de una consumada mentirosa, secuestradora y torturadora, tal como ha quedado incuestionablemente demostrado por las investigaciones y reportajes de Guadalupe Lizárraga, así como de Anabel Hernández, colaboradora del prestigiado semanario Proceso, y David Bertet, Presidente de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad.

Es evidente que el libelo de marras explota la credulidad de sectores sociales infortunadamente sometidos a la basura telenovelesca de La Rosa de Guadalupe y Lichita –donde, dicho sea de paso, se beatifica y promueve con un descaro digno de El Canal de las Estrellas, el Teletón, su  lucrativa aventura comercial donde se utiliza de manera indecente las impactantes imágenes de niños lisiados, accidentados, mal heridos y discapacitados. Este mismo tufo mercachiflero es el que advertimos en la manufactura de El Caso Wallace, en el que se describe con lacrimógena verborrea el amor inconmensurable de Isabel por su hijo, algo que riñe claramente con su afán de dar a su vástago por muerto y sacar considerable provecho financiero y político con un secuestro y posterior asesinato que, como se ha demostrado fehacientemente, sólo han existido en su imaginación. Para muestra, aquí reproduzco algunos pasajes que exhiben la ínfima calidad literaria y periodística de la que adolesce el libro de ficción de Moreno:

“Así le llegaron los 16 y con ellos el amor inesperado. Se enamoró de Enrique Wallace, un contador público 13 años mayor que ella,a quien conoció en un hospital por circunstancias del destino…”

“…Contrajeron matrimonio cuando ella aún era menor de edad, lo que desató la furia de Don Fausto…”

Martín Moreno hubiese podido proceder como lo hace todo periodista/escritor que se respete e investigar la veracidad del cuento de hadas que le narró Isabel, pero no lo hizo, a diferencia de Guadalupe Lizárraga, Directora de Los Ángeles Press, quien demuestra con evidencias irrefutables que Isabel Miranda tenía 21 años cuando registró a Hugo Alberto Miranda Torres, hijo biológico Jacinto Miranda, tal como consta en la primer acta de nacimiento de Hugo Alberto. Esto indicaría que, en el remoto caso de que esta mujer hubiese conocido a Enrique del Socorro Wallace a los 16 años, éste hubiese  cometido adulterio, mientras que Isabel habría incurrido en el mismo delito pues el Sr. Wallace estaba casado con Guadalupe Magallanes, quien se divorció de él en 1974 y le ganó la custodia de sus 5 hijos, después de que la dulce y decente Sra. Wallace la visitó para decirle que sostenía relaciones sexuales con su marido. Por otra parte, el estado civil de Enrique Wallace hubiese imposibilitado el matrimonio legal con Isabel en la fecha en que ella afirma que ocurrió.

Otra de las innumerables falsedades contenidas en el libro y de las que se hubiese percatado Martín Moreno si hubiese tenido la pulcritud y la decencia de revisar, por lo menos, el acta de nacimiento de Hugo Alberto, registrado en 1970 en Milpa Alta, D.F., en el acta No. 27 asentada en el libro 1, consiste en los nombres de los padres de Isabel: Alfredo Torres y Mónica Romero, mientras que Isabel le contó a su porrista disfrazado de escritor, que su padres se llamaban Fausto Miranda Romero y Mónica Torres Jaimes (!!??) Aquí sólo cabe preguntarse a quién le mintió la heroína de barro de El Caso Wallace: a las autoridades del Registro Civil del D.F. o a su pluma alquilada. También cabe preguntarse por qué, si Enrique del Socorro Wallace efectivamente engendró a Hugo Alberto en 1969 y era “un padre amoroso”, no aparece su nombre en el acta emitida en Milpa Alta en 1970 y, en lugar de ello, lo registra hasta 1975, fecha en que nació su hija Claudia, a quien el Sr. Wallace sí engendró con Isabel. Adicionalmente, en esa segunda acta, emitida por el Registro Civil de Texcoco, ya Hugo Alberto aparece con los apellidos Wallace Miranda y la edad de Isabel es de 24 y la de Enrique de 37 años…más mentiras.

Mucho se ha comentado sobre la notable credulidad característica de importantes sectores sociales, derivada del deplorable nivel educativo que priva en el sistema escolar en México, en el que se des-educa y obstruye la capacidad inquisitiva y de análisis, lo que se agrava por la paupérrima calidad de las producciones literarias, de televisión y cine entregadas al público, cuyo resultado es la sorprendente facilidad con la que los lectores de libelos como el de la pluma a sueldo de Martín Moreno, aceptan a pie juntillas una narrativa tan fantasiosa como burda. Y si sólo se tratara de vender una literatura barata, el daño no sería tan grave. Sin embargo, lo brutal e imperdonable de El Caso Wallace es que se constituyó en la herramienta infame que sirvió para criminalizar a seis personas inocentes a quienes se les ha privado de su libertad, se les ha sometido a brutales torturas y a cuatro de ellos se les ha sentenciado a cadena perpetua mientras dos más, Brenda Quevedo Cruz y Jacobo Tagle Dobin, siguen en espera del veredicto en sendos procesos judiciales pletóricos de irregularidades y abusos.

Y es aquí donde la credulidad, la ausencia de escepticismo y de sentido común que prevalece en sectores de la sociedad golpeteados en gran medida por las miserias paridas por Televisa y TV Azteca, junto con la falta de pulcritud periodística y literaria de una pluma alquilada como Martín Moreno, se transforman en el terreno fértil para que una mujer enferma de codicia y poder destruya las vidas y futuros de seis inocentes y sus familias con abrumadora impunidad.

Concluyo esta breve reflexión con la siguiente sentencia de Demócrito:

Es hermoso evitar que otro cometa injusticia; pero si no, también lo es no ser cómplice de la injusticia.

 

Carta abierta a Denise Dresser sobre su debate con Wallace en Foro TV

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¿Cuál es nuestra postura respecto al hecho de seguir considerando a esa criminal de Isabel Wallace como una interlocutora, cuyas opiniones se deberían tomar en cuenta para posicionarse, sea a favor o en contra de ellas?

Expresamos claramente nuestra postura al respecto en una carta abierta que le hicimos llegar a la politóloga Denise Dresser, el 29 de octubre. Esta carta conjunta con la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad y el FEMCAI fue redactada en inglés. A continuación, publicamos la traducción al español.

Quiero insistir en algo: respetamos la labor de Denise Dresser, quién es una gran politóloga y realmente una intelectual que se ha pronunciado a favor de los derechos humanos y de la justicia. Sin embargo, nuestra opinión sobre este debate con Wallace es que nunca se hubiera solicitado, ni llevado a cabo. Uno no se sienta con criminales, sobre todo cuando el debate ya está organizado para callar a la única persona que si tenía una perspectiva justa con respecto a Ayotzinapa, y se trata de Denise. A Denise Dresser, el locutor (Javier Tello) visiblemente del lado de la Wallace le cortó la palabra. Casi cada vez que se preparaba a intervenir, se interrumpía el programa para lanzar una pausa comercial. La Wallace no dejv de cortarle la palabra, sin que el locutor dijera absolutamente nada para restablecer el orden del debate. Vean el video a continuación:

 

Con muy buenas intenciones, Denise Dresser se dejó engañar al solicitar un debate con Wallace.

Nosotros llamamos a que los activistas, defensores de los derechos humanos, abogados, juristas, politólogos, intelectuales, dejemos de considerar a Isabel Wallace como una interlocutora, sino como lo que es: una criminal responsable del calvario de – por lo menos – siete personas.

Nolverto F. A.

MXporFC

CARTA ABIERTA

Puebla, México / Montréal. Canadá

20 de octubre de 2015

Estimada Sra. Dresser:

Después de haber mirado su debate con Isabel Miranda [de Wallace], quisiéramos hacerle llegar respetuosamente los siguientes comentarios:

  1. Nos consternó el razonamiento dado por usted para solicitar el debate, puesto que alguien de su nivel no discute con delincuentes, ya que es como intercambiar opiniones con la Tuta, Chapo Guzmán o individuos semejantes
  2. El hecho de que Isabel Miranda sea, efectivamente una cruel delincuente ha sido amplia e indudablemente demostrado por las sólidas investigaciones de Anabel Hernández, publicadas en Proceso; Guadalupe Lizárraga, publicadas en Los Ángeles Press, y David Bertet, Presidente de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, y el grupo de activistas que tienen el blog mexicoporflorencecassez.wordpress.com. Nos cuesta creer que usted no haya leído al menos el trabajo de Anabel Hernández, en Proceso, sobre el notable engaño del “Caso Wallace”.
  3. Cuando esa mujer, cruel y corrupta, denuncia que existe un “conflicto de intereses” de parte del Secretario Ejecutivo de la CIDH, demuestra tener un increíble grado de cinismo, ya que ella se ha beneficiado enormemente de la red de mentiras que constituyen todo el fiasco del “Caso Wallace”. Primero, logró ocultar a su hijo delincuente, Hugo Alberto, que está ligado al crimen organizado; segundo, recibe enormes cantidades de dinero de los contribuyentes de la escandalosa administración de Felipe Calderón para apoyar su organización igualmente engañadora y falsa “Alto al Secuestro”; tercero, en 2012 el PAN (Partido Acción Nacional) la lanzó como candidato al gobierno de Ciudad de México, y además, aunque parezca inconcebible, recibió el Premio Nacional de Derechos Humanos a pesar de que acusó falsamente, hizo encarcelar y torturar salvajemente a seis personas inocentes que estuvieron en el mal lugar en el momento equivocado, por así decirlo.
  4. Según todas las investigaciones basadas en pruebas concluyentes, Isabel Miranda no sólo ha mentido repetidamente a las autoridades mexicanas y norteamericanas, sino que, además, cometió adulterio, dado que  mantuvo una relación sexual con Enrique Wallace, mientras éste todavía estaba casado y que, por otra parte, no es el padre biológico de Hugo Alberto; ella es responsable del secuestro virtual de seis ciudadanos inocentes que fueron encarcelados, y atestiguó la tortura de Brenda Quevedo Cruz, Jacobo Tagle, César Freyre, Juana Hilda González Lomelí, Antonio y Alberto Castillo 
  5. A pesar de que Nestora Salgado García fue exonerada por un juez federal de los cargos inventados que causaron su encarcelamiento ilegal, Isabel Miranda insiste en que esta mujer admirable permanezca en la cárcel y esto no sorprende.  Miranda tiene estrecha conexión con Ricardo Martínez, antiguo Fiscal de Atención a Víctimas (¿?¡!) bajo el gobierno de Ángel Aguirre Rivero, que se sabe participó en el tráfico horrible de jóvenes en el Estado de Guerrero, y las actividades de Nestora Salgado García destinadas a rescatar varias de esas víctimas afectaban al “negocio” inmoral de Martinez.
  6. Ahora la Sra. Miranda dirige su lucha no sólo contra Emilio Álvarez Icaza, sino también contra los estudiantes y los padres de Ayotzinapa etiquetando esta desaparición forzada como un simple “secuestro” llevado a cabo por los traficantes de drogas, a pesar de las pruebas y los numerosos testimonios que demuestran la implicación directa del ejército y de la policía federal, estatal y municipal.

Isabel Miranda no actúa de acuerdo a ningún imperativo moral, pues carece de ética y honradez; claramente restituye lo que debe a un “gobierno enormemente corrupto” que le permite cometer toda clase de atrocidades con impunidad total.

Lo que realmente nos aterró, Sra. Dresser, fue oírle alabar el trabajo de Isabel Miranda en favor de los derechos de las víctimas (¡!¿?). En especial, el hecho de que usted solicitara un diálogo con una delincuente de esta magnitud podría significar una de dos cosas: 1) que usted se pone al mismo nivel de inmoralidad de la entrevistada, lo que para nosotros es impensable, o 2) que en cualquier otro momento, se le podría fácilmente pedir que mantenga un debate con cualquier otro sin vergüenza.

Atentamente,

Patricia Barba
Miembro Fundador
Frente de Medios de Comunicación Alternativos Independientes (FEMCAI)
www.femcai.org
@: patricia.barba@ac-dv.org

David Bertet
Presidente
Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad (ACDV)
www.ac-dv.org
@: contacto@ac-dv.org

Nolverto Flores ÁVILA
México por Florence Cassez
Blog de activistas mexicanos contra los culpables fabricados
www.mexicoporflorencecassez wordpress.com
@: mxporfc@hotmail.com

Desde el facebook del activista de derechos humanos Eduardo Gallo

Eduardo Gallo, Activista de derechos humanos. Foto: www.vebidoo.es
Eduardo Gallo, Activista de derechos humanos. Foto: http://www.vebidoo.es

Porque la Sra. Wallace se opone a que se practique el Protocolo de Estambúl a Brenda Quevedo Cruz para determinar si fué torturada o no…???

Si ella esta segura que no se torturó a Brenda, no debería tratar de impedir que se haga una investigación al respecto. Si la impide demuestra temor de que se determine que si fue torturada.

Cuando nada se debe nada se teme…

Recuerdo las veces que los procesados en el caso del secuestro y homicidio de mi hija alegaron que había sido torturados…no solo no me opuse a las investigaciones que derivaban de ese señalamiento o acusación, sino que me presenté ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos y ante la Procuraduría de Justicia de Morelos a solicitar que se hiciera la investigación respectiva y se me tomará declaración al respecto y se investigaran exhaustivamente los señalamientos.

No tenía nada que esconder ni nada que temer por lo que no tenía sentido oponerme a que se investigara si habían sido o no torturados.

Nunca encontraron elementos de tortura alguna porque ésta nunca existió y mi nombre quedó totalmente limpio de esos señalamientos y calumnias.

Me pregunto que hay detrás de la oposición de la Sra. Wallace a esa investigación?. Si hubo tortura no necesariamente ella sería la responsable, podrían haberla cometido ministerios públicos federales o policías federales o estatales.

No puede haber otra “razón” para oponerse a una investigación que el miedo a que se conozca que Brenda Quevedo Cruz si fué torturada lo mismo que otros inculpados, incluso, que tal vez fueron torturados dentro o fuera de los penales en que se encontraban detenidos…

Aclaro que el derecho a la procesada a que se determine si fue torturada, mediante la aplicación del Protocolo de Estambúl, es jerárquicamente mayor como derecho, que el derecho de la víctima indirecta (Sra. Wallace) a que tenga justicia pronta y expedita. Lo anterior ya que si Brenda fué torturada y en base a ello se obtuvo una confesión auto incriminatoria, esa confesión sería nula y ella no tendría porque ser procesada.

Si el argumento de la Sra. Wallace de que deben dictarle justicia pronta y expedita es superior al derecho de Brenda para constatar si fue o no torturada, cabría preguntarse porqué la Sra. impulsó que los procesados fueran enviados a diferentes penales y, con ello provocó el alargamiento del proceso penal de todos ellos, ya que se trataba de una misma causa y las audiencias se complicaron y demoraron enormemente…esto no es congruente con su postura…

Wallace trata de impedir que se le practique el Protocolo de Estambul a Brenda Quevedo Cruz

Nuestra queridísima (y tantito hipócrita) amiga Isabel (Miranda de Wallace o Miranda Torres), quién se pronunció en contra de la tortura en el programa Tragaluz el 08 de mayo del 2015 y mas recientemente en Twitter, no deja de ampararse para evitar que se demuestre que una de sus inculpadas en el caso del falso secuestro de su hijo, Brenda Quevedo Cruz, fue torturada.

Wallace contra Tortura

Ya van cuatro amparos que la madre dolida va solicitando . De los cuatro, tres fueron rechazados, y se está estudiando actualmente el cuarto amparo que viene a continuación:

Juicio de amparo 385/2015, la juez Octavo de Distrito de Amparo en Materia Penal en el D.F.

Se sobresee dicho amparo y la quejosa solicita Revisión de la resolución del 3 de septiembre de 2015, argumentando lo siguiente:

Así pues el amparo debió entrar al estudio de los conceptos de violación esgrimidos en el amparo, puesto que la práctica del denominado “Protocolo de Estambul” a la procesada BRENDA QUEVEDO CRUZ, viola en mi perjuicio derechos fundamentales inmersos en la Constitución  Política de los Estados Unidos Mexicano, como es el caso mi derecho a que se me imparta una justicia pronta y expedita, para obtener sentencia en breve termino, de conformidad con los artículos 1°, 17°, 20 de dicho ordenamiento, así como el artículo 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, al permitir la práctica de dicha probanza cuando retrasaría aún más el proceso penal instaurado en contra de la procesada BRENDA QUEVEDO CRUZ y otro, por el secuestro y homicidio de mi hijo HUGO ALBERTO WALLACE MIRANDA, violando como ya lo señale, mi derecho a la justicia pronta, expedita y mi derecho a la verdad, impidiendo se emita sentencia a los procesados en la causa penal 35/2006 del índice del juzgado Decimo Sexto de Distrito de Procesos Penales Federales en el D.F.

Al sobreseer sin entrar al estudio de los conceptos de violación en el juicio de amparo 385/2015, la juez Octavo de Distrito de Amparo en Materia Penal en el D.F., viola en mi perjuicio mi derecho humano previsto por el artículo 17° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y el artículo 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos  que señalan lo siguiente:
“Articulo 17… Toda persona tiene derecho a que se le administre justicia por tribunales que estarán expeditos para impartirla en los plazos y términos que fijan las leyes, emitiendo sus resoluciones de manera pronta, completa e imparcial. (…)”

En el anotado contexto, la suscrita considera que la responsable ordenadora en el juicio de garantías 385/2015 del índice del juzgado octavo de Distrito de Amparo en Materia Penal en el DF, ha incurrido en un retardo  en la impartición de justicia en perjuicio de la quejosa, pues pretende que se le practiquen a la procesada BRENDA QUEVEDO CRUZ, dictámenes en materia de medicina, psicología y fotografía por hechos que ya fueron debidamente  investigados por autoridad competente, como se desprende del escrito inicial de demanda lo cual se tiene por reproducido como si a la letra se insertaran en obvio de inútiles repeticiones, violando flagrantemente mi derecho fundamental a una impartición de justicia pronta y expedita.

Las anteriores razones ponen en evidencia sin lugar a dudas, que la autoridad responsable ha incumplido con el deber que le imponen los artículos 1°, 17°, 20 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y el artículo  8.1 de la Convención Política de los Estados Unidos Mexicanos, inherentes a la pronta y expedita impartición de justicia para juzgar a los procesados en los términos legales establecidos, así como mi derecho a la verdad que poseo como víctima indirecta en el juicio de origen.

Consecuentemente solicito de este órgano de control constitucional se declaren fundados los presentes agravios, se revoque la resolución recurrida y en su oportunidad se conceda el amparo y protección de la justicia federal a favor de la suscrita quejosa.

Por lo antes expuesto y fundado

A USTEDES C.C. MAGISTRADOS  atentamente pido se sirva

PRIMERO.- Tenerme por presentado en los términos del presente escrito en tiempo y forma INTERPONIENDO RECURSO DE REVISION Y EXPRESANDO AGRAVIOS, en contra de la sentencia RECURRIDA.

SEGUNDO.- Admitir a trámite el RECURSO DE REVISION y hacer por expresado los Agravios que causa la Resolución incurrida y que se contienen en el presente escrito.

TERCERO.- Ordenar se tengan por exhibidas las copias de ley.

CUARTO.- En su oportunidad y previos los tramites de Ley, revocar la resolución recurrida y conceder el Amparo y Protección de la Justicia Federal en términos del artículo 77 de la Ley de Amparo.

Atentamente

MARIA ISABEL MIRANDA TORRES
México, D.F. a 18 de septiembre de 2015.

Periodistas que avergüenzan: Martín Moreno y el Caso Wallace

Artículo,de Patricia Barba Avila (Femcai)
Fecha: 20 de Julio del 2015
Isabel Miranda de Wallace y Martin Moreno, en promoción del libro El Caso Wallac (2010)
Isabel Miranda de Wallace y Martin Moreno, en promoción del libro El Caso Wallace (2010)
Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante. R
– Ryszard Kapuscinski
En julio de 2005, un considerable número de Mexicanos se sintieron conmovidos por la historia de Isabel Miranda [de Wallace], convertida en “madre coraje” merced de una historieta de absoluta ficción que narra cómo, de manera supermanesca, logró una hazaña digna de las taquilleras y grotescas películas de Rambo, al haber llevado a cabo una “investigación” sin la ayuda de absolutamente nadie, que la condujo a “descubrir” las identidades de seis personas a las que señaló como culpables del secuestro y descuartizamiento de su hijo Hugo Alberto Wallace.
El motivo de iniciar este escrito con la reflexión de Kapuscinski, el extraordinario periodista polaco –quien atinadamente afirmara que las malas personas no pueden ser buenos periodistas– es justamente porque fue la pluma de Martín Moreno la que se encargó de transformar el cúmulo de falsedades inventadas por Miranda Torres, en un libro que no sólo le ha redituado un inmerecido prestigio como “periodista” y “escritor” sino que ha servido a esta heroína de barro para lucrar política y financieramente con la mentira y el delito. Y aquí es moralmente obligado preguntar: ¿Cómo es posible que alguien que ha recibido el Premio Nacional de Periodismo, no haya tenido la imprescindible pulcritud, ética y honestidad para comprobar la veracidad de las narraciones de Miranda, antes de atreverse a publicarlas? ¿Cómo es posible que una auténtica criminal no sólo reciba fondos públicos para sustentar su A.C. “Alto al Secuestro”, sino que haya sido acreedora del Premio Nacional de los Derechos Humanos y, además, haya sido lanzada como candidata del PAN a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal en 2012?
El pasado sábado 11 de julio, se cumplieron 10 años de la maraña de mentiras que integran el tristemente famoso “Caso Wallace”, concebido por la mente sociópata de una delincuente que ha engañado, difamado, privado de la libertad y ordenado torturar a Brenda Quevedo Cruz, Jacobo Tagle Dobin, Juana Hilda González Lomelí, César Freyre, Alberto y Antonio Castillo Cruz, para obligarlos a declararse culpables del secuestro y asesinato de su hijo Hugo Alberto, muy probablemente vivo de acuerdo con las evidencias surgidas del trabajo investigativo de verdaderas periodistas como Guadalupe Lizárraga, Directora de Los Angeles Press y Anabel Hernández, colaboradora del semanario Proceso, además del comprometido involucramiento de David Bertet, Presidente de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, quienes con un indiscutible sentido de responsabilidad, solidaridad y ética, han revelado las evidencias que hacen pedazos no sólo el “Caso Wallace” sino la fabricada reputación de Miranda Torres, quien además, ha tenido el cinismo de amenazarlos con demandas que no ha podido concretar.
Algo muy alarmante y ominoso ocurre en una sociedad cuando cualquier persona corre el riesgo de ser detenida, difamada y torturada en el marco de un sistema eminentemente podrido, con la complicidad de “periodistas” que se atreven a elevar a la categoría de literatura, embustes insostenibles, como lo hizo Martín Moreno, con el apoyo de medios de “comunicación” que difundieron este cúmulo de falsedades convirtiéndose, por este sólo hecho, en cómplices de una de las infamias más deleznables de la triste entelequia en la que se ha transformado el sistema de “justicia” mexicano. Y aquí es menester resaltar la elemental importancia de fomentar en la sociedad el sano escepticismo que nos obliga no sólo a dilucidar con lógica los acontecimientos, sino a analizar a fondo las circunstancias que los rodean, permitiéndonos así determinar su veracidad o falsedad.
Tal como lo dijeran David Bertet y Guadalupe Lizárraga, es tiempo ya de que quitar la venda de los ojos a un importante sector de la sociedad engañado vilmente por Miranda Torres, para hacer posible que las víctimas inocentes del “Caso Wallace” reciban la justicia que merecen y sean exoneradas, junto con la Comandante Nestora Salgado García, privada de su libertad desde el 22 de agosto de 2013 gracias a cargos fabricados por auténticos hampones insertados en el gobierno, como es el caso, entre varios más, de Ricardo Martínez, tratante de niñas y jóvenes que fungía como Subprocurador de Atención a Víctimas bajo la administración de Angel Aguirre Rivero, y quien además, es parte del grupúsculo delictivo capitaneado por Isabel Miranda.
No se puede publicar un documento sin los datos completos…y esto debería ser la norma del periodismo.
– Julian Assange