Algunas palabras dirigidas a nuestros seguidores… y a Isabel Miranda de Wallace #Ladytortura

Estimados seguidores de nuestra página,

Después de casi 3 semanas de interrupción, estamos de regreso en la web. Les presentamos nuestras más sinceras disculpas por los inconvenientes debidos a una falla técnica que tuvimos que arreglar.

Aprovechamos la ocasión para felicitarlos a todos: individuos, grupos, medios de comunicación, anónimos y famosos, … en breve a todos los que tienen el valor de difundir la información que contiene nuestro sitio y que recaudamos junto con nuestros compañeros dentro y fuera de México . No se tratan de los rumores que desde luego se saben en los círculos del poder del estado mexicano, como secretos a voces sobre la falsa muerte de Hugo Alberto Wallace, protegido y Escondido por la PGR.  Se trata de información objetiva a contra corriente de las mentiras que “nuestros” de comunicación oficiales han proporcionado y presentado como la verdad absoluta.

Los integrantes de MXporFC somos un grupo de activistas defensores de los derechos humanos dedicados al descubrimiento de la verdad y al triunfo de la justicia. No tenemos absolutamente nada que ganar, más de la libertad de nuestros hermanos y hermanas, injustamente encarcelados, una pesadilla que le puede pasar a cualquiera. Hacemos nuestro deber de ciudadano, ni más ni menos.

Aprovechamos el fin del año para reiterar nuestro compromiso todas las víctimas de la fabricación de culpables en México: con Brenda, con Jacobo, con Juana Hilda, con Cesar Freyre, con Castillo, con Jael, con Pablo, con María Elena, con Noé, con Cinthya, con Héctor, con Israel Vallarta, con Nestora, … y con los miles de inocentes encarcelados en nuestras cárceles repletas de víctimas.

Hace muchos años, le dijimos a nuestra ahora amiga Florence Cassez lo siguiente: te tenemos de la mano, y no te la soltaremos hasta que salgas libre. Florence no ha olvidado a sus compañeros de injusticia y sigue trabajando a su manera para acabar con las injusticias.

Desde la liberación de Florence, yo mismo se lo dije claramente: nuestro objetivo primero es la liberación de las víctimas de Isabel Wallace aka #Ladytortura.

Isabel, vamos en contra de ti. Quiero que sepas que acabarás en la cárcel. No porque te tenemos rencor, sino porqué los delitos que cometiste te llevaran a la cárcel. No es amenaza, porque no amenazamos a nadie, ni somos vengadores. Simplemente, es promesa, es certeza. Porque es justicia.

Nolverto Sanchez A.

MXporFC

Lady Tortura

Carta abierta a Denise Dresser sobre su debate con Wallace en Foro TV

denise1-639x361

¿Cuál es nuestra postura respecto al hecho de seguir considerando a esa criminal de Isabel Wallace como una interlocutora, cuyas opiniones se deberían tomar en cuenta para posicionarse, sea a favor o en contra de ellas?

Expresamos claramente nuestra postura al respecto en una carta abierta que le hicimos llegar a la politóloga Denise Dresser, el 29 de octubre. Esta carta conjunta con la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad y el FEMCAI fue redactada en inglés. A continuación, publicamos la traducción al español.

Quiero insistir en algo: respetamos la labor de Denise Dresser, quién es una gran politóloga y realmente una intelectual que se ha pronunciado a favor de los derechos humanos y de la justicia. Sin embargo, nuestra opinión sobre este debate con Wallace es que nunca se hubiera solicitado, ni llevado a cabo. Uno no se sienta con criminales, sobre todo cuando el debate ya está organizado para callar a la única persona que si tenía una perspectiva justa con respecto a Ayotzinapa, y se trata de Denise. A Denise Dresser, el locutor (Javier Tello) visiblemente del lado de la Wallace le cortó la palabra. Casi cada vez que se preparaba a intervenir, se interrumpía el programa para lanzar una pausa comercial. La Wallace no dejv de cortarle la palabra, sin que el locutor dijera absolutamente nada para restablecer el orden del debate. Vean el video a continuación:

 

Con muy buenas intenciones, Denise Dresser se dejó engañar al solicitar un debate con Wallace.

Nosotros llamamos a que los activistas, defensores de los derechos humanos, abogados, juristas, politólogos, intelectuales, dejemos de considerar a Isabel Wallace como una interlocutora, sino como lo que es: una criminal responsable del calvario de – por lo menos – siete personas.

Nolverto F. A.

MXporFC

CARTA ABIERTA

Puebla, México / Montréal. Canadá

20 de octubre de 2015

Estimada Sra. Dresser:

Después de haber mirado su debate con Isabel Miranda [de Wallace], quisiéramos hacerle llegar respetuosamente los siguientes comentarios:

  1. Nos consternó el razonamiento dado por usted para solicitar el debate, puesto que alguien de su nivel no discute con delincuentes, ya que es como intercambiar opiniones con la Tuta, Chapo Guzmán o individuos semejantes
  2. El hecho de que Isabel Miranda sea, efectivamente una cruel delincuente ha sido amplia e indudablemente demostrado por las sólidas investigaciones de Anabel Hernández, publicadas en Proceso; Guadalupe Lizárraga, publicadas en Los Ángeles Press, y David Bertet, Presidente de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, y el grupo de activistas que tienen el blog mexicoporflorencecassez.wordpress.com. Nos cuesta creer que usted no haya leído al menos el trabajo de Anabel Hernández, en Proceso, sobre el notable engaño del “Caso Wallace”.
  3. Cuando esa mujer, cruel y corrupta, denuncia que existe un “conflicto de intereses” de parte del Secretario Ejecutivo de la CIDH, demuestra tener un increíble grado de cinismo, ya que ella se ha beneficiado enormemente de la red de mentiras que constituyen todo el fiasco del “Caso Wallace”. Primero, logró ocultar a su hijo delincuente, Hugo Alberto, que está ligado al crimen organizado; segundo, recibe enormes cantidades de dinero de los contribuyentes de la escandalosa administración de Felipe Calderón para apoyar su organización igualmente engañadora y falsa “Alto al Secuestro”; tercero, en 2012 el PAN (Partido Acción Nacional) la lanzó como candidato al gobierno de Ciudad de México, y además, aunque parezca inconcebible, recibió el Premio Nacional de Derechos Humanos a pesar de que acusó falsamente, hizo encarcelar y torturar salvajemente a seis personas inocentes que estuvieron en el mal lugar en el momento equivocado, por así decirlo.
  4. Según todas las investigaciones basadas en pruebas concluyentes, Isabel Miranda no sólo ha mentido repetidamente a las autoridades mexicanas y norteamericanas, sino que, además, cometió adulterio, dado que  mantuvo una relación sexual con Enrique Wallace, mientras éste todavía estaba casado y que, por otra parte, no es el padre biológico de Hugo Alberto; ella es responsable del secuestro virtual de seis ciudadanos inocentes que fueron encarcelados, y atestiguó la tortura de Brenda Quevedo Cruz, Jacobo Tagle, César Freyre, Juana Hilda González Lomelí, Antonio y Alberto Castillo 
  5. A pesar de que Nestora Salgado García fue exonerada por un juez federal de los cargos inventados que causaron su encarcelamiento ilegal, Isabel Miranda insiste en que esta mujer admirable permanezca en la cárcel y esto no sorprende.  Miranda tiene estrecha conexión con Ricardo Martínez, antiguo Fiscal de Atención a Víctimas (¿?¡!) bajo el gobierno de Ángel Aguirre Rivero, que se sabe participó en el tráfico horrible de jóvenes en el Estado de Guerrero, y las actividades de Nestora Salgado García destinadas a rescatar varias de esas víctimas afectaban al “negocio” inmoral de Martinez.
  6. Ahora la Sra. Miranda dirige su lucha no sólo contra Emilio Álvarez Icaza, sino también contra los estudiantes y los padres de Ayotzinapa etiquetando esta desaparición forzada como un simple “secuestro” llevado a cabo por los traficantes de drogas, a pesar de las pruebas y los numerosos testimonios que demuestran la implicación directa del ejército y de la policía federal, estatal y municipal.

Isabel Miranda no actúa de acuerdo a ningún imperativo moral, pues carece de ética y honradez; claramente restituye lo que debe a un “gobierno enormemente corrupto” que le permite cometer toda clase de atrocidades con impunidad total.

Lo que realmente nos aterró, Sra. Dresser, fue oírle alabar el trabajo de Isabel Miranda en favor de los derechos de las víctimas (¡!¿?). En especial, el hecho de que usted solicitara un diálogo con una delincuente de esta magnitud podría significar una de dos cosas: 1) que usted se pone al mismo nivel de inmoralidad de la entrevistada, lo que para nosotros es impensable, o 2) que en cualquier otro momento, se le podría fácilmente pedir que mantenga un debate con cualquier otro sin vergüenza.

Atentamente,

Patricia Barba
Miembro Fundador
Frente de Medios de Comunicación Alternativos Independientes (FEMCAI)
www.femcai.org
@: patricia.barba@ac-dv.org

David Bertet
Presidente
Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad (ACDV)
www.ac-dv.org
@: contacto@ac-dv.org

Nolverto Flores ÁVILA
México por Florence Cassez
Blog de activistas mexicanos contra los culpables fabricados
www.mexicoporflorencecassez wordpress.com
@: mxporfc@hotmail.com

Periodistas que avergüenzan: Martín Moreno y el Caso Wallace

Artículo,de Patricia Barba Avila (Femcai)
Fecha: 20 de Julio del 2015
Isabel Miranda de Wallace y Martin Moreno, en promoción del libro El Caso Wallac (2010)
Isabel Miranda de Wallace y Martin Moreno, en promoción del libro El Caso Wallace (2010)
Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante. R
– Ryszard Kapuscinski
En julio de 2005, un considerable número de Mexicanos se sintieron conmovidos por la historia de Isabel Miranda [de Wallace], convertida en “madre coraje” merced de una historieta de absoluta ficción que narra cómo, de manera supermanesca, logró una hazaña digna de las taquilleras y grotescas películas de Rambo, al haber llevado a cabo una “investigación” sin la ayuda de absolutamente nadie, que la condujo a “descubrir” las identidades de seis personas a las que señaló como culpables del secuestro y descuartizamiento de su hijo Hugo Alberto Wallace.
El motivo de iniciar este escrito con la reflexión de Kapuscinski, el extraordinario periodista polaco –quien atinadamente afirmara que las malas personas no pueden ser buenos periodistas– es justamente porque fue la pluma de Martín Moreno la que se encargó de transformar el cúmulo de falsedades inventadas por Miranda Torres, en un libro que no sólo le ha redituado un inmerecido prestigio como “periodista” y “escritor” sino que ha servido a esta heroína de barro para lucrar política y financieramente con la mentira y el delito. Y aquí es moralmente obligado preguntar: ¿Cómo es posible que alguien que ha recibido el Premio Nacional de Periodismo, no haya tenido la imprescindible pulcritud, ética y honestidad para comprobar la veracidad de las narraciones de Miranda, antes de atreverse a publicarlas? ¿Cómo es posible que una auténtica criminal no sólo reciba fondos públicos para sustentar su A.C. “Alto al Secuestro”, sino que haya sido acreedora del Premio Nacional de los Derechos Humanos y, además, haya sido lanzada como candidata del PAN a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal en 2012?
El pasado sábado 11 de julio, se cumplieron 10 años de la maraña de mentiras que integran el tristemente famoso “Caso Wallace”, concebido por la mente sociópata de una delincuente que ha engañado, difamado, privado de la libertad y ordenado torturar a Brenda Quevedo Cruz, Jacobo Tagle Dobin, Juana Hilda González Lomelí, César Freyre, Alberto y Antonio Castillo Cruz, para obligarlos a declararse culpables del secuestro y asesinato de su hijo Hugo Alberto, muy probablemente vivo de acuerdo con las evidencias surgidas del trabajo investigativo de verdaderas periodistas como Guadalupe Lizárraga, Directora de Los Angeles Press y Anabel Hernández, colaboradora del semanario Proceso, además del comprometido involucramiento de David Bertet, Presidente de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, quienes con un indiscutible sentido de responsabilidad, solidaridad y ética, han revelado las evidencias que hacen pedazos no sólo el “Caso Wallace” sino la fabricada reputación de Miranda Torres, quien además, ha tenido el cinismo de amenazarlos con demandas que no ha podido concretar.
Algo muy alarmante y ominoso ocurre en una sociedad cuando cualquier persona corre el riesgo de ser detenida, difamada y torturada en el marco de un sistema eminentemente podrido, con la complicidad de “periodistas” que se atreven a elevar a la categoría de literatura, embustes insostenibles, como lo hizo Martín Moreno, con el apoyo de medios de “comunicación” que difundieron este cúmulo de falsedades convirtiéndose, por este sólo hecho, en cómplices de una de las infamias más deleznables de la triste entelequia en la que se ha transformado el sistema de “justicia” mexicano. Y aquí es menester resaltar la elemental importancia de fomentar en la sociedad el sano escepticismo que nos obliga no sólo a dilucidar con lógica los acontecimientos, sino a analizar a fondo las circunstancias que los rodean, permitiéndonos así determinar su veracidad o falsedad.
Tal como lo dijeran David Bertet y Guadalupe Lizárraga, es tiempo ya de que quitar la venda de los ojos a un importante sector de la sociedad engañado vilmente por Miranda Torres, para hacer posible que las víctimas inocentes del “Caso Wallace” reciban la justicia que merecen y sean exoneradas, junto con la Comandante Nestora Salgado García, privada de su libertad desde el 22 de agosto de 2013 gracias a cargos fabricados por auténticos hampones insertados en el gobierno, como es el caso, entre varios más, de Ricardo Martínez, tratante de niñas y jóvenes que fungía como Subprocurador de Atención a Víctimas bajo la administración de Angel Aguirre Rivero, y quien además, es parte del grupúsculo delictivo capitaneado por Isabel Miranda.
No se puede publicar un documento sin los datos completos…y esto debería ser la norma del periodismo.
– Julian Assange
 

Los Ángeles Press: nuevas evidencias en caso Wallace

Artículo de Guadalupe Lizárraga publicado en el Los Ángeles Press.
Fecha de publicación: 6 de Julio del 2015
Adulterio de Isabel Miranda, falsificación de actas de Hugo Alberto Wallace y certificación de acta original por juez de Registro civil son parte de nuevas evidencias que desmoronan el caso Wallace.

Isabel Miranda Torres y Martín Moreno en la promoción del falso secuestro Wallace. Foto: El Universal

 

El mito del secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace Miranda en 2005 ha llegado a su fin al confirmarse oficialmente su verdadera identidad, escondida y manipulada desde su nacimiento, por su madre Isabel Miranda Torres, conocida como “la señora Wallace”. El juez 28º del Registro civil de la Ciudad de México, José Luis Keymur Landeros, certificó el 26 de junio de 2015 que el acta de nacimiento de Hugo Alberto Miranda Torres, nacido el 12 de octubre de 1969, es copia fiel del original perteneciente al libro 01, foja 27, partida 27, año de 1970. Con ello, se valida la evidencia de una doble identidad de la supuesta víctima de secuestro y homicidio presuntamente perpetrado el 11 de julio de 2005, y de la que no se encontró nunca el cuerpo, pero por la que pagan cadena perpetua cuatro sentenciados y dos más aún están en proceso judicial.

María Isabel Miranda Torres, el 15 de enero de 1970, presentó a un hijo vivo ante el Registro civil de Tuxpan, Ciudad de México, bajo el nombre de Hugo Alberto. Ella se identificó como Isabel Torres, de 21 años de edad y trabajadora del hogar. El supuesto progenitor de Hugo Alberto se presentó como Jacinto Miranda, de 31 años de edad y empleado de una empresa. Con esta acta de nacimiento, según el código de verificación 29230515, del que da fe de originalidad el juez Keymur Landeros, se ratifica también la invalidez de la única evidencia aportada por los Wallace consistente en la prueba de ADN de una gota de sangre extraída del departamento donde supuestamente Hugo Alberto fue mutilado con una sierra eléctrica, según la versión de su madre. El resultado de la prueba de ADN fue la coincidencia con el perfil de ADN de Isabel Miranda y Enrique Wallace Díaz, quien –con esta acta– se corrobora legalmente que no es Wallace el padre biológico de Hugo Alberto.

Con la autenticidad del acta de nacimiento también se revela que Isabel Miranda mintió ante las autoridades del Registro civil de Tuxpan, Ciudad de México, sobre su verdadero nombre y edad. Ya que registró a su hijo identificándose como Isabel Torres, de 21 años, hija de Mónica Romero y Alfredo Torres. Mientras que en su propia acta de nacimiento se señala que ella nació el 27 de mayo de 1951, y por lo tanto tendría 18 años de edad al momento del nacimiento de su hijo en 1969. En la misma acta se especifica que Isabel Miranda es hija de Fausto Miranda Romero y Elfega Torres Jaimes, de acuerdo con los datos oficiales de la Entidad 9, Delegación 1, Juzgado 3, Libro 20, Acta 288, del año 1951.

Acta original certificada por el Juez 28ª del Registro Civil.

Copia de acta con fecha de registro del 19 de noviembre de 1975, expedida en diciembre de 2006.

Una copia certificada de una segunda acta de nacimiento de Hugo Alberto con los apellidos de Wallace Miranda fue expedida el 10 de febrero de 1982 por la Oficialía 1 del Registro civil de Texcoco, Estado de México. En esta copia se especifica que Hugo Alberto nació en Coatlinchán, Texcoco, el 12 de octubre de 1969, y da fe de certificación Alejo Vázquez Ávila, quien no cuenta con cédula profesional. El oficial que levanta el registro civil es Abundio Vergara Mata con el número de acta 2371 y el número de control 1399. Sin embargo, el documento no especifica día ni mes, ni aparece el original del registro en la Consejería del Distrito Federal ni del Estado de México.

En esta misma fecha de expedición, Abundio Vergara Mata fungía como oficial del Registro civil de Texcoco, sin embargo aún no contaba con una cédula profesional. Fue hasta el 26 de marzo de 1982, cuando obtuvo el grado de Licenciatura en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México, con la cédula profesional 765481.

El 18 de diciembre de 2006, un año y cinco meses después del supuesto homicidio de Hugo Alberto, su madre, Isabel Miranda solicitó otra copia certificada de una tercera versión del acta de nacimiento de su hijo. En esta versión se incluyó el reconocimiento por parte de Enrique Wallace Díaz y el acta fue expedida en el municipio de Netzahualcóyotl, Estado de México, bajo la fe y el sello de la notaría 157, a cargo del notario Plácido Núñez Barbosa. No obstante, en este tercer documento, en el que se especifica también que Hugo Alberto nació en Coatlinchán, Texcoco, y no en Tuxpan como dice su acta original, Isabel Miranda declaró tener 24 años de edad cuando supuestamente presentó a su hijo vivo ante el Registro civil de Texcoco, mientras que en la segunda acta declaró tener 21 años, y en el acta original se señala que en realidad tenía 18.

acta-de-nacimiento-haw-anotado

acta-de-nacimiento-y-reconocimiento-haw (1)

El mito desmoronado

Para el presidente de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, David Bertet, el personaje de la señora Wallace, “el de la figura ficticia de la madre coraje quién se supone investigó sola el secuestro y el asesinato de su hijo ha desaparecido”. El activista reconocido por la defensa de los culpables fabricados en México, abunda que “el mito de la señora Wallace, a todas luces cumplía con una función política en el período del gobierno de Felipe Calderón”.

Bertet explica que al defender el caso de los culpables fabricados de Isabel Miranda para sostener el falso secuestro de su hijo, estaban conscientes, él y su equipo de trabajo, de los riesgos que corrían, “ya que que todas las personas que se habían atrevido a seguir las líneas de investigación descartadas por las autoridades mexicanas habían recibido amenazas o habían sido objetos de represalias”.

“Lo más aterrador en el caso Wallace”, señala el activista canadiense para Los Ángeles Press, “es darse cuenta que Hugo Alberto Wallace Miranda ni siquiera existe como persona legal. Es decir, que seis personas, más las víctimas colaterales y los demás inocentes encarcelados para hacer creer que existía una banda de secuestradores responsables de la desaparición de Hugo Alberto y de otros, fueron procesadas, torturadas y cuatro de ellas condenadas a cadena perpetua por un crimen que nunca sucedió, por el simple hecho de que el victimario no existe”, enfatiza.

Por otra parte, Bertet destacó los rastros de vida de Hugo Alberto Miranda Torres, que desde el 31 de mayo de 2014 en siete ediciones presentó Los Ángeles Press sobre el falso secuestro Wallace y la tortura a las víctimas para que se incriminaran. El activista enfatiza que “a cambio, existen pruebas contundentes que su alter ego, Hugo Alberto Miranda Torres, estuvo vivo al menos hasta el año 2010, ya que él mismo tramitó su CURP cinco años después de la supuesta muerte de Hugo Alberto Wallace Miranda.”

El adulterio de Isabel Miranda

Isabel Miranda, madre soltera y empleada en el hogar, tenía 27 años y dos hijos cuando se casó con Enrique del Socorro Wallace Díaz, nicaragüense, de 39 años de edad, divorciado y empresario. El matrimonio fue consumado el 28 de septiembre de 1978 en Coyoacán, Distrito Federal, según el acta. Para entonces, Hugo Alberto tenía nueve años de edad y su hermana Claudia tres.

Sin embargo, desde 1973, Isabel Miranda sostenía relaciones sexuales adulterinas, según lo especificado por la primera esposa de Enrique Wallace, la señora Guadalupe Magallanes, motivo por el cual demandó a su esposo el divorcio necesario. Magallanes dejó asentado en el acta que el 3 de noviembre de 1973 llegó a su domicilio conyugal una señora de nombre Isabel Miranda y “le manifestó que llevaba relaciones sexuales adulterinas con el esposo de la actora, y que en eso llegó su madre, María Teresa Villareal, viuda de Magallanes, y que nuevamente Isabel Miranda repitió lo antes expuesto”, además de preguntarle por los bienes de propiedad de su esposo.

El divorcio fue promovido por Magallanes y para el 22 de julio de 1974, Enrique Wallace perdía la custodia de sus cinco hijos y enfrentaba el proceso de sentencia como cónyuge culpable, la cual se consumó un año después, coincidiendo con el nacimiento de su hija Claudia concebida con Isabel Miranda.

acta de divorcio2

El cuento de “El Caso Wallace”

La historia que Isabel Miranda narró a Martín Moreno, autor de El Caso Wallace, bajo el sello editorial Aguilar en 2010, muy poco tiene que ver con la realidad. Sin embargo, Miranda utilizó el libro de ficción –del que ella era la única fuente– como una evidencia de hechos para denigrar, calumniar y difamar a sus víctimas.

En la página 16, narra cómo fue su acercamiento con Enrique Wallace y afirma que ella tenía 16 años cuando se enamoró de él, y que se casaron siendo ella todavía menor de edad. Su padre, Fausto Miranda, dice la voz narrativa del autor, que dejó de hablarle: “el rechazo… fue absoluto, hasta que llegó su primer nieto: Hugo Alberto Wallace Miranda, quien nació el 12 de octubre de 1969 Isabel tenía 18 años”. Los únicos datos que coinciden con la verdad, de acuerdo al acta original, es que parió a Hugo Alberto a la edad de 18 años y la fecha de su nacimiento. Su padre firmó el acta, y Enrique Wallace Díaz, casado con Guadalupe Magallanes, no conocía todavía a Miranda.

Claroscuros del Caso Wallace; violaciones a DD.HH. y al debido proceso contra los acusados

Artículo de Eridani Palestino, publicado el 14 de abril del 2015 en la revista Revolución TRESPUNTOCERO.

Isabel Miranda de Wallace- promotora y victimaria de los Derechos humanos 
“Una llamada telefónica de alguien que supuestamente estaba muerto. Una madre que afirma que su hijo ha sido asesinado. Un cadáver que no aparece. Una muestra de ADN que atribuyó a la víctima el sexo femenino. Y testimonios autoinculpatorios presuntamente obtenidos bajo tortura”, así lo indicaba la periodista Anabel Hernández en su reportaje: “El Caso Wallace, más turbio que nunca”, publicado el 31 de mayo del 2014.

Desde la detención de Jacobo Tagle Dobín y Brenda Quevedo Cruz, dos de los procesados por el supuesto secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace Miranda, hijo de Isabel Miranda de Wallace, sus familiares han denunciado violaciones a sus derechos humanos, actos de tortura en su perjuicio y violaciones al debido proceso.

Es por eso que la Asociación contra la Fábrica de Culpables y por la Defensa de los Derechos Humanos (AFCDDH) y la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad (ACDV), emitieron un comunicado el 10 de abril – del cual Revolución TRESPUNTOCERO tiene copia-, acerca de que el día 25 de marzo, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos con sede en Washington dio respuesta acerca de las medidas cautelares que este organismo interpuso desde el año pasado.

“Las medidas cautelares solicitadas tienen como principal finalidad proteger la integridad física y psicológica de Jacobo Tagle ante el inminente riesgo de daños irreparables. Lo anterior, en relación a los actos de tortura infligidos en su perjuicio y sus secuelas, las condiciones insalubres en las que se encuentra recluido en el CEFERESO número 2 en Puente Grande, Jalisco y la negligencia en la otorgación de atención médica adecuada por parte de las autoridades carcelarias de dicho recinto que ha traído como consecuencia la afectación de su estado de salud”.

Fue así que la Corte Interamericana mediante escrito respondió las recomendaciones y reaccionó a la situación de salud actual en que se encontraría Tagle Dobín, su tratamiento médico y las intervenciones que han acotado las autoridades respecto a estas demandas que violan los derechos humanos.

Wallace, acusada ante la PGR

Información difundida por el semanario Proceso el 17 de septiembre de 2014, generó nuevas dudas respecto al caso Wallace, pues familiares de los acusados del secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace presentaron una denuncia de hechos ante la Procuraduría General de la República (PGR) en contra de la presidenta de Alto al Secuestro, Isabel Miranda de Wallace, y empleados de la propia PGR por considerar que cometieron diversos delitos para responsabilizarlos de la desaparición del hijo de la activista.

La denuncia contenía la existencia de una doble documentación oficial sobre Hugo Alberto Wallace. Además de Isabel Miranda, los señalados son su esposo Enrique del Socorro Wallace Díaz, su hermano Roberto Miranda y los siguientes empleados de la PGR: los agentes ministeriales de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) Braulio Robles Zúñiga, Fermín Ubaldo Cruz y Oswaldo Jiménez Juárez, y la perito de la Dirección General de la Coordinación de Servicios Periciales Yanet Rogel Montes de Oca.

A los siete les imputan delitos contra el estado civil, de falsedad de informes dados a la autoridad, falsedad en declaraciones judiciales, simulación de pruebas, tráfico de influencias y cohecho, cargos que tendría que investigar la PGR

Los denunciantes fueron Enriqueta Cruz Gómez, madre de Brenda Quevedo Cruz, recluida en el Centro Federal Femenil Noroeste del Rincón, en Tepic, Nayarit; y Raquel Dobin Rosenthal, madre de Jacobo Tagle Dobin, preso en el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) Número 2, en Jalisco. Ambos acusados aún están a la espera de sentencia en primera instancia.

Los otros denunciantes: María Guadalupe González Lomelí, hermana de Juana Hilda González Lomelí, presa también en el Centro Federal Femenil del Rincón; y María Elena Cruz Bustamante y Luis Carrillo Bustamante, madre y tío de Alberto y Tony Castillo Cruz, ambos de nacionalidad estadunidense. El primero está preso en el Cefereso número 12, en Guanajuato, y el segundo en el Cefereso número 3, en Matamoros, Tamaulipas.

Brenda permanece presa: el juez rechaza el incidente de libertad

Por MXporFC

Fecha: El 3 de diciembre del 2014

Brenda Quevedo Cruz, torturada dos veces en los penales mexicanos para que se incrimine por un delito que no cometió. Foto: red Los Angeles Press
Brenda Quevedo Cruz, torturada dos veces en los penales mexicanos para que se incrimine por un delito que no cometió. Foto: red Los Angeles Press

Otra batalla perdida de las víctimas de la todopoderosa Isabel Miranda de Wallace. El juez  acaba de negarle a Brenda Quevedo Cruz su liberación. Brenda Quevedo fue injustamente acusada por Isabel Miranda de Wallace de haber secuestrado y asesinado a Hugo Alberto Miranda Torres – o Hugo Alberto Wallace Miranda – ya que tiene dos actas de nacimiento y dos CURP con distintos apellidos, como se comprobó hace poco, “Miranda Torres” siendo al parecer sus apellidos reales. Les recordamos que nuestra tesis basada en una investigación seria del caso es que ni el secuestro ni el asesinato de Hugo Alberto sucedieron, y que todo fue una invención de parte de Isabel Miranda de Wallace y de sus hermanos. Brenda fue torturada y violada dos veces – en dos penales diferentes –  para obligarla a reconocer su participación en el secuestro de Hugo Alberto, lo cual siempre se negó a hacer. A pesar de las torturas que fue víctima, ella nunca firmó la declaración que los cómplices de Wallace tenían lista para ella. Cuando  ya no podía más y que sus verdugos le dijeron « Discúlpate con la Sra. Wallace y ve al ver el juez y dile que reconoces que tú fuiste… », ella contestó: « Mejor mátenme ! ». Eso enfureció a Isabel Miranda de Wallace quién sigue moviendo tierra y mares para que Brenda no salga de la cárcel.

¿Por qué el juez le negó a Brenda su libertad? Aún no lo sabemos. A pesar de la inexistencia total de pruebas en contra de los 7 inculpados, a pesar de que si existen pruebas en contra de Isabel Miranda de Wallace según las que alteró la escena del supuesto crimen e inventó la historia del secuestro de su hijo, los jueces siempre se doblegan frente a su santidad Isabel Miranda de Wallace. ¿Quién será Ella por tener tanto poder? ¿Y de dónde le viene dicho poder? Una pista: Un día el abogado de la Sra. Wallace le dijo a Anabel Hernández que la señora Wallace era « un mal necesario, un punto de equilibrio entre otros poderes… » ¿De qué poderes hablaba? Estamos investigando sobre la posibilidad de que uno de estos poderes sea el poder del narco y de la trata de personas.

Jorge G.

MXporFCassez

Foto

Desde lo más alto de la verdad pura y transparente…

Por Grupo MXporFC – Oscar

El 16 de septiembre de 2014

 

Wallace angelita

“Desde lo más alto de la verdad pura y transparente,” de las nubes de los cielos azules desde los cuales Dios, los ángeles y el alma de su hijo descuartizado que nunca tuvo antecedentes penales platican diario con ella, la autoproclamada activista y voz de la ciudadanía que se cree la representante terrestre de la palabra divina, nos amonesta: “No caigan en la trampa de la Sra. Anabel Hernández cuyo único propósito es de difamarme.”

Síntomas de victimización sistemática cuando uno la contradice, reacción violenta a la contestación, rechazo radical de otra línea de pensamiento, convicción mórbida de tener la razón, de hacer lo correcto, aun y cuando lo correcto implica el uso de la violencia física y psicológica, identificación con la figura divina de la Santa Virgen cuyo hijo fue crucificado – el suyo fue, en la mente de la seudo-activista, descuartizado, otro paradigma de la crucifixión y del sacrificio -, convicción irracional de cumplir con el destino y la voluntad de Dios mismo, trastorno mental de la personalidad múltiple (María Isabel Miranda Torres, Isabel Miranda de Wallace,…), la patología de la que sufre la impostora más famosa de nuestro país tiene nombre : esquizofrenia.

A la diferencia de las otras personas que sufren de esa patología mental y a la que mandamos el abrazo mas fraternal, ya que luchan cada día para combatir con valor esa enfermedad, no solamente la esquizofrenia de Isabel Miranda de Wallace no recibió, al parecer, el tratamiento adecuado, sino que le sirvió para adquirir el poder y la fama de los que hasta hace poco gozaba incondicionalmente. A Isabel Miranda de Wallace le dieron poder. El criminal Felipe Calderón en primer lugar. El poder de decidir quién era culpable. El poder de calumniar. El poder de destrozar. El poder de presionar a los jueces. El poder de amenazar. En otros tiempos, gente con poderes semejantes se convirtieron en las figuras más sanguinarias de la inquisición. Más bien, la cruzada de Isabel Miranda es la figura moderna de la inquisición. Nuestra carga que como Mexicanos tendremos que asumir, tarde o temprano.

Un tiempo, nos identificamos con la increíble historia – con el cuento – de una madre desesperada luchando sola para encontrar a su hijo secuestrado, para hacerse justicia y cazar a los verdugos de su criado. Su aparente dolor se volvió el nuestro. Hartos de la impunidad, de la complaciente incompetencia de las autoridades con los grupos del crimen organizado, de la inseguridad, del temor, cotidiano, coincidimos con el rostro de esa mujer, desconocida y anónima, que pretendía ser una humilde maestra de preparatoria en búsqueda de su hijo… cuando no era así.

Tardamos, como muchos, en darnos cuenta de la trampa. Porque nos convenía creer en lo inverosímil. No queríamos admitir que nuestro odio a los secuestradores inducido por la campaña mediática de la Sra. Wallace a través de los espectaculares de su empresa de publicidad Showcase, no tenía ningún fundamento racional. Y por esa tardanza de la que somos responsables, les pedimos perdón a las víctimas cuyos rostros fueron expuestos a la vista de todos, tachados de secuestradores, de delincuentes y de asesinos.

Ahora Isabel Miranda de Wallace, sea cual sea su nombre real, trata de minimizar la importancia de las pruebas – contundentes, del dominio público y que no logró en desaparecer antes de que fueron encontradas – que fueron publicadas y difundidas por los medios de comunicación que decidieron dejar de cumplir con la línea de pensamiento gubernamental. Ahora Isabel Wallace nos quiere hacer creer que es la víctima de algunas personas aisladas que le quieren hacer daño. A ella, personalmente. Porque siempre se ha tratado de ella. Se valoriza a sí misma con ese estatus de víctima absoluta del que se ha apoderado de manera ilícita, fraudulenta.

Escrito por uno de sus acolites, el texto de introducción de la nueva campaña de Isabel Miranda de Wallace usa ad nauseam expresiones tan pesadas como falsas como la de “verdad pura y transparente”. Gracias a Dios, Isabel Miranda de Wallace y quienes la apoyaron no tienen el monopolio de la verdad. Isabel Wallace no se encuentra más cercana al divino que los demás. Esa pretensión enferma que la caracteriza es lo primero que debemos denunciar. Al contrario de la luminosa y ficticia verdad que nos propone, y a medidas que se está cayendo el teatro de Isabel Wallace, mas ruda, más verosímil, más evidente, mas fría, hasta más grosera nos aparece la simple verdad que siguen tratando de esconder bajo el estilo pomposo de quién escribe en lugar de la impostora Wallace: si Hugo Alberto Wallace estuvo secuestrado – y absolutamente nada nos permite corroborar que así fue -, no sucedió en las circunstancias que Isabel Wallace narró – o más bien nos gritó hasta adormecernos. Fue ella misma quien inventó el secuestro y el descuartizamiento de Hugo Alberto, ella quien fabricó una banda de secuestradores que nunca existió, apoyada por unos funcionarios que vieron en la esquizofrenia de Wallace una oportunidad para crecer en la administración.

Para quienes han tenido conocimiento de los documentos que se publicaron, de las investigaciones que se llevaron a cabo de manera estrictamente profesional, no cabe duda: el caso Wallace no es una historia de secuestro sino la de una vergonzosa simulación desde el principio. Una simulación planeada, orquestada por la familia del desaparecido. Más adelante tendremos que investigar el papel que desempeñó Isabel Wallace como agente del gobierno de Calderón y de gobiernos locales, para hundir las víctimas de la fabricación de culpables. Más adelante, tendremos que evidenciar quien o quienes sacaron algún provecho de lo que hizo Isabel Wallace.

Punto de mira actual de la campaña de ataque que Isabel Wallace lanzó bajo el pretexto de defenderse – como lo hacen mayoría de los despostes en ese mundo, Anabel Hernández no necesita a la verdad que la defendamos. Fuerte, esa periodista ha publicado las conclusiones de una pequeña parte de su investigación. Tampoco necesitarán ayuda los otros puntos de mira que Isabel Miranda, en su delirio, no tardará en señalar, en difamar, como siempre lo ha hecho, cumpliendo con su papel de acusadora pública del que ha sacado provecho. Esa es la última obra de Wallace, una obra vergonzosa que caerá por su propio peso. Sin ninguna duda.

desdelomasaltoverdadwallace

No somos héroes. Nos somos ángeles, ni santos, ni nada por el estilo. No queremos ni pretendemos serlo. Somos humildes ciudadanos indignados por el engaño en el que caímos. Como todos. Y a la diferencia de muchos, ya no queremos formar parte de los que se dejan engañar, voluntariamente, por interés o pereza intelectual. No queremos participar, con nuestro silencio y apatía, a la tortura que viven actualmente siete personas, todas inocentes.

Pero si Isabel Miranda de Wallace quiere llevar el asunto al terreno religioso como parece hacerlo, si quiere meternos en la posición de escoger entre la luz transparente de su seudo-verdad absoluta y el supuesto obscurantismo de los que la contradicen usando de su razón, entonces le podemos contestar que es la característica maestra de Satanás el Diablo de disfrazarse de ángel de luz y ocultar con ese disfraz su verdadera naturaleza y sus propósitos (2 Corintios 11:14).

Oscar V.

Grupo MXporFC

 

 

 

 

 

La Señora Wallace, acusada ante la PGR

NO SEAS CÓMPLICE DE ISABEL MIRANDA TORRES.

Firma aquí la petición para la revocación de su premio de derechos humanos

 

Artículo publicado en Proceso y el Diario de Coahuila

Por Jorge Carrasco Araizaga

El 14 de septiembre de 2014

 

int-305235

Familiares de los acusados del secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace presentaron una denuncia de hechos ante la Procuraduría General de la República (PGR) en contra de la presidenta de Alto al Secuestro, Isabel Miranda de Wallace, y empleados de la propia PGR por considerar que cometieron diversos delitos para responsabilizarlos de la desaparición del hijo de la activista.

Sin que después de nueve años haya sentencia firme en contra de los acusados, sus familiares presentaron la denuncia ante la oficina del titular de la PGR, Jesús Murillo Karam, el miércoles 3, luego de que se hiciera pública la existencia de una doble documentación oficial sobre Hugo Alberto Wallace.

Además de Isabel Miranda, los señalados son su esposo Enrique del Socorro Wallace Díaz, su hermano Roberto Miranda y los siguientes empleados de la PGR: los agentes ministeriales de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) Braulio Robles Zúñiga, Fermín Ubaldo Cruz y Oswaldo Jiménez Juárez, y la perito de la Dirección General de la Coordinación de Servicios Periciales Yanet Rogel Montes de Oca.

A los siete les imputan delitos contra el estado civil, de falsedad de informes dados a la autoridad, falsedad en declaraciones judiciales, simulación de pruebas, tráfico de influencias y cohecho, cargos que tendría que investigar la PGR.

Los denunciantes son Enriqueta Cruz Gómez, madre de Brenda Quevedo Cruz, recluida en el Centro Federal Femenil Noroeste del Rincón, en Tepic, Nayarit; y Raquel Dobin Rosenthal, madre de Jacobo Tagle Dobin, preso en el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) Número 2, en Jalisco. Ambos acusados aún están a la espera de sentencia en primera instancia.

Los otros denunciantes son María Guadalupe González Lomelí, hermana de Juana Hilda González Lomelí, presa también en el Centro Federal Femenil del Rincón; y María Elena Cruz Bustamante y Luis Carrillo Bustamante, madre y tío de Alberto y Tony Castillo Cruz, ambos de nacionalidad estadunidense. El primero está preso en el Cefereso número 12, en Guanajuato, y el segundo en el Cefereso número 3, en Matamoros, Tamaulipas.

‘PRUEBAS FABRICADAS’

Según la denuncia de hechos, con la revelación de las dos actas de nacimiento de Hugo Alberto y la del matrimonio de Isabel Miranda con Enrique Wallace, así como la existencia de pruebas cuestionadas, publicadas en mayo y junio pasados por el periódico digital Los Ángeles Press y Proceso (ediciones 1961 y 1962), “se pone en evidencia” los delitos denunciados.

En una de las actas, emitida en el Distrito Federal, Hugo Alberto aparece como hijo de Jacinto Miranda. En la otra, de un juzgado civil de Texcoco, el papá es José Enrique del Socorro Wallace, de nacionalidad nicaragüense; mientras que la activista en la primera se llama Isabel Torres, y en la segunda, María Isabel Miranda Torres.

Los denunciantes aseguran que Isabel Miranda de Wallace o María Isabel Miranda Torres, nombres de la activista que aparecen en los documentos oficiales, así como su esposo Enrique del Socorro Wallace, son presuntos responsables del delito contra el estado civil porque al registrar a Hugo Alberto como hijo de ambos, la primera adjudicó “a un tercero la paternidad que no le corresponde” y el segundo asumió “la filiación de padre sin corresponderle”.

Señalan que el artículo 227, fracción III del Código Penal Federal (CPF) impone de uno a seis años de prisión, entre otros, “a los padres que no presenten a un hijo suyo al Registro con el propósito de hacerle perder su estado civil, o que declaren falsamente su fallecimiento, o lo presenten ocultando nombres o suponiendo que los padres son otras personas”.

Según la denuncia, ambos cometieron falsedad de declaración ante las autoridades judiciales y ministeriales respecto a la autenticidad del apellido, lugar y fecha de nacimiento de Hugo Alberto, “así como el ocultamiento doloso ante tales autoridades de la identidad del padre biológico de la víctima”.

Los familiares de los procesados aseguran también que Isabel Miranda y su esposo “declararon falsamente ante la PGR y la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal sobre la verdadera fecha de su matrimonio con el fin de encubrir la verdadera filiación de Hugo Alberto”. Citan que la falsedad de declaración está penada con prisión de cuatro a ocho años en el Código Penal Federal (CPF).

Sobre la simulación de pruebas, dicen que la evidencia “más trascendental” para condenar a cuatro de los seis acusados y “supuestamente encontrada en la escena del supuesto crimen, fue falseada y alterada con el único objetivo de inculparlos de los supuestos delitos de privación de la libertad, en su modalidad de secuestro, delincuencia organizada y otros”.

‘SEMBRADOS’

Explican que la gota de sangre y un pelo de la alegada víctima encontradas en el departamento de Juana Hilda González Lomelí, siete meses después de los hechos denunciados, no sólo fueron “sembrados” sino también alterados porque el perfil genético de lo que se presentó como prueba originalmente fue identificado como cromosoma de mujer (XX) en el informe de la perito Yanet Rogel Montes, el 20 de marzo de 2006.

De acuerdo a los denunciantes, ese perfil genético “corresponde al del padre adoptivo del desaparecido”. Ante esa inconsistencia, la perito aseguró que se equivocó y que al momento de redactar su informe, “por un error de dedo”, escribió XX en lugar de XY para identificar el cromosoma.

Aseguran que el delito de simulación de pruebas fue cometido por Isabel Miranda y su hermano Roberto, y que de acuerdo al artículo 248 Bis del mismo CPF, se le impondrá una pena de dos a seis años de prisión al que, con el propósito de inculpar a alguien como responsable de un delito ante la autoridad, simule en su contra la existencia de pruebas materiales.

De la perito Yanet Rogel Montes dicen que cometió el delito de falsedad en informes dados a una autoridad, penado en el artículo 247 Bis del CPF con una pena de cinco a 12 años de cárcel.

A partir de esa prueba aportada por la PGR, fueron sentenciados de 78 a 131 años de prisión los hermanos Castillo Cruz, César Freyre y Juana Hilda González. Los familiares dicen que a la perito se le podría aplicar una pena de ocho a 15 años, debido a que ese mismo artículo dice que cuando a un sentenciado se le imponga una pena de más de 20 años de prisión, la pena se incrementa por el testimonio o peritajes falsos.

“Además exigimos que se investigue la comisión de los delitos que se derivan de la falsedad de declaración y de informes dados a una autoridad judicial, tales como el soborno o la coacción de cualquier naturaleza hacia la perito”, dice la denuncia.

También piden a la PGR que investigue la probable comisión de los ilícitos de cohecho, amenazas y tráfico de influencias. En este último delito, no sólo mencionan a la perito, sino también a “todas las partes que dentro del proceso han sido sujetos de los actos denunciados” y que “han favorecido a la parte acusadora y coadyuvante del Ministerio Público federal, María Isabel Miranda Torres o María Isabel Miranda de Wallace”.

Respecto al tráfico de influencias, dicen, “hay que tomar en consideración el personaje Isabel Miranda de Wallace como figura pública y su poder económico, así como (su) cercanía… con los agentes del Ministerio Público Oswaldo Jiménez Juárez, Braulio Robles Zúñiga y Fermín Ubaldo Cruz… encargados de llevar a cabo las averiguaciones previas y acusaciones en contra de los acusados”.

CONTRADEMANDA

La publicación de las dos actas de nacimiento de Hugo Alberto y de su acta de matrimonio llevó a Isabel Miranda a presentar una denuncia ante la PGR. La Unidad Antisecuestros inició de inmediato la averiguación previa AP/SEIDO/UEIDMS/464/2014. Por esa razón han sido llevados a declarar, sin orden de presentación, Giel Meza, activista de la organización Gente de México por la Democracia, y Enriqueta Cruz, madre de Brenda Quevedo.

En esa denuncia está incluido David Bertet, activista canadiense que promueve la liberación de los acusados del caso Wallace, como lo hizo con Florence Cassez. La ciudadana francesa fue acusada también de secuestro en el pasado gobierno y la presidenta de Alto al Secuestro fue una fuerte opositora a su liberación.

Presidente de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, David Bertet anunció en agosto pasado que presentaría en la Gendarmerie Royale du Canada (GRC) una denuncia por la investigación penal que se sigue en su contra en México, luego de la publicación de las actas en Proceso y Los Ángeles Press.

“Acudiré ante la GRC para interponer una denuncia desde Canadá en contra de quien o quienes, en México, resulten responsables de las amenazas de las que soy víctima”, escribió en una denuncia de hechos que hizo pública tras presentarla ante la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), también de la PGR.

Para el activista, se trata de una represalia e intimidación a “consecuencia de mi trabajo de investigación, el cual se hizo de manera legal y profesional, sobre el supuesto secuestro y muerte de Hugo Alberto Torres Miranda y/o Hugo Alberto Wallace Miranda”.

En respuesta a la publicación de esos documentos, Isabel Miranda aseguró que se trató de “una gran canallada”. En una entrevista con Sergio Sarmiento de Televisión Azteca, el 2 de julio pasado, señaló:

“No la puedo llamar de otra manera. Es algo que de verdad no tiene nombre” porque la publicación del reportaje se hizo “sabiendo de manera deliberada que sí existen pruebas. Indudablemente que fue ganas de golpetear, de exponer públicamente mi vida o lo que ellos consideran que es mi vida.

“Pero no es la verdad de lo que está en el expediente. Tan no es así, que precisamente una semana después que sacara esta señora (Anabel Hernández) el reportaje (en Proceso), el juez le confirma el auto de formal prisión a Brenda (Quevedo). Esa es la mejor respuesta que yo puedo tener, sabiendo que jurídicamente tengo la confianza que ella va a permanecer en la cárcel siempre, por más estrategias de medios de comunicación que hagan, por más mentiras que digan.”

 

NO SEAS CÓMPLICE DE ISABEL MIRANDA TORRES.

Firma aquí la petición para la revocación de su premio de derechos humanos

 Wallace delincuente